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miércoles, 21 de noviembre de 2012

Survivor: Philippines o cómo amar otra vez el programa

La grabación de un podcast sobre Survivor fue una aventura muy divertida mientras duró. Era nuestra particular forma de hacer algo con tantos minutos de visionado, preparándonos a marchas forzadas para la edición de héroes y villanos que apuntaba que sería un evento televisivo de primer orden. La revista Time lo había declarado el programa más influyente de la anterior década y esa vigésima edición se podía considerar un homenaje a toda una trayectoria, con lo mejor y lo peor, y condensando varias filosofías en una misma edición, aprovechando que aún era un programa relevante en la televisión.

Pero tener que ver todos los episodios pensando qué diría en La Otra Tribu con Irene Cívico, si lo juntamos con el hecho que vi 14 temporadas en seis meses, contribuyó a que acabara un poco cansado del programa. Bueno, puede que en realidad la culpa sólo la tuviera el mal montaje de Nicaragua, donde muchas votaciones no se entendían, la vuelta de dos concursantes televisivamente agotados y ese twist de la redemption island que sólo quitaba fuerza a las apagadas de antorcha. Sea como sea, los episodios de la temporada 24 se acumularon en mi ordenador, que aún esperan a ser vistos, no porque no creyera en su potencial, sino porque pensaba ser incapaz de disfrutar otra vez de verdad el concurso. Al final ya no veía nuevos concursantes sino imitadores de los viejos y gente excesivamente obsesionada con hacer el movimiento definitivo que hiciera olvidar a la Parvati de Micronesia y confesionarios tan ególatras y soberbios como los de Russell.

Por suerte, una ruta por los highlights de todo el programa, incluyendo una revisión completa de Heroes vs Villains, suscitaron que empezara Survivor: Philippines. Las buenas críticas también ayudaron. Y de momento estoy encantado con la edición. Posiblemente sea la mejor edición de anónimos desde esa locura llamada Gabon (y reconociendo que no he visto One World, que conste) y ha motivado un nivel de enganche parecido a mis viejos tiempos.

El truco depende en gran parte del cásting pero también de otras virtudes. No solamente funcionó el twist de los returning players, básicamente porque aún no estaban agotados y eran personas cuyo paso por el programa se vio truncado por lesiones, además muchos de los participantes se nota que son admiradores del formato. No tanto por una cuestión de pasar a la historia del programa, sino porque quieren jugar. Ya sea formando una alianza de ratas desagradables, divirtiéndose de la experiencia o haciendo una terapia con las cámaras, como es el caso de Lisa Welchel, una antigua estrella infantil que quiere mostrar al mundo tal y como es y no como la recuerdan o siendo abanderada de algo. Pero, sobre todo, la gran baza es un montaje ágil y varias casualidades que permiten que coexistan varios relatos que pueden conducir a algo.

(A partir de aquí, spoilers hasta el noveno episodio)

Por un lado, Jonathan Penner ha demostrado aprender de su paso por el programa, teniendo una actitud positiva e intentando gustar a sus compañeros. También está Lisa, su estimulante redención personal y un juego bastante honesto. La suerte de los Matsing, que recordó por unos días a Palau y permitió que tuviéramos dos héroes como Denise y Malcolm, que han probado su valor reiteradas veces. Michael Skupin tiene una mirada algo infantil, disfrutando de los elementos (y dando un vuelco al juego). Y finalmente tenemos esa alianza de ratas de Peter y Abi-Maria, dos seres despreciables que recuerdan lo peor del concurso. Puede que Peter sea un Russell-wannabe con sus confesionarios sobre cómo maneja a la gente, pero Abi es genuinamente mala persona. Recuerda a Naonka y a Corinne a la vez. Peor imposible.

Y lo mejor de todo es que a estas alturas, exceptuando a Abi y ese inútil llamado Carter, todos tienen perfil e historia de ganadores. Una victoria de Denise o Malcolm sería la de los héroes que sobreviven contra todas las adversidades. La de Jonathan sería una redención dentro del concurso y la de Lisa sería otra consigo misma, redefiniéndose como la mujer que quiere ser y tras un divorcio. La de Michael sería un bonito guiño a toda la historia del programa, demostrando que aún hoy en día tiene cabida una persona tan entregada con el formato como él. Y la de Peter sería la victoria del mal, la del fan de la nueva escuela que sólo disfruta pasando por encima de la gente.

