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lunes, 24 de febrero de 2014

La resurrección de 'Heroes'

Nunca es tarde para reivindicar una serie. Esta es la moraleja que debemos sacar de la noticia de que ‘Heroes’ tendrá una miniserie. Sí, no es una broma o un sketch de Funny or Die. El canal NBC producirá trece nuevos capítulos de cara al 2015 en lo que ellos llaman un series-event, esta expresión molona para referirse a una miniserie de toda la vida (que incluso podría tratarse de una primera temporada encubierta). Sea como sea, los fans de alrededor del globo estarán saltando de alegría. Esta vez ni tan siquiera tuvieron que movilizarse como los de ‘Veronica Mars’ o ‘Arrested Development’ para que resucitasen su serie favorita.

Este proyecto llamado ‘Heroes: Reborn’ es una maniobra muy curiosa por parte del canal. Parece ser la respuesta a lo que FOX está haciendo con ’24’, que decidieron repescar para una temporada especial al ver que Kiefer Sutherland no tenía nada mejor que hacer y que la serie no hacía malos números, incluso cuando se fue. Por lo menos irá mejor que ese drama legal llamado ‘Rake’ o que el bloque de comedias, que tanto necesita un golpe de suerte. ¿Y la ventaja de llamarlo series-event? Que lo promocionas como algo excepcional con la esperanza que el público mostrará suficiente interés para verlo en directo. La cuestión es convertirse en la serie de la que hablar al día siguiente en la oficina.

Si la NBC quería hacer algo parecido, no tenía muchas opciones, a menos que quisiera rescatar la ‘Ley y Orden’ original para un especial que probablemente vería toda la gente mayor del país que no interesa a los anunciantes (y ‘Urgencias’ ya se desgastó lo suficiente como para dedicarle una miniserie, a menos que George Clooney se subiera al carro). Vamos, que en los últimos años el canal no ha tenido mucha suerte y ‘Heroes’ fue su último gran éxito en el terreno del drama. De hecho, cuando se habla de las series más exitosas de la década pasada, es muy habitual recordar estos individuos con superpoderes, el malísimo Sylar y esa frase tan mítica que decía “Save the cheerleader, save the world”.

La única diferencia con respecto a ’24’ es que Jack Bauer mantuvo unas audiencias más o menos sólidas durante todas sus emisiones y ‘Heroes’ fue un globo que se fue desinflando de forma nada disimulada cada temporada. Entre que fue un fenómeno pop y que el final de la primera temporada demostró al espectador que no tenían los cabos muy bien atados, el público fue desertando de forma continuada. Dejó de estar de moda, tampoco ayudó cierto giro de trama (relacionado con la sangre de cierto personaje) que se consideró un salto del tiburón y durante su cuarta temporada su audiencia en directo osciló entre los 4 y los 6 millones de espectadores, nada que ver con los 17 que vieron el estreno de la segunda.

Por lo tanto, será interesante ver hasta qué punto esta nueva entrega tiene éxito. Suena a intento desesperado por parte de la NBC por ganar algo de terreno, ni que sea reuniendo el nicho de la ciencia ficción (si vuelven todos aquellos que la vieron hasta el final ya tendrá mejores demográficos que ‘Chicago Fire’). Pero la televisión de 2015 no es la de 2010 y su éxito en Netflix no tiene porqué significar que querrán verla en su emisión original. Habrá que estar atento. Lo que está claro es que la NBC confía en el factor nostalgia y probablemente esté haciendo los números pensando en el mercado internacional, que rodar una nueva temporada de ‘Heroes’ no debe ser barato.

