martes, 23 de diciembre de 2014

Los episodios de 2014 (II)

El repaso continúa. Aquí hay de todo, británicas, americanas, australianas, comedias, dramas, HBO y ABC. ¿Qué bonito reino el de la televisión, verdad?

‘In Summation’ de The Fall
Un interrogatorio de diecinueve minutos, pulsiones que amenazan con descubrirse y unas miradas a cámara que parecían incluirme en la conversación. O quizá intentaban decirme que, al igual que Paul Spector, hay un monstruo en mí.

‘Beach House’ de Girls
La pluma de Lena Duhnam siempre resulta honesta pero no siempre casan a la perfección sus ideas y los viajes de los personajes. En este episodio todo funciona y hay ese baile, un soplo de aire fresco que nos muestra porqué Shosh, Jessa, Marnie y Hannah son amigas.

‘Who goes where’ de True Detective
Puede que la serie de Nic Pizzolato no me entusiasmara a nivel conceptual y que opine que no remataba el enigmático planteamiento con una resolución a la altura (¡qué convencional fue!) pero la dirección de Cary Fukunaga fue un placer. Y sí, este episodio es el del plano-secuencia. ¿Por qué este? Pues porque no esperaba ver una escena así en una serie de televisión.

‘Society of the Blind Eye’ de Gravity Falls
Los habrá más divertidos pero esta sociedad secreta del ojo ciego demuestra que ‘Gravity Falls’ puede ser un producto infantil pero es muy inteligente a la hora de manejar la mitología. Bueno, es que es inteligente en general.

‘Only Mama Knows’ de Anatomía de Grey
Shonda Rhimes es más lista que el hambre. Jamás me creeré que tuviera previsto introducir otra hermana sorpresa a Meredith Grey, en este caso la hija de Richard que Ellis dio en adopción, pero hay que reconocerle que tuvo mucho arte en hacernos creer que sí. Como ella misma dijo, este episodio cerraba una historia de once temporadas.

‘1.3’ de Happy Valley
Los dramas, cuando son cínicos y escépticos, pueden prácticamente colar como comedias. En este episodio, ‘Happy Valley’ demuestra que el drama, por cómico que sea, es drama y la vida de Catherine, uno de los mejores personajes del año, toma todavía más tintes de pesadilla.

‘Guest’ de The Leftovers
La adaptación de Damon Lindelof es tan ambiciosa que es inevitable que muchas veces se quede a medias. Habla de la pérdida, la desolación, el desconcierto y sus personajes son despojos humanos. Por suerte, Nora Durst (y esa revelación llamada Carrie Coon) nos descubrió que ‘The Leftovers’ sí podía aprovechar todo el potencial. Inquietante y a la vez reconfortante, ni que sea por la humanidad que transmite Nora.

‘So Did the Fat Lady’ de Louie
La facilidad con la que Louie C.K. expresa sentimientos y situaciones que yacen en nuestra conciencia y cultura es admirable. Su conversación con una inmensa Sarah Baker, donde diseccionan la obesidad y el atractivo, es una de las más inspiradas del año. Transmite autenticidad, el fuerte de ‘Louie’.

‘Tome-wan’ de Hannibal
Esta ópera del horror sorprende siempre. Su convergencia estética y su perturbadora belleza ponen al espectador al límite cada semana pero, dentro de esta lista, el factor “no pensé que vería nunca esto” ayuda. Y no, no creía que vería a un hombre comerse su propia nariz mientras se ríe, por lo menos en una serie en abierto de los Estados Unidos.

‘Ham’ de Please like me
En realidad ni debe ser el mejor episodio de la temporada, pero sí tiene la escena que mejor recuerdo y que más me impactó. Me refiero al juego de las peores anécdotas sexuales para ver quien se lleva el último bombón de la caja. Es aquí cuando Hannah, una de las compañeras del psiquiátrico donde ingresa la madre, simplemente dice que fue violada. Entré en ‘Please like me’ por el retrato gay del protagonista escrito e interpretado por Josh Thomas y me quedé por el retrato de las enfermedades psiquiátricas y el tratamiento del dolor y los complejos.