Entre estas historias que se van tejiendo y algunas sorpresas que nos deparan los productores y el montaje, como unas pruebas solventes y ese pre-council del octavo episodio, donde veíamos como pocas veces el caos que precede las votaciones, Philippines está siendo un soplo de aire fresco en un programa que temía que hubiera saltado el tiburón.

domingo, 5 de agosto de 2012

De respeto, nada

Para unos cuantos, el verano televisivo en Estados Unidos no empieza hasta que llega Big Brother. A diferencia de España, donde se suele emitir en invierno cuando el público está más pendiente de la televisión, la CBS siempre se lo ha reservado para los meses de julio, agosto y septiembre. Puede que su primera edición en 2000 levantara expectación por la fama que precedía al formato pero, después de estrenarse ante 21 millones de espectadores, fue cayendo hasta los 11 en la final. De aquí que jamás se le haya encontrado un hueco en invierno donde dedicarle tres horas semanales con la excepción de 2008, cuando se emitió una edición adicional en febrero debido a la huelga de guionistas de Hollywood.
El mayor problema de Big Brother fue que los norteamericanos, muy acostumbrados a competir, no entendieron el objetivo de un concurso supuestamente de convivencia donde se encerraba a un grupo de personas en una casa sin tener nada que hacer y donde el público acababa decidiendo quien era el inútil vencedor (el formato clásico que presentó al principio Mercedes Milá). Por esta razón, cuando volvió para su segunda edición, lo hizo con otra mecánica. Abandonó el sistema de nominaciones y el voto del público y lo cambió por el Head of Household, una competición cuyo ganador tenía el poder de nominar, y las votaciones las protagonizaban los propios concursantes. Vamos, que aprendió del formato rival, Survivor, que triunfó como la espuma y aún se considera el programa más influyente de la década pasada (la final de su primera temporada reunió a 52 millones de espectadores).
Esta condición de programa de segunda, que rápidamente asimiló, permitió que sus responsables se tomaran unas licencias que su competidor, Survivor, jamás podría asumir. Sobre todo porque Survivor se erigió en una competición inteligente y respetada, y Big Brother eligió el camino contrario. Se hizo la edición Project DNA (donde había una pareja de hermanos que no se conocían y unas gemelas que hacían creer que eran la misma persona), la temporada de los ex, la del saboteador y también alguna con un poder llamado Coup d’État. Pero lo más indigno de todo esto es que, curiosamente, muchas veces dichos giros se introducían con la única finalidad de ayudar a algún concursante en concreto, el que la productora Allison Grodner prefería. De aquí que Big Brother no sea un concurso respetable, ni respetado.
Por ejemplo, en la decimoprimera temporada apareció el Coup d’État cuando el héroe podía dar la vuelta al juego, en la decimotercera se reinstauró la premisa del juego por parejas para que dos fan-favorites pudieran salvarse y en la actual, la número 14, también han hecho de las suyas. El público ya esperaba que los antiguos concursantes que ejercían como mentores (la novedad de la edición) entraran en cierto punto en el juego, pero otra cosa es que sirviera de excusa improvisada para rescatar a un concursante en apuros y en el que había apostado mucho el programa, como quedaba bastante claro gracias al montaje. 
Por esta razón, Big Brother US solamente puede aspirar a ser un guilty pleasure porque, al igual que hace la edición española, se inventa algunas normas según la marcha y así puede meter mano en el rumbo de la edición. Sin respeto hacia las bases del propio concurso y los espectadores, no se puede construir un buen concurso. Puede que funcione como programa y a veces permita que las ediciones sean más entretenidas, pero no permite que esté en la misma altura que otros realities. Y por esto me molesta especialmente que algunos lo metan en el mismo saco que Survivor, probablemente el mejor programa de la televisión.