jueves, 26 de abril de 2012

La segunda temporada

Las segundas temporadas en televisión muchas veces sirven para consolidar un modelo. Durante el primer año plantean una visión, hacen pequeños tests a los personajes y hasta llegan a improvisar según la marcha, intentando aprovechar las virtudes y reduciendo los defectos. Pero en el segundo año, si se han encontrado, algunas series son capaces de hacer unos saltos cualitativos bestiales porque ya desde el primer minuto saben qué quieren y hasta donde pueden llegar.
El matrimonio King, por ejemplo, lo reconoció. No solamente moldearon algunos personajes secundarios como Cary Agos y Dianne Lockhart porque les encantaban los actores que los interpretaban, Matt Czuchry y Christine Baranski, sino que vieron que les funcionaban muy bien las tramas secundarias que iban plantando brevemente en cada episodio. Así que decidieron cambiar la filosofía de la serie, que presentaron a la CBS como una serie de casos bastante pura y acabó convirtiéndose en algo más refinado y repleto de matices, con eternos arcos argumentales que planean de fondo y afectan continuamente a todos los personajes de la serie. De aquí que Julianna Margulies agradeciera al canal que les dejaran ser como querían mientras recogía el premio a la mejor actriz en los Emmy. El canal bien podría haber pedido a los creadores que volvieran las aguas a su cauce y se restringieran al modelo del canal, estrictamente procedimental, que tantos beneficios les reporta.
Graham Yost también hizo algo parecido con Justified en el canal FX. Adaptó el relato ‘Fire in the hole’ de Elmore Leonard y lo trasladó a la televisión. Lo más curioso, sin embargo, es que en ese episodio inicial el personaje de Boyd Crowder, el antagonista, moría al igual que lo hacía en el texto. Sin embargo, cuando vieron las imágenes, los responsables decidieron que el personaje tenía que sobrevivir, que tenía demasiado potencial y que Walton Goggins hacía un trabajo magnífico. Y el actor no se lo esperaba puesto que, según él, aceptó grabar el piloto solamente porque sabía que la iba a palmar, puesto que creía no estar preparado para regresar a la televisión tan pronto, después de The Shield.
Cuesta imaginar, entonces, qué hubiera ocurrido con la primera temporada de Justified de no ser por él y qué tramas debía tener planeadas Yost cuando planteó la serie al canal. Al fin y al cabo, tuvo que cambiarlo todo y creo que esto también se puede ver en los primeros episodios de la serie, en los que Boyd está presente pero no tan bien atado como en el tramo final, donde saben cómo aprovecharlo. No es de extrañar, por lo tanto, que en la segunda temporada dieran en el blanco una y otra vez. Después ya sabían exactamente qué querían, qué les funcionaba y con quién contaban para llevarlo a cabo.
Pero también está el caso opuesto, el de aquellas series que arrancan con tanta fuerza que después no saben cómo explorar nuevas vías una vez han agotado la premisa inicial. Prison Break, por ejemplo, pasó de serie revelación a decepción en pocos meses y Heroes, que no se atrevió a matar a Sylar por miedo a qué sería de ellos sin el malo por excelencia, siguió un camino similar.
Y después están aquellas series que, a pesar de tener un planteamiento interesante, no acaban de encontrar un tono y de aprovechar sus personajes, por más que jueguen con los factores. A Smash, por ejemplo, le ha ocurrido y en la NBC ya han reemplazado a su creadora, Theresa Rebeck, como showrunner y han puesto en su lugar a Josh Safran. El fichaje, de la factoría de Gossip Girl, tendrá la dura misión de encontrar el camino a seguir para la serie musical en la segunda temporada, después de un piloto que ilusionó a toda la industria y una primera temporada que no está a la altura. Claro que, en estos casos, las segundas temporadas no suelen ser fuego, sino pruebas de fuego. Una maniobra que suele poner en evidencia que, cuando se empieza con mal pie, difícilmente se puede redirigir una obra.

martes, 9 de diciembre de 2008

Cinco series que nadie debería ver

En la televisión estadounidense no solamente transitan joyas. Hay perlas y también hay birrias. Pero de la misma forma que recomendé cinco series no muy conocidas entre el público de aquí, no tenía claro destrozar cinco engendros que aún estuvieran en antena. Ya lo decía el crítico culinario de Ratatouille que vituperar es mucho más divertido que alabar y que, en el fondo, cualquier cosa criticable siempre es más útil y elaborada que la opinión negativa en sí. Sin embargo, soy susceptible a la reacción y un comentarista me puso la excusa en bandeja:

Dexter: No soy un "idiota" o “tontito” que tan sólo haya visto “tres capítulos” (como una ignorante de patético nick apuntó). Ver una temporada entera en castellano e inglés supuso demasiado sufrimiento como para olvidarlo. Dexter podrá tener tantos admiradores como cadáveres pero, en esta sociedad tan masificada, el fenómeno fan no es indicador de nada, aparte de que tiene un público. Incluso Charles Manson lo tenía. La cuestión no es que retrate la vida de un psicópata con dilemas internos, sino que la idea haya sido tan mal llevada a la pequeña pantalla. Es un fallido intento de lo que podría haber sido. Y, por lo que es, Dexter no vale ni un duro. De hecho, casi pagaría para no encontrarme con la cara de Michael C. Hall en las promos o los estantes del Fnac, por dos razones: por sobrevalorado en su papel de asesino, y por haber protagonizado una serie que, por pretenciosa, es mala con alevosía.