‘Work hard or die trying, girl’ de Bob’s Burgers
¿Un musical de ‘Armas de mujer’ y ‘Jungla de cristal’? Compro. Así de fácil.

Sólo hace falta publicar una lista para de repente acordarte de qué te has olvidado. Falta, por ejemplo, un poco de amor hacia 'Jane the virgin', que debió tener el mejor piloto de la temporada en cuanto a declaración de intenciones, ritmo y resultados. Pero ya recibirá amor en la próxima lista, supongo, donde tocará clasificar las mejores series en el año más reñido que he visto nunca.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Los episodios de 2014 (I)

Hay personas que se acuerdan de las citas de las series y el nombre de los capítulos pero yo no soy uno de estos afortunados individuos. Mi memoria es selectiva y a veces olvidadiza y esto se verá reflejado en esta lista de algunos de los episodios más destacados del año. No necesariamente son los mejores pero sí aquellos que más me han llamado la atención y que, cuando he querido acordarme de ellos, he podido. Y es que este año ha sido un muy, muy buen año y ahora toca prepararse para artículos y más artículos sobre lo más destacado.

‘Get the rope’ de The Knick
Es fantástico que el cable haya servido para que las series se tomen su tiempo en desarrollar las tramas. Por esto es curioso cuando una serie tirando a lenta como ‘The Knick’, ni que sea porque parecía tener un propósito más documental que narrativo, se propone ser trepidante. Los ataques racistas que recibe el hospital y el empeño del equipo médico por salvar la vida de los pacientes negros es uno de los episodios mejor engrasados del año. Ritmo, ritmo, ritmo.

‘The Wedding’ de Outlander
Es muy fácil de entender porqué este episodio está en la lista del año: jamás ha habido un episodio tan tórrido. Hemos visto sexo, hemos visto desnudos, pero ‘Outlander’ consiguió ser erótica, enamorar con cada roce y la dinámica sexual de esa noche de bodas que, como muchos medios americanos se fijaron, tenía una óptica muy femenina. Y esto, curiosamente, vino después de otro episodio casi teatral que podría haber entrado en esta lista (y que le pasaba la mano por la cara al episodio del hotel de ‘Masters of Sex’, por cierto).

‘Buridan’s Ass’ de Fargo
En Girona hace frío pero no nieva. Por lo tanto, me quedé helado y desconcertado (y maravillado) con los disparos en la nieve de ‘Fargo’. Estaba en medio de la tormenta mientras la serie de FX me decía sin disimulo que su propuesta estética estaba al mismo nivel que el cínico, divertido e inteligente guión.

‘Under pressure’ de Modern Family
Todavía no sé cómo Christopher Lloyd y Steven Levitan permitieron que la guionista Elaine Ko escribiera un episodio con un arco tan dramático. El ataque de nervios de Alex no era una coartada para rematar un gag final, simplemente nos permitía entender un personaje. Es muy, muy raro utilizar el adjetivo desgarrador para referirme a un episodio de ‘Modern Family’.

‘Dramatics, Your Honor’ de The Good Wife
No es el mejor episodio de esta serie, ni tan siquiera de esa temporada, pero hoy en día ya casi no existen las sorpresas en televisión, mucho menos una de ese calibre. Pero sólo se puede llevar a cabo con el respeto de todos los implicados, algo que parece que existe en el rodaje de ‘The Good Wife’.

‘The Last Stand’ de The Legend of Korra
Terminar una serie con una última escena tan impactante como coherente y satisfactoria tiene mérito, sobre todo cuando sirve de colofón para una última temporada muy sólida para una serie inmejorable. Sí, ‘The Legend of Korra’ despierta ahora mismo mi vena más talifán.

‘Thirsty Bird’ de Orange is the new black
Aquellos que odiaban al personaje de Piper Chapman y que pedían que la serie fuera más coral, estuvieron de enhorabuena. Aquellos como yo que pensaban que era una gran protagonista y que adoraban que la serie transmitiera cierta sensación de miedo dentro de la prisión, debieron disfrutar muchísimo con este arranque de temporada que lamentablemente fue a menos.