jueves, 2 de agosto de 2012

Las recomendaciones de agosto

Agosto es un mes para descansar. Puede que algunos ya hayan hecho las vacaciones (aquí un servidor) y ahora tengan que trabajar mientras el mundo se fríe al sol, pero tanto calor no es bueno para la productividad y lo mejor es encontrar unas buenas series para aprovechar el tiempo sobrante. A diferencia de otros años, no estoy encontrando un hueco a mis placeres culpables (cómo me molesta no divertirme con Drop Dead Diva y pasar de Nikita y Hawaii Five-0). En cambio, nutro mi dieta de series atrasadas (Breaking Bad, Boardwalk Empire, Parks and Recreation), de algunas antiguas que me picaban la curiosidad (Babylon 5, Will & Grace, My So-Called Life) y unos cuantos programas en emisión. Así que, por las razones que sean, aquí van unas cuantas recomendaciones para estas fechas:
Damages
Ahora es el momento de ponerse al día. Sé que gran parte de su público se perdió entre temporadas, que la segunda fue un bajón, pero actualmente está emitiéndose su quinta y última temporada en Estados Unidos y el camino recorrido es de lo más estimulante. No sólo ha demostrado que se puede remontar una sequía creativa (la tercera fue muy notable), sino que es un relato sólido, por lo menos en lo que refiere a Ellen Parsons y Patty Hewes. David contra Goliat. Y, por fin, sabremos cómo acaba este maquiavélico juego. Por lo que avanza el puzzle de la temporada, nada bueno en el horizonte.
Louie
Las candidaturas a los Emmy han permitido que el cómico Louie C.K. brille aún más (aunque le hayan robado la nominación a mejor comedia) y es una buena idea conocerle durante la tranquilidad del verano. Nunca veinte minutos habían dado para tanto. Louie es humor, Louie es incorrección y Louie, sobre todo, es arte y ensayo. Cada episodio es una pastilla de autenticidad y originalidad, desde sus sueños con Ossama Bin Laden, su emotiva paternidad, el patetismo de su figura y las críticas al catolicismo. Imprescindible.
Forbrydelsen
El asesinato de Nanna Birk Larsen de la primera temporada es historia de la televisión. Quizá no de por aquí, pero sí de Dinamarca y el Reino Unido. Por esta razón nunca está de más darle una oportunidad. Los primeros episodios pueden ser bastante torpes sobre todo porque está claro que marean la perdiz con falsos sospechosos, pero los últimos diez episodios son fuego. Al igual que el inicio de la segunda temporada, donde me hallo. Nanna marcó al público, por joven y por el futuro que nunca vivió, pero la muerte de la abogada Anne Dragsholme también apunta muy alto. Sólo diré que hay una cinta de vídeo que le quita el sueño a cualquiera.
Survivor
Es un reality, no una serie de televisión, pero estas fechas son perfectas para entregarse a alguna playa salvaje y un grupo de personas con mucha ambición por conseguir un millón de dólares. Hay quienes defienden empezar Survivor por la primera edición, aunque Pearl Islands se podría considerar la primera temporada moderna. Como queráis. Las hay para todos los gustos.
Enlightened
Puede que el esfuerzo de Mike White y Laura Dern no se haya visto reconocido por los Emmy, pero Enlightened es una obra maestra de la televisión. Que nadie se asuste por la cara de loca de la actriz en el piloto, mientras tiene su ataque de nervios, porque a continuación viene una obra conceptual y reflexiva, paródica, dramática y llena de amor. Nunca pensé que pudiera gustarme cuando vi las promociones y tuve mis dudas con ese primer episodio, pero es muy interesante conocer a Amy Jellicoe y comprobar lo difícil que puede ser sobrevivir en la sociedad actual, voraz y estresante, imposible para los seres de carácter frágil y con aspiraciones a ser mejores personas. La gran ignorada.

