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domingo, 12 de abril de 2009

Americanadas (Crítica de Surviving Suburbia e In the Motherhood)

Hay series americanas y americanadas. Estados Unidos vive sumido en los contrastes y la televisión no iba a ser la excepción, sobretodo en el terreno de la comedia, donde en las últimas semanas han masacrado la programación con productos clínicamente cínicos y otros de familiares; y con series decentes y sobretodo indecentes.

In the Motherhood y Surviving Suburbia entran en la categoría de indecentes. Son tan familiares y caducas que incluso duele un poquito mirarlas. Es curioso como la ABC, el canal que procura más entretenimiento con respecto a los seriales, es incapaz de dejar a un lado la faceta infantiloide heredada de la matriarca Disney y apostar por alguna serie madura y relativamente buena. Estas dos series, juntamente con la malísima (y sin excusas) segunda temporada de Samantha Qué, prueban la ineptitud o desinterés por ofrecer algo de calidad. Incluso Better Off Ted, que sorprendió con un piloto ejemplar, ha acabado eligiendo en los posteriores episodios su faceta menos absurda y más inofensiva.

In the Motherhood debía suponer, por una parte, el regreso de Megan Mullally (desaparecida tras el final de Will & Grace) y también la traducción en formato televisivo de una serie de sketches colgados en internet y basados en las anécdotas de madres. De las dos premisas sólo una es cierta: Mullally ha vuelto hasta más abofeteable de lo normal. Y es que el frescor y la rapidez de los que debía contagiarse de su referente no se hallan en el producto final, ya que no es exactamente ni una serie, ni se tira de cabeza al formato de los sketches aislados. Así, sin ser exáctamente una americanada, brinda un híbrido carente de gracia, por suave, artificioso y porque por madres en apuros ya están las infinitamente superiores Mujeres Desesperadas.

En cambio, Surviving in Suburbia es intolerable de tan americana que llega a ser (en el sentido más peyorativo posible): los decorados huelen a cartón, en ella aparece una niña repelente para conciliarse con el público más familiar, tiene risas detrás de cada frase (por ordinaria que sea) y está protagonizada por Bob Saget. Este actor, el padre forzoso de cero carisma, es el máximo representante junto con Charlie Sheen de que los estadounidenses tienen un sentido del humor propio (de la misma forma que los españoles también incomprensiblemente ríen con Paco León).

Pero si algo se le debe reprochar a esta sitcom, es haber unido a dos monstruos de la pantalla pequeña (entiéndase de forma literal): el mismo Saget, con unos movimientos de cuello propios de una tortuga, y Jere Burns, de rostro perturbador y peinado más espeluznante que Nicholas Cage en un mal día. Contemplar una escena con estos dos es una experiencia traumática. Así que, puestos a ver una americanada, es mejor elegir a Gary Unmarried, que comporta alguna carcajada, por rancia y old-fashioned que sea.
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*Editado* El miércoles llegará la crítica de las demás comedias estrenadas recientemente, mucho más agrias y superiores: Party Down, Parks and Recreation y EastBound & Down.

jueves, 26 de marzo de 2009

La gran Portia de Rossi se apropia de Better Off Ted

Portia de Rossi entró en el programa de Jay Leno con un vestido verde, como también lo hizo en el de su mujer, Ellen DeGeneres. Y estaba estupenda, como bien le dijo el presentador. Lejos quedan ya esos años en los que se arrastraba por las alfombras rojas como un estropajo hecho de piel y huesos. Pero, además de estar en magnífico estado y guapísima, irradia gracia y simpatía, cualidades que vuelve a poner de manifiesto. La que se dio a conocer como la arrogante Nelle de Ally McBeal y reveló su gran talento cómico en Arrested Development, ahora ha vuelto a la actualidad por algo más que su estado conyugal: la serie Better Off Ted. Y plano en el que sale, plano que roba.

Nacida en Australia como Amanda Lee Rogers, esta rubia de 36 años domina el arte de la reinvención. Primero, empezó con el nombre, que quiso cambiar por uno de connotaciones más exóticas (puesto que lo italiano, en las antípodas, es de otro mundo). Después, hizo el salto a los Estados Unidos donde oculta en el habla sus raíces. Y luego consiguió ser algo más que una barbie al uso: fue su parodia como miembro de la familia Bluth, bruja pérfida en el bufete de Cage & Fish y ahora robótica y gélida jefa en Veridian Dynamics. Por supuesto que su físico laha ayudado a interpretar estos papeles, pero es que de Rossi tampoco tenía otra elección: ocultar su increíble porte de pasarela era imposible.

Y este renacer en Better Off Ted, después de perderle la pista como actriz y reencarnarse en la Sra. DeGeneres, asombra. Habrá algún ingenuo que creerá seriamente (o pregonará hipócritamente) que la sexualidad en Hollywood no importa. Pero todo lo contrario. Salir del armario en California puede no generar rechazo y sin embargo las ofertas dejarán de llamar a la puerta. Ella, su mujer o simbólicos casos como Luke McFarlane, T. R. Knight y Neil Patrick Harris son los homosexuales más conocidos del reino del cine y la televisión. Por suerte no le ha supuesto un lastre y no ha sido encasillada pese a ser una de las abanderadas de la causa gay en Estados Unidos (ni que sea de rebote). La estrategia de Ellen DeGeneres de anunciar en su programa la boda con de Rossi fue un claro gesto para apoyar los derechos de los homosexuales. A partir de aquel momento, decir “no” a las bodas gays era prohibir que Ellen y Portia pudieran casarse. Pusieron caras a lo que hasta entonces era solamente un concepto. Y todos aquellos que se apoderan de la palabra “familia” que observen las miradas que se lanzan ellas dos. No hace falta decir más.

En la ficción, sin embargo, interpreta a la heterosexual ejecutiva de Veridian Dynamics, una empresa revolucionaria que fabrica todo lo imaginable: calabazas explosivas, criogenización o carne no proveniente de animales. Y mientras que de Rossi representa lo mejor de esta comedia, altiva e insensible, no significa que sea lo único. Better Off Ted es muy absurda y divertida, con grandes líneas y pocas pretensiones. Es un producto destinado al público familiar, para que los espectadores adultos puedan reírse un rato con sus hijos o sin ellos (motivo por el cual hay dos personajes tan infantiloides como las ratas de laboratorio). Es facilona, entretenida y de visionado imprescindible ni que sea para ver lo acertada que está de Rossi, que ya en el primer episodio y con sólo un par de escenas, logra sonsacar un par (o tres) de carcajadas. O para ver lo atractivo que está Jay Harrington, aunque esto ya es otro asunto.