‘Execution’ de Revenge
Este año en el final de temporada hubo un plus de mala leche con una dinámica de “giro, giro, giro” tan loca que sólo pude levantarme y aplaudir. La escena de “te dejo un regalito bien colocado en el sofá” es uno de los momentos del año.

‘Rixty Minutes’ de Rick & Morty
Cualquier episodio de esta serie de animación podría estar en la lista. Las ideas son demasiado originales y potentes, y siempre están bien desarrolladas. Pero evidentemente me ganan con los canales de todas las realidades alternativas. Lo meta es uno de los mayores fuertes de Dan Harmon.

‘A Day’s Work’ de Mad Men
Se supone que ‘The Strategy’ encapsula a la perfección la relación y evolución de Don y Peggy como pareja laboral, pero el chiste de las rosas me gana. Es un ejemplo perfecto de como los mejores dramas suelen ser las mejores comedias (competición donde gana ‘The Good Wife’, por cierto).

Mañana, los once restantes.

sábado, 20 de diciembre de 2014

'Korra', un gran paso para la TV americana

La Segunda Guerra Mundial sirve a menudo de inspiración para obras de ficción. Uno no espera que sea precisamente en una serie de animación donde el dictador en cuestión, aquí una mujer, tiene un discurso expansionista similar al de Adolf Hitler. Pero ‘The Legend of Korra’ no es una serie de animación juvenil cualquiera. En realidad, después de hablar de terrorismo, justicia social, del concepto de democracia, abordar la espiritualidad y exponer la teoría del caos, que hiciera referencia al mayor villano de la historia era casi evidente. Lo que era menos probable es que terminase como terminó, revolucionando la televisión americana.

Mi recorrido con ‘The Legend of Korra’ ha sido precipitado. Quería terminar la serie antes de terminar el año 2014 porque intuía que sería de lo mejor que hubiera visto y no quería ignorarla en la lista que publicaré en unos días. Pero esto, que suena como un esfuerzo, fue precisamente todo lo contrario. Maratones, expectativas y un final que he podido ver con los demás seguidores de la serie (a nivel temporal, no físico). Y, si soy sincero, me emociona la idea que he presenciado semejante evento. Korra fue más allá, ella sí literal y metafóricamente.

De la serie pueden alabarse, por ejemplo, todos los elementos que lleguen a la vista y a la mente. Era un spin-off de ‘Avatar: The last airbender’ pero Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko lo escribieron para espectadores más adultos, esos niños que ya conocían el universo pero habían crecido. Pero mantuvieron las claves de la mitología: el Avatar es la figura que debe mantener el equilibrio de un mundo dividido en cuatro naciones: tierra, aire, agua y fuego (que además representan distintas razas y culturas) y Korra era el último ejemplo.

Optaron por un reparto muy coral desde el principio (algo que ‘Avatar’ acabó teniendo), donde ningún secundario es despreciado y tiene su momento de gloria, con pasado, motivaciones y aptitudes. Y mezclaron a la perfección humor, espiritualidad, lucha con buenas coreografías (y siempre justificada) y trascendencia. El Avatar, Korra en este caso, tiene como trabajo salvar el mundo y esto no es precisamente una tarea sencilla.

Aparte de los conceptos mencionados al principio que acercaron a un público que no necesariamente había destinado unos minutos a plantearse, la mayor obra de Dante y Konietzko fue elegir a Korra como la siguiente Avatar después de Aang. Escribieron una incuestionable heroína que, además, se diferencia bastante de aquellas que hemos visto hasta el momento. Se distancia, por ejemplo, del modelo ‘Ángeles de Charlie’ donde todas están tan delgadas que es incapaz que su piel albergue músculos. Ella es musculosa y se le nota con la ropa tradicional que siempre lleva, sin renunciar a ser una mujer. Es una líder nata sin adoptar los códigos masculinos.