Entre fantasmas: Algunos la miran porque creen que Jennifer Love Hewitt está buena (que no es para tanto). Otros porque, pese a no estar muy buena, tiene unos grandes atributos pectorales (que tampoco son para tanto). Pero, ¿y las mujeres que se van a comprar los packs de DVD el día que salen a la venta? Esto sigue siendo un misterio. Es aburrida, Love Hewitt nunca abandona su cara de perro apaleado y uno sólo desea desesperadamente que los fantasmas se vayan a la luz sin tener que hablar con la parienta de turno con la que tiene un asunto pendiente. Su existencia, no obstante, ha servido para algo: el sketch de Padre de familia en la que se burlan de Entre fantasmas es muy jocosa.

Heroes: Cuando una serie que aspira a mucho fracasa, es doblemente mala. Si encima le toma el pelo a los espectadores, prácticamente es denunciable. Heroes tenía momentos buenos, una realización correcta y algún personaje que suscitaba interés (la cheerleader siempre fue un punto a favor). Lástima que se lo cargan todo capítulo a capítulo. Cada paso hacia delante comporta dos hacia atrás. Cada pequeño giro argumental supone incendiar la esencia de los personajes. Por esto, y porque perdió cualquier atisbo de sentido (además de la noción de entretenimiento), Heroes se merece la recomendación de esquivarla. Puede engañar al principio, pero con el tiempo uno acaba comprendiendo la calaña de la que están hechos los creadores y guionistas. Y no hay nada peor que abrir los ojos un buen día y darte cuenta de que has perdido el tiempo.

CSI Miami: CSI Las Vegas era una serie correcta e innovadora. Su spin-off de Nueva York tiene las mismas formas pero está carente de personalidad. Pero el de Miami es terrorífico: la mezcla entre la unidad de Grissom y Los vigilantes de la playa escrita por unos guionistas bajo los efectos de drogas muy duras. En ella hay descarados e innecesarios planos a chicas esculturales con poca ropa, casos de asesinato que producen cínicas risas y unos protagonistas de bofetada. Las frases lapidarias de Horatio, además, consiguen empeorar con el tiempo.

Vida Secreta de una Adolescente: Esta serie acerca de una chica de 15 años que se queda embarazada no está en la lista por horrenda. En las series de adolescentes, es triste decirlo, pero el listón es mucho más bajo. Que sus personajes sean estereotipos (con las instrucciones de manual escritas en la frente), que los actores sean más negados que Tori Spelling y que el guión vaya con el piloto automático (llevándose a quien sea por delante) no son los motivos por lo que figura aquí. Lo peor de esta serie es la doctrina que transmite, valores tan rancios como los anillos de la virginidad de los Jonas Brothers o un sermón de Mike Huckabee. Y, asimismo, lo hace de forma descarada: más que una serie con un argumento, The secret life es un panfleto ideológico.

martes, 14 de octubre de 2008

Una retirada a temps sempre és una victòria

La pereza podía conmigo cada vez que me planteaba empezar a ver la tercera temporada de Heroes. Tantas decepciones, historias sin rumbo y repeticiones estúpidas me tiraban para atrás. Además, mirando mis críticas pasadas, me di cuenta que no valía la pena. Pero lo hice igualmente. A veces, parece como si tuviera el deber de soportar bodrios como este. Y no.

El doble episodio que supone la premiere tiene algunos puntos fuertes. Ver a Claire aterrorizada y sola en su casa, me gustó. Observar como Sylar la deja escapar (porque sí), cómo es en el futuro (como siempre sin ninguna explicación), ver como se intenta suicidar otra vez (recordando esos inicios) o intuir que se debe “salvar a la cheerleader” para salvar el mundo... ya es demasiado. Heroes no va a ninguna parte. Una y otra vez lo han demostrado. Y Claire, por lo menos, ha seguido un patrón comprensible y razonable.