domingo, 22 de julio de 2012

Las islas de Candice

Cada vez que aconsejo empezar el reality Survivor por la edición situada en las Islas Cook, algunos seguidores ponen en entredicho la elección. Según ellos (y tienen razón), hay ediciones más trepidantes, más maquiavélicas y con otros personajes relevantes. Sobre todo está Micronesia, que corre por la cabeza de todos los amantes del programa como la temporada más esperpéntica, divertida, adictiva y fascinante. Es verdad. Pero también lo es que, como introducción, Survivor: Cook Islands es una gran carta de presentación del formato.
De todo un poco
Podemos obsesionarnos con el programa por los movimientos y el rebuscado juego que acabó siendo, pero hay que entender que Survivor ha sido a lo largo de su historia más que esto. Es una mezcla entre convivencia, supervivencia y estrategia. Puede que los montajes hayan ido cambiando y que los participantes ahora vayan más al grano, pero admiro que en esta edición aún se muestra de todo un poco. Se ve el elemento de supervivencia (son varios los concursantes que pescan y queda muy claro qué recursos tienen: cocos, pulpos, pescado y alguna gallina), las maquinaciones de los concursantes y el poder de ciertos movimientos, y cómo también es una experiencia compartida para todos ellos, más allá del millón de dólares que acaba ganando uno de ellos.
El arco
Survivor es un programa de telerrealidad donde nunca se sabe por dónde les van a ir los tiros y de aquí que haya ediciones mejores que otras. Las mejores, sin embargo, suelen ser aquellas con arcos argumentales claros, por cosa del azar, y Cook Islands tiene dos muy diferenciados que permiten que sea muy entretenida de ver. El primero, que las tribus estén divididas por razas. Después, mejor no destripo la trama.
Los personajes
No es la edición más buenrollera, ni la más amarga, pero tiene muchos concursantes que podrían formar parte de un hipotético paseo de la fama de Survivor. Por alguna razón varios regresaron en ediciones especiales. Bueno, y quien no opine que Candice es historia y también el WTF de Billy, es porque no la ha visto.
Las islas Cook
La magnífica realización hace que incluso la localización marque la calidad de las ediciones y los parajes son preciosos. También, curiosamente, las ediciones con playa suelen ser más llevaderas y menos asfixiantes y decadentes que las de interior. Y se agradece. Sólo hace falta ver Australia, Gabón o Tocantins para corroborarlo.
Los spoilers
Ahora toca destripar algunos elementos claves de la trama que he ido cazando al vuelo durante este segundo visionado de la edición porque supongo que habrá algunos antiguos oyentes del podcast de La Otra Tribu o seguidores de este blog que querrán ver qué opino de Candice con un poco más de perspectiva. O no. La cuestión es que, si aún tenéis que descubrir el maravilloso mundo presentado por Jeff Probst, dejad de leer el texto por vuestro bien.
Tenía el temor que, al experimentar este visionado sabiendo las acciones y el futuro de mi concursante favorita de todos los tiempos, quizá no podría evitar desmitificarla. Al fin y al cabo, pocos comparten mi fascinación por esta médico que se amotinó contra la tribu Aitu para regresar con sus primeros aliados, Adam y Parvati. Pero, al contrario, me ha servido para reafirmarme en mi fascinación y en sus acciones.
Obviamente, la jugada no le salió bien. Todos recordamos la deriva de los Aitu y cómo los cuatro que quedaron arrasaron con el concurso, ganando todas las inmunidades y convenciendo a Jonathan para que se pasara a su bando y poder eliminar a los Raro uno a uno. Sin embargo, al igual que Jeff Probst, sigo pensando que Candice es una heroína y que se merece mucho más respeto del recibido por sus acciones. Ella fue fiel a su alianza original, cuando pudo volvió a ellos y encima lidió admirablemente con el resentimiento de Ozzy, Yul, Becky y Sundra, que la mandaron sin parar a Exile Island. Lo mejor es que, si no se hubiera revelado y hubieran perdido la inmunidad tribal, ella y Jonathan estaban en los primeros puestos de la lista negra de Yul. Las vueltas que da la vida.
Me gustaría destacar, también, que nadie ha estado tanto tiempo en un exilio tan desolador como el de Cook Islands. Cuatro visitas hizo a la isla, muchas de ellas con lluvia por la noche y ningún sitio donde resguardarse de la lluvia, y una especialmente rastrera. No solamente la mandaban allí de forma sistemática los resentidos de Aitu, sino que Becky decidió mandarla durante una subasta. Le quitaron el dinero para comida, cuando regresó un día o dos después se negaron a darle pescado y encima hicieron todo esto sabiendo que tenían los números y que sería la próxima concursante expulsada porque así lo habían decidido anteriormente. Ni un poquito de humanidad tuvieron. Deberían aprender de los dictámenes de las Naciones Unidas respecto a cómo se debe tratar a un prisionero de guerra.
Bueno, y mención especial a Yul. Puede que se le recuerde como uno de los ganadores más completos de toda la historia del programa, pero también confirmé que también es uno de los más sobrevalorados. No solamente ganó porque tenía un idol en el bolsillo y sus aliados eran unos cobardes (ni tan siquiera intentaron hacer saltar el amuleto de cara al último tribal), sino que encima fue un concursante bastante irritante. Se creía más inteligente que todos los demás, era condescendiente incluso con sus más allegados (hablar de su posible victoria con la cómplice de Becky merece un capítulo aparte) y no tenía capacidad de reacción cuando alguien se le enfrentaba con las cosas claras. Titubeaba y decía estupideces como si alguien le estuviera levantando el puño en una esquina de una calle sin salida. Qué lástima que Parvati aún no tuviera la cabeza tan bien amueblada como demostraría en Micronesia. Se lo hubiera comido vivo. Claro que también ha sido muy divertido ver cómo las semillas del mito de Parvati ya corrían por allí aunque, como le ocurrió a Candice, apostó por los caballos equivocados.