Si echamos la vista atrás, además, se puede comprobar que en ‘The Legend of Korra’ hay más heroínas que héroes. Pueden ser madres, abuelas, solteras, niñas y adolescentes y, sean lo que sean, pueden ser implacables, inteligentes y fuertes. ¿Dónde se había visto esto antes? La protagonista también entra en una especie de triángulo amoroso con su amigo Mako y Asami, una experta en tecnología, y sorprende que (¡voilà!) ellas jamás se enfadan. No entran en la típica dinámica de “me robas el hombre” sino que entienden que el culpable de la situación es él con su indecisión. Y, si bien los villanos suelen ser hombres, diría que no es casualidad que la última villana, Kuvira, sea precisamente una mujer, una especie de reverso negativo de la protagonista que tiene un ejército de hombres a su mando.

No hay ningún panfleto, no hay diálogos explícitamente sexistas que pongan sobre la mesa el debate. ‘Korra’ lo hace desde la normalidad. Y, si juntamos la fantástica factura técnica, los paisajes y criaturas de ensueño, cómo maneja temas como la espiritualidad con una sensibilidad extraordinaria y compleja, y que encima tiene un discurso implícito precioso, hay que asumir que estamos ante historia.

Claro que hay algo que no he contado en esta opinión por contener detalles demasiado importantes del final. Aquí sigo para aquellos que quieren entender porqué ‘Korra’ fue todavía más allá.

Pero probablemente lo más rompedor es el viaje de la protagonista a nivel individual. Durante las cuatro temporadas vimos como pasaba de egoísta a altruista, de engreída a humilde, de intocable a vulnerable y en una última charla con su maestro Tenzen hizo este repaso mental. Cada experiencia sirve para entenderse mejor a uno mismo y, por ejemplo, había entendido que su relación con Mako era de amistad. Como se había demostrado a lo largo del tiempo, formaban un buen equipo pero no una buena pareja porque eran incapaces de tratarse con la sensibilidad oportuna.

Por esto, cuando a tres minutos del final entra su amiga Asami en escena, miles de chicas lesbianas se llevaron las manos a la cabeza. Durante años habían defendido que su relación de amistad podía ser algo más (bajo el nombre de Korrasami) y es cierto que habían desarrollado una amistad especial. Por encima de todo se entendían y, dentro de una ficción como esta sobre el proceso de maduración, algunos espectadores defendían que era el siguiente paso lógico de Korra. Y Konietzko y DiMartino lo hicieron.

Puede que Asami y Korra no se besen explícitamente pero se embarcan juntas en un viaje en solitario de la mano y con mirada cómplice. No existe margen para la duda y la hipótesis: en esta travesía individual, Korra descubrió que la única compañía que necesitaba era la de Asami y viceversa. Para una animación infantil, es un paso muy importante, sobre todo tratándose de los Estados Unidos, donde las asociaciones de padres son hijas de Satanás (con sotana de evangélicos).

De paso demostró que, a la hora de ser feministas, nadie gana a ‘The Legend of Korra’. Las mujeres tienen poder, pueden ser amigas, madres, líderes, protagonistas, ser fuertes y lesbianas. Pueden serlo todo y pueden ser lo que quieran, siempre y cuando luchen por ello. Para una serie supuestamente juvenil, no está nada mal que su discurso acabe trascendiendo por todo el panorama televisivo, siendo transgresor y llevando más allá los universos de heroínas que hay o ha habido (‘Buffy’, ‘Alias’, ‘Homeland’).

Korra, ahora ya puedes pasar tranquilamente a los anales de la historia de la televisión.

viernes, 19 de diciembre de 2014

El juego de las pulsiones

Como si no tuviera suficientes deberes por la cantidad de buenas series que nos ha brindado este año, este otoño el Reino Unido me trajo la segunda temporada de ‘The Fall’, que decidí retomar por defecto profesional. Primero quiero explicar que, si la dejé durante la primera, fue por mi sobredosis de whodunnits, de series sobre crímenes cuyas temporadas giran alrededor de un único caso. Había tantos en emisión (y alguno tan mediocre como ‘Broadchurch’) que fui incapaz de entender la propuesta de Allan Cubitt. Él ofrecía algo distinto y yo, por agotado, pasé de largo.