Otros, como Suresh, los Petrelli, el padre de Claire o Jessica/Nikki no han tenido la misma suerte. Han ido cambiando a voluntad de los guionistas, sin pasar por un proceso de transformación creíble. No es que sean personajes complejos o muy redondos: son cuadrados, siempre planos pero con múltiples facetas mal conectadas. Ya basta de creernos cualquier cosa.

Los recursos utilizados para que la historia cuele tampoco se salvan de ir a la trinchera. El recurso pasado-presente-futuro ha sido simplemente un juego de fuegos de artificio que, lejos de aportar varias dimensiones al producto, sólo ha servido para distraer la atención. Y es que: ¿de qué sirven esos flashforwards si remiten a un futuro que nunca veremos? A diferencia de productos como Perdidos, en los cuales el arco temporal supone revelaciones que en un momento u otro afectarán a los protagonistas, en Heroes no sabes nunca como tomarán el pelo al espectador. “Uy, sí, salva a la cheerleader”. ¿Y para qué tanta tontería si al final, cuando la ha tenido a huevo, se ha ido tan tranquilamente y le ha puesto el caparazón donde tocaba? Basta.

Y paso de hablar de lazos familiares absurdos, japoneses pesadísimos (y con el coeficiente intelectual de una pulga), héroes que aparecen para desaparecer de repente, subtramas prescindibles (la aventura irlandesa de Peter era para condenar a los guionistas) y una pérdida de tiempo considerable. Aproximadamente (y habiéndolo calculado), un día de mi vida. Demasiado. No me queda más tiempo para desperdiciar. Que sólo me haya fijado en las connotaciones incestuosas (ficticias) entre Claire y Peter y en los guiños a la auténtica relación entre los actores Hayden Panettiere y Milo Ventimiglia ha sido la señal definitiva (de hecho, el cambio de look de Ventimiglia fue la única razón por la que seguir el segundo año).

A ratos, al ver destellos de calidad, pensaba “quedarán buenos episodios”. Pero no quiero mentirme más. Como cuando en Las Horas Meryl Streep intenta convencer a Ed Harris que puede vivir unos cuantos años más y que aún le quedarán buenos días. Él contesta “en el fondo sabes que no”. Así que basta de engaños. He tenido suficiente drama de serie B (y sin ninguna casposa gracia). Quizá Tim Kring debería meditar acerca la decisión del personaje de Harris, que se tiraba por la ventana. Él podría desistir de alzar un producto que nunca ha acabado de arrancar. Y, parafraseando otros de mis referentes culturales, ahora una canción del grupo catalán Els Pets, “una retirada a temps sempre és una victoria”.

miércoles, 9 de enero de 2008

Héroes 2ª temporada: Atracción de feria

El fin del mundo está a la vuelta de la esquina, otra vez. Y además, con los mismos aires sobrios y trascendentes de la primera temporada. Lástima que el espectador ya sabe de qué va la cosa y sabe que de serio tiene poco esta serie. Después de meses de hacernos creer que Hiro (u otro) iba a matar a Sylar, es difícil volver a tener fe en el argumento de esta serie donde, como en una atracción de feria, todo da vueltas y más vueltas. Y, al final, cansa.

Para empezar, los personajes de Heroes dan giros inesperados cada dos por tres. Cada día tienen un rol diferente: un día bueno, otro malo. ¿Es esto una reflexión sobre el relativismo de la bondad, de la oscilante verdad atada a las circunstancias? Primero, los personajes deberían ofrecer un poco de complejidad y no es así. Y segundo, desapareciendo durante semanas es difícil apreciar la psicología de ellos, la mayoría de los cuales parecen ir dando palos de ciego en medio de tanta vuelta de tuerca.