viernes, 6 de julio de 2012

El mejor reality de la historia

Se tiende a pensar por estos lares que, si coges un grupo de individuos y les instalas cámaras delante, lo más probable es que sean imbéciles o simplemente tengan un coeficiente intelectual bajo mínimos. A esta gente que por regla general asocia los realities con la basura (pues así funciona en España), les aconsejaría que aprovecharan las altas temperaturas y el periodo de vacaciones para darle una oportunidad al concurso norteamericano de Survivor, que hace unos días fue analizado en A.V.Club y encumbrado a mejor programa de telerrealidad de la televisión.
La disección tenía su lógica y muchos de los puntos ya los habían comentado anteriormente en el blog. Por ejemplo, destacaban que su formato era peculiar y muy propia, pues era un híbrido entre un documental, un programa de convivencia y un concurso. Pero lo que realmente lo diferencia es su propósito: quiere ir más allá, contar algo. Según la publicación, todas las grandes series se pueden reducir a simples temas (Breaking Bad habla de cómo el poder puede corrumpir y The Wire cómo afecta a los ciudadanos el fallo sistemático de las instituciones) y Survivor no es menos. Nos cuenta de qué es capaz el ser humano para conseguir un millón de dólares y hasta qué punto algunos individuos son capaces de traicionar sus propios principios morales.
Se podría rebatir la veracidad de la premisa argumentando que es una realidad alterada y planificada. Los concursantes viven en unas circunstancias y un contexto determinados por los productores: habitan en una isla, saben como funciona el programa porque han visto varias ediciones antes y tienen a cámaras rodeándoles. Esto, sin embargo, no tiene porqué influir decisivamente en el comportamiento de todos ellos. Puede que al principio todos estén tímidos y tengan camaritis (de la que algunos nunca se libran y sólo piensan qué va a sobrevivir la sala de montaje), pero al final todo queda reducido a sus actos. Puede que les sigan todos los movimientos, pero al final las relaciones humanas y el millón de dólares acaban nublándoles la vista.
Desde esta perspectiva, es muy interesante ver el programa. Como algunos consiguen mantener su palabra y sus principios (si creas una alianza, nunca debes romperla antes de llegar al objetivo fijado), mientras otros se convencen poco a poco de renunciar a ellos y los hay de turbios que directamente entran sin ningún ápice de integridad. Hasta qué punto las personas son capaces de mentirse a si mismas, creyendo que no habla de ellos mismos cada movimiento que hagan en el concurso (como echar a tu aliada porque cae mejor que tú y quedarte con el bully porque despierta más odio). Cómo, por más que digan, los jueces (que son los últimos concursantes expulsados) tienden a castigar al sincero que asume una estrategia y, en cambio, algunas veces consiguen venerar estos mismos movimientos. Bueno, y qué importancia tienen algunas cualidades como el don de liderazgo (vale la pena ver la edición de Palau solamente por esto), el atractivo y el carisma para avanzar en el juego, la desventaja que también pueden suponer, y cómo una manzana podrida puede envenenar la cesta entera y hasta qué punto es peligrosa la semilla de la duda.
Por lo tanto, una recomendación para este verano es adentrarse en este experimento tan entretenido e intelectualmente estimulante (sí, lo he dicho) que encima suele ambientarse en paradisíacas playas perfectas para estas fechas. Si alguien aún no se ha subido al carro, aconsejo empezar por Cook Islands, trasladarse a Micronesia y después cualquier edición ya servirá, como Pearl Islands, All-Stars, Samoa, Gabon y Panama. Acabando, por supuesto, con el histórico Heroes vs Villains para el que hay que conocer a los concursantes de antemano y que ha sido la experiencia televisiva más estimulante de mi vida. “De nada”, que dirían en Awkward.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Los 'highlights' realiteros del 2011: Survivor