Pero es curioso como el momento adecuado cambia la percepción por completo. Cuando comencé otra vez la ficción por donde la había dejado, quedé maravillado por el inquietante universo que planteaba Cubitt. No era tanto un juego del gato y el ratón (su argumento es bien simple: una detective persigue un asesino en serie) sino sobre la sexualidad y el papel que tiene en la sociedad actual, sobre los prejuicios sexistas, sobre la violencia y la necesidad de utilizar el sexo como arma. No hay imagen más representativa que la detective Stella Gibson pensando mientras se toca el botón de la camisa. ¿Había estado más atractiva Gillian Anderson en toda su vida? Pues ahora, a los 46, emanaba una sexualidad que, como le explicaría su compañero, ni era consciente del poder que tenía.

Podría sorprender que sea justamente un hombre quien pinte este lienzo lleno de pulsiones sexuales, frustradas, escondidas (recordemos que el otro protagonista es un psicópata). Si algo demuestra la televisión reciente es que los hombres guionistas no están precisamente interesados en el papel de la mujer. Pero en ‘The Fall’ tiene todo el sentido del mundo. Como si fuera el supervisor de Stella, da la impresión que él mismo se ha sentido abrumado alguna vez por el poder de una mujer, por el irresistible hambre de ella, y él ha tenido la valentía de preguntarse cuál es su papel. Se obliga a si mismo y a los demás hombres a preguntarse si tiene el gen del lobo feroz, del hombre capaz de forzarse. Si sería capaz, como dicen en la propia serie, de cruzar la línea.

La valentía de Cubitt, además, llega hasta el final. Hay un diálogo de diecinueve minutos en el último episodio que comprime la vertiente más bestial del concepto y lo expone delante del espectador con unas miradas directas a cámara que obligan a plantearse si los personajes hablan entre sí o con nosotros. ¿Nos retan a cuestionarnos nuestro papel? ¿Obliga a las mujeres a plantearse hasta qué punto se sienten atraídas por el peligro? ¿Advierte a los hombres que controlen sus instintos más oscuros? Estas son algunas de las cuestiones que deja en el aire la serie, de la misma forma que deja muy claro que todas las mujeres tienen la libertad de jugar con su sexualidad como ellas creen convenientes. ‘The Fall’ no las juzga, solamente lo hace con aquellos que buscan justificaciones ante actos monstruosos.

Y, en el fondo, no hay juego más evidente que elegir a Jamie Dornan para el papel de Paul Spector, el padre de familia que se divierte asesinando por las noches y cuya mentalidad, por cierto, resulta muy inquietante porque está razonada (y, al conocerle mejor, uno hasta puede comprenderle). ‘The Fall’ juega con nuestros instintos, con nuestras tendencias y preferencias, deja que reposen en cada escena, deja que estén implícitas en cada movimiento y mirada. Por esto es una maravilla. Qué más da el caso cuando lo que nos suscita es una reflexión tan profunda e inquietante, sutil pero visceral. Ahora, como prueba, ve al espejo y mírate y busca en tu mirada si hay (o podría haber) algún rastro de Paul Spector.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

El desafortunado machismo de Sorkin

Estos días Aaron Sorkin está para felicitarle. Él, que se considera un Mesías de la sociedad con sus lecciones sobre moralidad, política y (anti)tecnología, no despertó el debate que esperaba con el quinto episodio de la última temporada de ‘The Newsroom’: lo único que hizo fue ganarse detractores. Como es un hombre cuya voz se percibe claramente a través de sus personajes, pocos críticos americanos le perdonaron la discusión entre un periodista y una chica presuntamente violada, que discutían sobre la presunción de inocencia, de culpabilidad y el deber de los medios de comunicación.

Puede que no quisiera parecer claramente machista (o criminal) pero, al intentar mezclar tres debates en una misma conversación, le quedó un discurso horrible. La frase “me siento obligado a creerme al tipo turbio” dirigida a una chica traumatizada es probablemente el peor momento del año 2014. Sí, no siento ninguna simpatía por este guionista tan adorado desde ‘El ala oeste’, pero aquí se metió en camisa de once varas sin ninguna necesidad y saliendo claramente herido.