Además, la cosa está liada desde el principio: Hiro perdido por el tiempo, Peter (Milo Ventimiglia) en paradero desconocido, Sylar (Zachary Quinto) vivito y coleando... Muchos caminos abiertos y pocos que realmente importen. Ni tan siquiera Hiro (Masi Oka), que tantas simpatías despierta en algunos, consigue aguantar un hilo argumental que, aparte de anecdótico, no tiene ningún interés. Y si las repetidas ausencias y los constantes cambios de rol no fueran poco, aparecen nuevos héroes con la ya conocida poca gracia introductoria de los guionistas. Suramericanos aparte, el personaje más (patéticamente) sorprendente es la irrisoria Elle (interpretada por la antigua Veronica Mars, Kristen Bell) cuyo intento de femme fatale infantiloide y sociópata resulta ridículo.

El amor incondicional entre los hermanos Petrelli, la habilidosa prima de Micah o la relación de Claire (Hayden Panettiere) con un compañero de clase (Nicholas D'Agosto) son parte de lo poco aprovechable que se puede encontrar en esta breve temporada de once episodios. Mucho mejor sería la serie con pequeñas subtramas como la de la cheerleader, poco reveladora pero empática y entretenida. En cambio, no se deja de manipular y engañar al espectador con drásticos cambios, apocalípticas premoniciones y una tomadura de pelo como episodio final. Y es que en él pasa como en las atracciones de feria, que dan vueltas y más vueltas para acabar en el mismo sitio donde estabas antes de empezar.
Heroes se emite en el canal digital Sci-Fi.

viernes, 13 de julio de 2007

Héroes 1ª Temporada: Mucho héroe y pocas nueces


Hoy en día a cualquier ficción con unos cuantos personajes y cierta intriga ya la comparan con Perdidos. Y no. No es que Héroes (Heroes) y Perdidos se parezcan como un huevo a una castaña, pero casi. En común sólo tienen multitud de personajes que a menudo se pierden en el si del serial. Nada más. Héroes trata la vida y las peripecias de personas con superpoderes (tampoco nada que ver con Los 4400). Y es un serial adulto, de aquellos por los que se tiene que tapar a veces los ojos a los más pequeños (los cortes de pelo de Sylar no son para todos los públicos).


Heroes desde el principio es un serial muy dispar: varias personas en diferentes lugares del planeta descubren que tienen poderes especiales. Está el enfermero que cree poder volar (Milo Ventimiglia), la cheerleader que no puede herirse y a quien se debe salvar (Hayden Panettiere), el policía que puede leer la mente (Greg Grunberg), la stripper de una fuerza arrolladora y doble personalidad (Ali Larter), y Hiro (Masi Oka), un japonés que se puede mover en el tiempo y el espacio y que descubre que Nueva York va a explotar dentro de poco. Además, hay un científico indio que quiere encontrar a estas personas para estudiarlas genéticamente, aparte del malo de turno, Sylar (Zachary Quinto), que puede absorver los poderes extrayendo los cerebros. Pero esto no queda aquí: también hay organizaciones secretas, políticos implicados, amores y desamores, problemas familiares y muchas cosas más.

Tantos personajes, tantos hilos argumentales y tantos bandos hacen de Heroes un producto que confunde. Confunde porque sus personajes pueden ser buenos respecto a unos pero no respecto a otros, porque al principio de la temporada apenas se interrelacionan y en consecuencia las historias están muy desigualadas, y porque uno se pierde. Tanta dualidad en todo acaba devaluando el producto y desorientando al espectador, que deja de saber quienes son los buenos, los malos y qué es lo que realmente importa. Aún así, cuando mejor funciona Heroes es cuando quedan claros los propósitos, salvar el mundo o salvar la cheerleader, además de la interacción de los personajes y algunos giros de guión. Con esto último me refiero a “Fives years gone” que aprovecha al máximo el poder de Hiro transportándolo al futuro y que es el mejor episodio de la temporada.

La estética, aunque en un principio parezca acertada, acaba siendo un lastre porque otorga una seriedad, sobriedad y sentido de totalidad a Heroes que nunca consigue. No deja de dar la sensación que podría haber sido mucho más de lo que es, sensación que se intensifica a medida que avanza la temporada y se desvelan algunos faroles de los guionistas. Sin ser un producto del todo fallido tampoco resulta destacable. En fin, mucho héroe y pocas nueces.
Héroes se emite por la cadena digital Sci-Fi y también por autonómicas como TV3.