Nunca jamás volverá a haber una experiencia televisiva tan maratoniana y satisfactoria como la edición Heroes vs Villains de Survivor. El año pasado quise dejar claro que había sido el programa que más había marcado mi realidad televisiva y este diciembre, como no tengo un claro favorito, prefiero remarcar los highlights de la telerrealidad americana. No avalo cualquier programa que mencione, pues algunos son formatos infalibles y otros son placeres culpabilísimos, pero sí que han protagonizado el año, ya sea por polémicos o por buenos. Y como el diciembre pasado encumbré Survivor, qué mejor que empezar con este formato mi particular repaso de la telerrealidad americana de este año:


Los Hantz

Como Jeff Probst no podía invitar por cuarta vez a Russell Hantz en Survivor, después de echarle llorando como un crío de Redemption Island, se vio obligado a quedarse con un familiar de segunda, Brandon. Sí, podría pasarme dos semanas metiéndome con este troll de bolsillo que, para alejar tentaciones, expulsaba a las concursantes por las que se sentía atraído sexualmente. O podría criticar su doble moral cristiana, que se basaba en faltar al respeto como le venía en gana y después pedir perdón con Dios en la boca. Lo curioso es que, sin embargo, me acabé creyendo su discurso. Un maltratador y un bully que había ido a la televisión nacional para cambiar. Que pueda mantenerse en este nivel de paz espiritual es algo que pongo en duda, pero sí que me parece condenable que su familia le haya dado la espalda por querer cambiar unas muy nocivas pautas de conducta que hasta ahora parecen haberse inculcado de padres a hijos.


La traición

Los fans de Survivor quedan muy bien sobre el papel pero pierden cualquier perspectiva en el juego cuando entran en él. Cochran es el ejemplo perfecto: estaba obsesionado con llevar a cabo un gran movimiento para ser recordado para la posteridad. Por este motivo decidió traicionar a su alianza, provocando una expulsión aún más temprana y permitiendo que la tribu de Coach se llevara el concurso de calle con una alianza que no hacía aguas, por más que el montaje de la competición quisiera hacernos creer que sí. Esto no significa que la edición fuera fallida, pues ha sido muy entretenida, ha tenido sus momentos (la decisión de Ozzy, cualquiera de Brandon, el de Cochran), algún personaje muy carismático (Dawn) y una ganadora muy merecida. Sophie tuvo un juego inmaculado: fue lo suficientemente lista para permitir que otros cortaran gargantas por ella, nunca se hizo pasar por tonta para poder ganar votos en la final y encima se mostró muy fuerte como competidora, coleccionando inmunidades individuales. Chapeau.


