
Los canales de cable FX y Lifetime son como la noche y el día. Si una es masculina y hace hincapié en la violencia, la virilidad y el realismo, la otra va destinada a las mujeres, sólo da protagonismo a las mujeres y tiene una fotografía un tanto más idílica. Seguramente por esto ninguna de las pocas espectadoras de The Protector (porque no está funcionando especialmente bien) soltará suspiros melancólicos cuando vea a Ally Walker haciendo de madre de familia y de policía muy intuitiva. Los que en cambio hemos disfrutado de Sons of Anarchy, no podemos evitar acordarnos de la agente June Stahl, que nunca fue protagonista pero robaba cada capítulo donde salía. Si Jax Teller ahora se la encontrara por Los Angeles, es posible que hasta se riera en su cara.
Pero esto no es una crítica a Ally Walker. Ella es la protectora del título y cumple a la perfección con su papel ya sea por su voz, por sus miradas (¡Stahl...!) o su forma de andar. El personaje, de por sí, tampoco está mal. Se ciñe al público al que va dirigido y es una divorciada de mediana edad que sale adelante con sus dos hijos. El problema, si acaso, es del producto: una serie de asesinatos bastante ligerita que sencillamente no está a la altura de la agente del FBI que habíamos visto. Es una cuestión de recuerdos y melancolía, que casi te hace confundir la desorientación de la protagonista (se acaba de mudar a vivir con su hermano menor) con la actuación de la actriz. No. Ella está fantástica y tiene esos momentos tan inspirados donde de repente se da cuenta de quién es el asesino (al más puro estilo Jessica Fletcher o Brenda Johnson).
Otra cosa es si la serie tiene la suficiente entidad para erigirse en algo decente. Y aquí debemos contemplar un par de variables: es verano y esto comporta unos parámetros más ligeros que difícilmente aceptaríamos en invierno; y está en una cadena dirigida al público femenino (sólo a él), así que hay que asumir ciertas características. Estas incluyen, por ejemplo, que la compañera de la protagonista, una inverosímil devora-hombres, hable de bragas con Gloria Sheppard (cuando nos enteramos que ella las lleva “de abuela”, aunque no entiende porqué las denominan así) y aunque ella arrase como madurita interesante, no quiere “nada con nadie porque aún no es el momento”. Lo que decía, que es una serie con un público claro.
Lo más curioso de tot plegat es que los asesinatos no son lo que más tiembla. Bueno, una compañera más atractiva no le hubiera sentado mal, pero chirría mucho más la vertiente privada de la mujer. Su relación con sus hijos y su hermano menor, un tarambana de los de toda la vida (cuya primera aparición es sin camiseta por requisitos del guión), podría estar dotada de muchos más matices y más concreción. Después de dos episodios, cuesta visualizar si pasarán a jugar un papel más activo (más dramático, más cómico, ¡o algo!), algo que no estaría mal para dar aún más personalidad a la detective Sheppard. Pensemos, por ejemplo, quién es la reina de los asesinatos veraniegos del cable: Brenda Johnson. ¿Y quiénes fueron la revelación del año pasado? Rizzoli & Isles, dos mujeres con una relación muy clara. Pues eso, que perfilen a The Protector, aunque la pobre tenga todos los números de no renovar para el 2012 (y con este póster a lo Poli de Guardería no me extraña).
(Por cierto, Brenda Leigh Johnson puede ser la reina del verano pero The Closer, a diferencia de los productos lights del verano, es buena se emita en la temporada que se emita. He dicho.)