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jueves, 30 de junio de 2011

Los compositores frustrados

Admiro el esquema de la mayoría de realities de talentos del cable americano como Project Runway, Top Chef y Work of Art. Ya lo había dicho antes y seguramente lo repetiré otro centenar de veces, hasta que aquí veamos alguna versión decente que se centre en el talento y no solamente en las galas y cotilleos de corrillo. Sin embargo, la fórmula que creía infalible ha encontrado la excepción a su propia regla: Platinum Hit, la competición de compositores de Kara DioGuardi (que ahora está actuando en el musical Chicago de Broadway).


El esquema, como he dicho, es el mismo que muchos otros programas de éxito. La única diferencia entre unos y otros es que hay que comprender las necesidades de tu contenido y en Platinum Hit el espectador se queda a medias. En lugar de poder escuchar cada semana las creaciones de sus concursantes, nos quedamos solamente con los estribillos de muchos de ellos. Después el programa elige los tres que más le complacen y en grupos deben crear la canción entera. Es demasiado poco. Una cosa es proponer una semana una prueba grupal para buscar la confrontación entre artistas, que tan bien le funciona a Project Runway, y la otra es imponer esta estructura a cada episodio. Esto ha provocado, por ejemplo, que hayamos despedido a varios concursantes sin haber oído una sola composición suya.


Es obvio que si participas en un proyecto donde la idea proviene de tu compañero, que además es jefe de equipo, difícilmente podrás dejar tu huella y encima el criterio de los jueces es bastante incoherente. Los obligan a crear en equipos y después no expulsan al responsable de la canción sino que echan al pobre de turno al que ni dejaron participar (bueno, también hay excepciones que se lo merecen por falta de talento). Esto me sorprendió especialmente la semana anterior y también ésta, donde las explicaciones brillaron por su ausencia (me gustaría haber oído algo original de la persona expulsada). El programa debe ser tan consciente de lo injusto que es echar a alguien por una creación que no es suya que por eso ni presenciamos las deliberaciones del jurado (la mejor parte de Project Runway junto con la pasarela). Eliminar a alguien porque escribió una línea nefasta no es razón suficiente y debe ser frustrante marcharse de un programa sin haber enseñado una sola canción propia.


No sé cuál sería la solución. Posiblemente alargar los episodios a una hora, ver más declaraciones sobre porqué eligen esas letras y las modificaciones que hacen, hacer énfasis en las actuaciones más brillantes y mediocres, y poder presenciar las argumentaciones de los jueces. Lástima que esto no ocurre y nos tenemos que conformar con una competición un tanto arbitraria donde además se nota demasiado la mano de los productores y poca la de los artistas invitados a la hora de eliminar.


De momento, que conste, hemos tenido apuntes interesantes. Ha sido curioso, por ejemplo, comprobar como Nick es un gran bluff, cantando siempre la misma canción y cómo adoran a Sonyae, que compone sin saber tocar un instrumento; ver la fascinación que sienten por Johnny, que sabe amoldarse a varios géneros (coincido que en el rap era la repera) y tiene letras muy conseguidas (la del road trip estaba bien pensada); enamorarme de Jes Hudak, que sorprendió con la preciosa Free (Natasha Bedingfield hasta la quería para ella misma) y decepcionó con It’s You (sonó mucho mejor el prometedor primer hook que el resultado final); y no saber qué esperar de Brian. Este chico que se sacó de la manga un genial estribillo dance (que sus compañeros se cargaron) es un tipo bastante peculiar que siempre tiene propuestas interesantes que querría ver elaboradas más a menudo. Lo que ocurre con Platinum Hit, que te quedas a medias pudiendo tenerlo todo, que por algo sirve la red. Si no puedes emitir todas las actuaciones enteras, pues las cuelgas en la red.

