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viernes, 16 de mayo de 2014

Las dos series de 'The Blacklist'

La temporada americana está dando sus últimos coletazos y quedan pocas series para despedirse. ‘The Good Wife’ es una de ellas, lo hará el próximo domingo y probablemente lo hará con un último episodio fantástico, que ya sabemos cómo se las gastan los King. Pero aquí quiero hablar del drama novel de más éxito de la presente temporada: ‘The Blacklist’ ha funcionado de maravilla en NBC. Se puede argumentar que esto es debido a ‘The Voice’, el programa que tiene de telonero, pero jamás se hundió cuando los gorgoritos se ausentaban de la programación. Vamos, que NBC tiene derecho a creer que ha acertado, que el público ha respondido y que no están ante otro ‘Revolution’, que ha tenido que ser cancelada en su segunda temporada.

Este éxito de ‘The Blacklist’, sin embargo, no se corresponde con el resultado final que hemos visto a lo largo de la temporada. Se presentó al público como una ficción dramática sobre casos de la inteligencia americana y con una conspiración de fondo, y esto es lo que ofreció. Parecía tener el truco para alargarse hasta los veintidós episodios que le exigía el canal pero con los suficientes ganchos para atraer al público que se niega a dar vuelta atrás y aceptar un procedimental sin tramas continuadas. Pero el equilibrio entre estas dos vertientes no es una fórmula matemática aunque su creador Jon Bokenkamp la haya tratado como si así fuera.

Hemos tenido, por lo tanto, dos ‘The Blacklist’. Por un lado, el equipo del FBI que ficha a Elizabeth Keen y que no han brillado precisamente por su inteligencia. Diría que no han conseguido nada por sí solos y sin la ayuda de Raymond Reddington en toda la temporada. Y luego hemos tenido la conspiración de fondo con Alan Alda de cara visible y la relación de Red y Elizabeth, que incluía las dudas con respecto qué vínculo les unía. Los hay que opinan que el último episodio ofrece respuestas al respecto pero yo no lo tengo tan claro (al igual que opino que, si no veo un cadáver dentro de la bolsa, no me creo que haya muerto).

Las investigaciones, además, no han sido especialmente interesantes. No consiguieron transmitir en ningún momento que estábamos ante un mosaico donde cada pieza era fundamental, como Red procuró contarnos al final, y han estado escritos con el piloto automático. Y, curiosamente, también lo han estado ciertas revelaciones en el frente de la identidad de Red, de Elizabeth y de su marido. Cualquiera que viera ‘Alias’ hace diez años pensaría que esta serie es previa a Sidney Bristow y no posterior: su producción es noventera y es mucho menos sorprendente y atrevida, lo cual es un paso atrás.

Pero lo visto hasta el momento también indica que por lo menos ‘The Blacklist’ quiere ser una serie de casos que ofrezca un plus y esto siempre se agradece (que se lo digan a los admiradores de ‘Person of Interest’). Hay potencial, tienen una relación que funciona muy bien y Megan Boone, cuyas pelucas distraían al principio, aguanta muy bien el peso de la ficción. Ver crecer al personaje de Elizabeth como agente, que aprende a base de golpes y decepciones, probablemente es lo mejor de ‘The Blacklist’, como ocurría con Sidney en ‘Alias’ y Olivia Dunham en ‘Fringe’.

Pero le falta agallas, le falta ritmo y debería ser hija de 2014 y no de 1994. Y me temo que el éxito de la temporada podría hacer creer al canal y a Bokenkamp que no necesita mejorar. Y, si no lo hace, en otoño tendremos que escribir el nombre de ‘The Blacklist’ en nuestra particular lista negra de series.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El lado bueno de las cosas (nuevas)

Puede que la nueva temporada de las networks americanas no sea para tirar cohetes pero tampoco hace falta que finjamos que en los últimos años sólo presentaron joyas. Desde la temporada 2004/2005- cuando estrenaron ‘Perdidos’, ‘Anatomía de Grey’, ‘Mujeres Desesperadas’ y ‘House’-, decepcionan más que alegran. Deberíamos estar acostumbrados y por lo menos este año no han mentido. No vendieron ninguna apuesta como algo transgresor y hasta ha habido alguna grata sorpresa. Vayamos por partes.



Me quedo, por ejemplo, con los títulos de crédito de ‘Brooklyn Nine-Nine’. Son divertidos y transmite muy bien lo que es: una comedia de policías. Hasta diría que lo representa mejor que los propios guiones, que a veces se quedan a medio gas. Pero llamadme nostálgico porque también aprecio los de ‘Sleepy Hollow’. Podrían ser de los noventa y curiosamente le sientan de maravilla. Bueno, y hasta habría que remarcar el tema que The Lumineers escribieron para 'Reign'. La serie será una bazofia, la canción está muy bien.

De la adaptación de Washington Irving me quedo también con la química instantánea entre Ichabod Crane y Abbie. Aquí no se trata de tensión sexual, es amistad y a los pocos episodios ya traspasa la pantalla. De hecho, a ratos ni me entero de qué amenaza apocalíptica hay y qué cabeza tiene que rodar por las calles del pueblo, pero su dinámica (ellos viendo un partido de béisbol, por ejemplo) es la mar de entretenida.