Él quería hablar de los riesgos de internet y del periodismo populista, pero contraponer estas ideas que tanto le obsesionan justo con una víctima no fue la mejor decisión posible. ¿Y es justo que el personaje de Don elija por ella, negándole la libertad con paternalismo y en cierto modo haciendo que esa chica sea forzada otra vez por un hombre? No, no estuvo acertado y no creo que nadie se imagine teniendo esa misma conversación: no por no tener principios morales tan avanzados sino porque delante de una víctima quizá es mejor no exponer el terrible daño social que puede comportar acusar a... tu agresor. Con esto no reclamo que los programas de noticias se conviertan en circos mediáticos pero, si se creyera a esa universitaria, ¿Don no tendría la obligación de investigar porqué las autoridades fallaron a la hora de procesar su crimen?

Pero esto no es todo. Estos días están siendo muy prolíficos para el guionista ganador de un Oscar por ‘La red social’. Por ejemplo, una guionista de ‘The Newsroom’ explicó en Twitter que había estado horrorizada por el guión de ese episodio y que tuvo una discusión con Sorkin que acabó con ella no participando más en el episodio. Según Sorkin, esta chica ha violado la intimidad de la sala de guionistas. Los hay que opinan que esta chica no volverá a trabajar nunca y luego hay quienes defienden que nadie se lo tendrá en cuenta: alguien tenía que denunciar ese desastre de texto y, si yo fuera ella, no querría que me vincularan con algo tan desafortunado (y evitable). Los ejecutivos de HBO debieron darse golpes contra la pared por darle tanta libertad creativa a este hombre que, recordemos, tiró a la basura el presupuesto de dos episodios de la segunda temporada porque no estaba convencido con el resultado final. Ni quiero imaginar cómo debían ser los episodios.

Y es que el pobre no puede evitar los comentarios desafortunados. Por ejemplo, opina que los Sony Leaks, esta filtración de correos privados de los productores de Sony y que le ha perjudicado, es peor que la filtración de los desnudos de Jennifer Lawrence y otras estrellas. Sorkin, es cierto que es terrible que se amenacen a las familias de los directivos por la distribución de la película 'The Interview' pero no hace falta que compares esta violación de la privacidad con otra violación de la privacidad muy explícita. No es necesario, sobre todo cuando ahora mismo se te conoce como un machista en Hollywood.

Esto debería contribuir, por ejemplo, a que no digas cosas como que “sólo Meryl Streep y Helen Mirren pueden jugar con los chicos” y que Jennifer Lawrence ganó el Oscar por hacer su trabajo mientras que Daniel Day-Lewis hizo algo superior en ‘Lincoln’. ¿Es verdad? Sí. ¿Todos los años el nivel de los papeles protagonistas tiene en ese nivel? Ni en broma. Veamos ‘Las horas’, ‘Cisne Negro’, ‘Monster’s Ball’ o ‘Blue Jasmine’. Pero es que, según él, Cate Blanchett no estaba a la altura de ninguno de los nominados al Oscar de ese mismo año pese a estar fantástica. Si alguien no piensa que esta opinión es muy machista (por lo menos si han visto la película de Woody Allen), es que viven muy cegados por su amor a Sorkin.

Si en realidad estas opiniones solamente quieren denunciar la falta de papeles potentes para las actrices (que supuestamente es lo que hacía y sigo siendo incapaz de meter ‘Blue Jasmine’ en esta categoría), quizá debería replantearse su talento. Hay obras audiovisuales que tienen protagonistas masculinos y no pasa absolutamente nada, pero pocas series han sido tan vapuleadas por el retrato de sus personajes femeninos como ‘The Newsroom’, que podríamos calificar como una serie en teoría igualitaria (en cuanto a minutos en pantalla de los dos sexos, número de personajes, peso en las tramas). Pero ellas son unas histéricas y ellos las aleccionan con condescendencia.

Y, con tanta metedura de pata, no puedo evitar acordarme de ‘La red social’ y preguntarme si la relación del protagonista con las mujeres tenía que ver con Mark Zuckerberg o si era un reflejo del propio Sorkin. El diálogo con el que arrancaba la película, donde el creador de Facebook era condescendiente con una mujer y le faltaba al respeto de forma automática, podría enmarcarse perfectamente dentro de ‘The Newsroom’. Y lo peor es que el personaje terminaba la película sin entender porqué esa ex no le aceptaba la solicitud de amistad en Facebook como el propio Sorkin, que todavía finge sorprenderse cuando le cuelgan la etiqueta de machista.