sábado, 4 de junio de 2011

Escríbeme una canción

La cadena Bravo tiene dos clases de realities: por un lado toda la franquicia de las Real Housewives, que es bastante trash y marrullera, y por otro los concursos de talentos. Empezaron con Project Runway sobre diseñadores de moda, después llegó la versión culinaria con Top Chef, Sarah-Jessica Parker les produjo otro de artistas llamado Work of Art y ahora es el turno de los compositores de música con Platinum Hit (y he pasado por alto Face Off porque está en SyFy, que es lo mismo pero con artistas del maquillaje). Todos cortados con el mismo patrón. Y, así a primeras, por mí la cadena puede seguir versionándose. ¿Por qué buscar nuevas fórmulas cuando tienen una que funciona a la perfección?


El esquema para todos estos programas es el mismo: los concursantes compiten para conseguir un jugoso contrato. Hay pruebas eliminatorias casi cada día, el factor temporal es su gran rival y les vemos durante el proceso (a la vez que se intercalan observaciones de ellos mismos). ¿Qué se valora? La originalidad, la clase y los acabados. ¿Quién lo valora? Los jueces junto con la presentadora. ¿Y quién es ella? Pues siempre alguna maniquí con voz propia. En el caso de Project Runway, Heidi Klum; en Top Chef, Padma Lakshmi (modelo, autora de libros de cocina y ex esposa de Salman Rushdie); en Work of Art, China Chow (actriz, modelo e hija de artistas); y para Platinum Hit se han lucido y han fichado a Jewel. Y el cometido lo hace. Se trata de tener planta y quedar bien delante de la cámara (check...) y de tener suficiente experiencia como para opinar (...y check).


Pero hay que reconocer que Platinum Hit, a diferencia de sus antecesoras, tiene algún inconveniente. Uno puede visualizar un posible vestido o escultura en media hora (que luego acabe muy distinto es otra cosa), pero pensar en un estribillo requiere algo más de tiempo si pretende ser algo que no hayamos escuchado antes. Por eso el espectador no tarda en darse cuenta que los concursantes cogen melodías antes escritas por ellos mismos y le dan un pequeño giro en la letra (que en el primer episodio fueron un tanto sobadas). Un poco lo que hace Top Chef... con la diferencia de que en Top Chef no te hacen creer lo contrario mientras que en Platinum Hit se supone que les ha bajado el estribillo del cielo.


Esto no quita que el programa tenga un hueco que explotar. Con tantos programas en busca de cantantes (American Idol, The Voice, X Factor) está bien encontrar uno que se base en su capacidad como compositores. No solamente les vemos a la mayoría como potenciales cantantes (Jackie Tohn tiene una voz preciosa), sino que sabemos por dónde pueden ir y si tienen el talento para llegar. Y es que cuando los aspirantes a cantantes salen de los programas sólo pueden ser tan buenos como las canciones y compositores que les ofrezcan. Poder escribir por ti mismo o guiar a los de tu alrededor siempre asegura que incluso a las malas habrás sido tú mismo.


Por esto me quedo Platinum Hit. Los procesos creativos pueden ser algo falsos pero los resultados finales no dejan de ser creaciones más o menos interesantes también son muy interesantes que no habíamos escuchado antes. Esto siempre me fascina. Espero que una vez pasadas las presentaciones de los concursantes podamos disfrutar más de las deliberaciones del jurado, que eché en falta en el piloto.


Y Kara DioGuardi, que ejerce de juez suprema, sigue siendo igual de adorable y odiosa que cuando estaba en American Idol. Quizá no acertará en su forma de exponer sus argumentos (¿en “un segundo” deben captar tu atención? ¡Exagerada!) y tiene algo que cae mal a la mayoría de la gente, pero su currículum deja claro que está cualificada para opinar. ¿Os suenan los temas Ain’t no other man de Christina Aguilera, Escape de Enrique Iglesias, Pieces of Me de Ashlee Simpson o Sober de Pink? Pues eso.