Quienes son muy graciosas también son Anna Faris y Allison Janney que este año arrebatan el título de “serie-simplona-que-desaprovecha-dos-actrices-con-potencial” a ‘2 Broke Girls’. Se trata de ‘Mom’ y cierto gag sobre una erección ha demostrado que no tiene ninguna clase. Pero Janney está fantástica, como en todo lo que hace (ella es de la escuela de Ningún-papel-es-pequeño), y Faris tiene una vis cómica innegable. Chapeau para ellas y correcto para la serie, que crece gracias a ellas. Y, para revelación, Betsy Brandt en ‘The Michael J. Fox Show’. El título lleva el nombre de su marido en la ficción pero la actriz, más conocida como la cuñada obsesionada con el morado de ‘Breaking Bad’, demuestra que tiene más registros que el de maniática metomentodo.

Pero si me tengo que quedar con algún personaje, me quedo con Elizabeth Keen. Pensé que esa imitación de Hannibal Lecter interpretada por James Spader le arrebataría toda la fuerza a la protagonista de ‘The Blacklist’ y, con la tontería, me tienen enganchado. Ella, la actriz Megan Boone y los ganchos que exponen en cada episodio. Y, si nos ponemos frívolos, hasta colaría como revelación a Robbie Amell. El primísimo de Stephen Amell (‘Arrow’) está en una ficción ligera como ‘The Tomorrow People’ pero, qué queréis que os diga, él está de muy buen ver. Al igual que James Wolk en ‘The Crazy Ones’: puede que la serie no sea ninguna maravilla y que Robin Williams a ratos sea insoportable, pero él demuestra que funciona en comedia, algo que no tenía nada claro desde que le vi en ‘You Again’ con Kristen Bell, Jaime Lee Curtis y Sigourney Weaver.

Hasta aquí han llegado las notas positivas, que las negativas ya llegarán otro día y Margo Martindale y Rebel Wilson serán las primeras en caer.

lunes, 4 de noviembre de 2013

La agenda oculta de Red

Decía la NBC que el piloto ‘The Blacklist’ había batido récords de aceptación cuando se testó con un público de muestra, siendo el mejor acogido de los últimos años. Cuesta creer que lo recibieran entre aplausos y una locura desenfrenada, pero sí tiene sentido que gustara. Presentaba un personaje muy turbio y reconocible (las reminiscencias de Hannibal Lecter son indudables), una estructura de casos que la TV americana asume como propia y dejaba entrever que había una trama de fondo, lo cual daba alas a los espectadores que prefieren las historias serializadas.

Este primer episodio, sin embargo, debía cogerse con precaución porque tenía dos opciones: adoptar un esquema procedimental muy plano con una trama simbólica (la filosofía de ‘El Mentalista’) o proponer algo más horizontal con unas investigaciones que afectasen de forma más directa a los protagonistas y donde cada episodio mostrara algún tipo de avance. Por suerte, una vez emitidos seis episodios, ya se puede extraer una conclusión: ‘The Blacklist’ quiere ganarse la etiqueta de “algo más que una serie de casos” como ya hicieron ‘Alias’, ‘Fringe’ o incluso ‘Nikita’.

Su punto de partida, como decía, hereda bastante de ‘El silencio de los corderos’. Un importante criminal llamado Raymond Reddington se entrega al FBI asegurando que tienen objetivos comunes y que les ayudará a capturar a los mayores delincuentes del país. Pero tiene más de una condición: él seguirá viviendo en la opulencia y haciendo sus trapicheos, y tendrá de interlocutora a Elizabeth Keen, una joven agente que se acaba de incorporar, que no le conoce y que no entiende porqué la ha elegido a ella.

Es en el perfil de ‘Red’ (que al principio está en una celda) y su relación con Elizabeth donde surgen las similitudes con Hannibal y Clarice Starling. Por suerte para ‘The Blacklist’, su creador Jon Bokenkamp rápidamente cambia el entorno y las similitudes se hacen algo más vagas, convirtiéndose sólo en una inspiración que sirve para desarrollar una intriga terrorista donde nada queda claro. Ni las motivaciones de Red, que evidentemente tiene su propia agenda, ni las circunstancias personales de Elizabeth. Por supuesto, que ella no tenga padres y él no tenga familia huele mal, pero sería tan manido que probablemente los tiros irán por otros derroteros.

Sea como sea, lo que sí está consiguiendo de ‘The Blacklist’ es una buena mezcla entre los casos y la trama de fondo (que incluye un marido que no es agua clara y un montaje de vigilancia que no tiene nada que envidiar al del sargento Brody en ‘Homeland’). En este aspecto los capítulos cuatro, cinco y seis son muy correctos y lo más sorprendente es que sabe transmitir que en cualquier momento puede haber un game-changer. Puede que no lo vaya a haber hasta dentro de un tiempo (que por algo su primera temporada tendrá veintidós episodios) pero es buena señal que se haga percibir como una obra cambiante y con potencial. De momento, uno de los fichajes de la temporada.

P.D.Podcast: Como grabamos en domingo y la pasada semana estuvimos de hiato, ahora es el turno de comentar la Boda Roja de ‘The Good Wife’ en el último programa de ‘Yo Disparé a J.R.’. Pero como siempre hay un poquito de todo y aquí dejo el menú de hoy:
- 0’: Presentación y ‘Dracula’ con Jonathan Rhys Meyers.
- 13’: La vuelta de ‘The Carrie Diaries’ y la llegada de Samantha.
- 23’: ‘Revenge’ o cómo mejorar una serie tras una mala temporada.
- 37’: ‘The Good Wife’ y su episodio más impactante hasta la fecha.
- 65’: ‘Entourage’ tendrá película. ¿Hace falta?