La percepción de Coach

Muchos, no obstante, opinarán que Coach merecía ganar porque había llevado el peso de la edición y no puedo estar más en desacuerdo. Tuvo sus momentos ante la cámara, fomentó una alianza muy clara y sobrevivió a los primeros días, lo que es toda una hazaña. Pero cometió el mismo error de siempre: desasociar su percepción de la realidad. Su problema no era que establecía alianzas con todos los concursantes y después los traicionaba uno a uno, sino que se llenaba la boca con honor e integridad, fallaba a estos principios (pues muchos de sus pactos y conversaciones eran innecesarios) y después aún era incapaz de asumir su estrategia. El momento en el que atribuyó la expulsión de Brandon a Dios es el máximo exponente de ello. Por esto nunca ha ganado ni ganará Survivor: da rabia que un loco te dé una patada y encima te diga que te está haciendo un favor.


La decisión de Ozzy

Nunca he sido especialmente fan de la idea que algún expulsado regrese al concurso y gane el concurso. Sólo toleré la idea cuando Andrea tuvo su oportunidad al final de Survivor: Redemption y únicamente porque era la única persona con alguna idea propia en su cabeza en esa dictadura protagonizada por Boston Rob. Por ello, la decisión de Ozzy me gustó: legitimaba la isla de la redención porque había ido a ella voluntariamente, empleándola como una variable aprovechable del concurso. La jugada, sin embargo, le salió mal porque la Ley de Murphy hizo su aparición estelar. Y con su desenlace, diría que sería hora que Probst desechara por fin la idea de Redemption. No niego que tiene sus ventajas, como que los duelos son muy entretenidos de ver, pero también quita solemnidad a los tribal councils y suscita que haya unas despedidas poco épicas. Pueden llorar a cántaros cuando tiran el buff a la hoguera, pero a la luz del día todo parece menos fatídico.

lunes, 30 de mayo de 2011

La Otra Tribu s03e14: Rob y sus amigos

Esta entrada tiene spoilers del final de Survivor: Redemption Island, claro que de esto hace como dos siglos y medio y si no lo sabes... es que quizá ni te importa.


Queridos enanos de jardín,


Esta vez el retraso ha sido incluso más acentuado. Entre que la final se emitió un domingo y que hemos tardado una semana más de lo que tocaba, parece que fuera el año pasado cuando Boston Rob ganó la edición de Survivor: Redemption. Bueno, la parte positiva de todo esto es que la CBS puede estar contenta, la estrategia le funcionó y ahora sólo les queda hacernos tragar al malvado de Russell hasta que haga lo mismo (algo que nunca ocurrirá mientras el hobbit-on-crack no aprenda de sus errores).


Aviso, sin embargo, que este podcast no es tanto sobre la final como sobre algo que ni Irene ni yo acabamos de comprender. Lo que empieza siendo algo más o menos previsible, acerca de Rob, Grant y demás anécdotas de la final, acaba dando vueltas alrededor de las prostitutas transexuales de Barcelona, un amigo de un amigo de Irene y el ateísmo recalcitrante del podcast. Yo estaba de resaca (de boda más celebración por la victoria del Barça), pero no sé cuál es la excusa de mi compañera de batallas.


Pero en nuestros verborreicos discursos siempre queda algún hueco para decir algo relacionado con el programa. Analizamos ese (patético) compromiso en directo, los no-personajes que nos ha dejado esta edición, discutimos por enésima vez el papel de la integridad moral en el concurso y el fracaso que ha supuesto la isla de la redención. Todo aliñado, por supuesto, con un poco de amor para Candice, que despedir temporada significa que me pasaré demasiado tiempo sin recordar al gran icono contemporáneo de la televisión.


Después del rollo ya nos podéis escuchar:



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domingo, 15 de mayo de 2011

La Otra Tribu s03e13: Bombay Island

Esta entrada contiene spoilers del s22e13 de Survivor, o sea, este es el podcast prefinale.


Hola enanos de jardín,


El final de Survivor: Redemption ya está aquí. Esta noche sabremos quién se lleva el millón de dólares a casa. ¿Los candidatos? Rob, Natalie, Ashley, Phillip, Mike, Matt, Grant y Andrea. ¿Cómo puede ser que haya tantos aspirantes y que nos queden tan pocos episodios?


