Charlie Crews no es el mismo en Telecinco. Damian Lewis no me parece tan convincente. Mientras que cuando la miraba a ritmo EEUU no lo veía para nada soso... ahora que lo sigo en Telecinco debo reconocer que le falta una pizca de sal. Está descafeinado. ¿Pero qué ha pasado? Efectivamente: Su voz no es la misma. Y, en este caso, el resultado es muy diferente.Hace semanas que por internet se está debatiendo (otra vez) el eterno dilema. ¿Doblaje sí o no? Aunque pueda parecer lo contrario por lo comentado acerca de Life, no soy contrario a ello. Sí, sé que la voz y su uso es una parte esencial de la actuación de los actores y actrices, pero, en caso de no entender la lengua original, el deber de leer los subtítulos también obliga a perderse la majestuosidad de las imágenes, la fotografía, la profundidad de los primeros planos... Además de que, a veces, la cercanía fonética también nos permite adentrarnos más rápidamente en las emociones retratadas (algo imprescindible en el cine). Por lo menos, así me sucede.
No obstante, el doblaje también tiene grandes contras. Aparte de la obviedad de cuando se realiza pésimamente (voces que no encajan, malas entonaciones, una modificación del balance de los sonidos...), siempre está el hecho de que la voz debe concordar con la esencia del actor o actriz. Damian Lewis en Life es un ejemplo. Pese a doblarlo correctamente, el responsable no puede interpretar los matices que hacen de Charlie Crews un tipo curioso. En español simplemente resulta plano.
Lo mismo sucede con Tina Fey en Rockefeller Plaza. Esta grandísima serie que en inglés es para partirse, no tiene ninguna gracia con el doblaje de Liz Lemon. ¿Donde está la comicidad?
Me obliga a no poder recomendarla (si es que alguien se atreve a esas intempestivas horas en La Sexta). Menuda lástima pues, una vez doblada, es imposible que cambien al intérprete. Pero no todo es tan fatalista. No todo está tan mal adaptado como en Perdidos, Friday Night Lights o las últimas temporadas de O.C.Mujeres Desesperadas, Sexo en Nueva York, The Closer, Alias, House o Anatomía de Grey han gozado de muy buen trato por parte de los estudios de doblaje y siguen conservando la esencia de los personajes y las actuaciones pese al cambio de registro. Es más, en el cambio de Anatomía de Grey casi que se podría decir que sale ganando puesto que precisamente los dos protagonistas no es que gocen de grandes voces.
Ellen Pompeo, que da vida a Meredith, si ya es bastante pesada de por sí, en versión original aún lo es más. ¿El motivo? La mezcla entre la personalidad del personaje y el hecho que no sepa pronunciar las 's' la hace un poquito más repelente e insufrible. Y qué decir de Patrick Dempsey. Él es, según las mil y una listas que se han hecho, uno de los hombres más sexy del planeta, pero su voz de timbre agudo y bastante femenino juega bastante en su contra a la hora de parecer viril (y ser McDreamy). En cambio, al revés sucede en House a la hora de escuchar a Chase (Jesse Spencer): el acento australiano original le da un toque aún más atractivo que en castellano no tiene. La cara y la cruz de este interminable debate.