P.D.Podcast: De esto, por cierto, hablamos en 'Yo disparé a J.R.' junto otros temas jugosos. Aquí tenéis la guía del podcast:
- 00': Introducción. 
- 04': Las nominaciones de los Globos de Oro. 
- 12': 'Happy Valley', la sorpresa británica del año. 
- 22': La polémic a de 'The Newsroom'. - 43': ¿Cómo avanza 'Jane the virgin' hasta el 1x08? - 55': 'Arrow' y 'The Flash' con spoilers (4x10 y 1x09). 
- 75': Sección de respuestas.

 

viernes, 12 de diciembre de 2014

'The Good Wife' como referente

‘Madam Secretary’ nunca será ‘The Good Wife’. Esta idea quiero que quede muy clara porque algunos directivos de la CBS nos han querido vender que así será. Pero, ahora que llevo unos cuantos episodios, no puedo negar que hay unos cuantos parecidos razonables y que la serie de Téa Leoni quiere aprender de la mejor. Otra cosa es que la creadora Barbara Hall no es Robert y Michelle King y, por lo tanto, los resultados de una y otra son dispares por defecto.

Cuando se estrenó, la serie nos contó que hablaría de una madre de familia que comenzaba un nuevo trabajo, el de Secretaria de Estado, cuya naturaleza diplomática se diferenciaba mucho de su antiguo empleo como agente de la CIA. Ahora su cometido es resolver, antes era detectar y ejecutar. Pero también insinuaba en el piloto que había habido una conspiración para eliminar a su antecesor en el cargo, Vincent Marsh, un descubrimiento que podría llevarla a desconfiar de las más altas esferas de Washington y de la diplomacia mundial.

Como pertenece a la CBS, no sorprendió que sus primeros episodios tuvieran un caso de la semana, donde Elizabeth McCord tanto tenía que reconciliar a China y Japón como irse a la India a defender los intereses de los empresarios americanos. La facilidad con la que Elizabeth lo puede resolver todo y siempre con resultados satisfactorios denotaba que no sería ‘The Good Wife’. Donde Alicia Florrick demuestra que con inteligencia y sobre todo dinero puedes utilizar la ley a tu favor y que la justicia es relativa, ‘Madam Secretary’ utiliza simplemente la fuerza de voluntad. Es un planteamiento bastante infantil.

Pero donde sí consigue parecerse a ‘The Good Wife’, aparte de su protagonista femenina fuerte y de un núcleo familiar al que se da importancia, es en su negativa a limitarse a una estructura concreta. Poco a poco genera un clima de desconfianza dentro de la Secretaría de Estado y en la Casa Blanca y, si bien sigue siendo bastante blanca porque tenemos a una Elizabeth inmaculada, hay que admirar que se salga del molde. Es aquí donde se nota que la CBS quería otra ‘The Good Wife’, otra serie femenina que explorase las tramas como sus guionistas creyeran oportuno.

Esto se nota, sobre todo, a partir del noveno episodio, donde finalmente dan rienda suelta a la conspiración y esas sospechas afectan de forma visible al matrimonio McCord (cuando la hija recibe un mensaje y grita de la ilusión, ellos ya creen que algún servicio de inteligencia les ha descubierto investigando). En ese episodio no hay caso y, si se echa la vista atrás, se percibe como se han sembrado las semillas para ser otra serie, una más compleja donde los personajes podrían no ser tan amables como parecían a simple vista.

‘Madam Secretary’ está todavía arrancando, esto está claro, pero podría salir algo decente si finalmente ponen toda la carne en tramas longevas. Los casos de la semana no funcionan del todo por grandilocuentes y resueltos de forma infantil, pero si se centran en detalles diplomáticos mientras desarrollan los personajes y sus viajes personales, entonces sí puede ser un buen sucedáneo de ‘The Good Wife’.