La respuesta a esta cuestión reside, obviamente, en el funcionamiento de la isla de los perdedores que, de momento, nos tiene a Irene y a mí más confundidos e indignados que otra cosa. Ya os avanzo por dónde van los tiros: si gana un Zapatera, declararemos Survivor: RI la peor edición de la historia del concurso.


Esta semana, por lo tanto, hay mucho de lo que hablar. Desde el enfrentamiento de Andrea con Matt, que podéis imaginar de qué lado estamos, hasta la sorprendente expulsión de Grant, la enésima locura de Phillip o la victoria de Ashley, que ocurrió en el momento idóneo. Nada me gusta más que aquellos triunfos que llegan cuando nadie se los espera y de manos de aquellos por los que nadie daba un duro (¿otros ejemplos? Jenna Morasca, Candice MiMujerIdeal...).


Espero que paséis un buen rato y nos vemos para comentar el gran final del que nos lo podemos esperar TODO. ¿Alguien se moja?




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domingo, 8 de mayo de 2011

La Otra Tribu s03e11e12: Rob, Dios y las tijeras

Este podcast contiene spoilers de los últimos episodios emitidos de Survivor, hasta el s22e12.


Queridos enanos de jardín,


Reconozco que no teníamos nada que decir la semana pasada. Fue un episodio tan y tan previsible que preferimos reservarnos para hoy, cuando los Ometepe ya han empezado el festín caníbal y la armonía no es la misma de antes. ¿Acaso las lágrimas de Natalie no fueron reveladoras?


Y mientras que hemos tenido que despedirnos de nuestra favorita (por ahora, que la redemption island es lo que tiene), anécdotas ha habido unas cuantas. Para empezar, llegaron los familiares para esa orgía de lágrimas, que esta vez no se aprovechó tanto como antaño, y nos dio uno de las situaciones más raras hasta el momento. ¿Por qué toma la decisión alguien que tiene la antorcha apagada y que, de momento, está fuera de la competición?


Esta es la pregunta que nos hacemos en este episodio porque ya no entendemos nada acerca de la mecánica de la isla alternativa. Y esto no es todo. Por enésima vez hablaremos de Dios, que parece que está muy ocupado no solamente hablando con Matt sino también con Mike, sobre el retorno de las tijeras de podar (que tienen múltiples aplicaciones) y la situación de Rob ahora que ya sólo quedan cuatro gatos. ¿Sois conscientes que casi estamos y esta semana tendremos el penúltimo episodio de Survivor el miércoles y la final el domingo?


Que paséis un buen rato con la nueva ración de La Otra Tribu:




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domingo, 24 de abril de 2011

La Otra Tribu s03e09e10: La policía del arroz

Este podcast contiene spoilers de los últimos episodios emitidos de Survivor, hasta el s22e10.


Queridos enanos de jardín,


Esto de Survivor: Redemption Island se está poniendo muy serio. Entre la deriva religiosa del programa (¿sois cristianos o budistas?) y los grandes cuestiones raciales, donde sólo faltaba NaOnka para tener una opinión aún más culta, Irene y yo casi nos ponemos trascendentales. ‘Casi’, he dicho.


Con Phillip y sus gayumbos rosas por allí, Matt lloriqueando por culpa de su Dios vengativo y Boston Rob y las correas para guiar a su manada, es difícil que no nos cachondeemos del asunto. Survivor, por previsible que esté siendo en este punto, siempre nos deja sus momentos y, si para algo ha nacido este concurso, es para generar debate (o más bien palique).


Además, como la ración es doble, también hay mucho más que comentar. Para empezar, las expulsiones son tres; los ganadores de inmunidades también; y la guerra del arroz podría haber llenado tranquilamente los 50 minutos sin necesidad de que echaran a alguien de la isla. Estamos impacientes por saber vuestra opinión acerca de la discusión entre Steve y Phillip.


Aquí tenéis la nueva ración de La Otra Tribu:




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