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lunes, 6 de octubre de 2008

Souvenir Catódico: Bauer, Jolie y la salvación

LA CRÍTICA AL RESCATE
La fábula burtoniana de Criando Malvas se ha desmoronado. La ABC no es cadena de 6 millones de espectadores, y más cuando ha promocionado de forma tan bella uno de sus productos. No obstante, era fácil de intuir. Es terrible, pero cuando una serie no funciona, poco se puede hacer (ya me gustaría equivocarme y que despegara). Y quizás porque era tan predecible, quise que los Emmy apoyaran de forma más consistente al pastelero Ned (y la adorable Olive). Criando Malvas, cuyo título original es Pushing Daisies, necesita que la crítica la salve: un buen puñado de comentarios favorables, premios y estar en los ránkings de ficción de calidad son su única vía de supervivencia. ¿Habrán sido suficientes los tres emmys que cosechó en septiembre y que incluían el de mejor dirección de comedia? Eso espero.

ANGELINA ADOPTA UN VAMPIRO Ya lo ha indicado el Magazine de La Vanguardia este fin de semana, en un pequeño reportaje ilustrado con magníficas fotografías de Annie Leibovitz: ella es el Barack Obama de las celebridades. Es, en la opinión de un mitómano servidor, la personalidad más interesante del mundo (incluso más que el senador de Ilinois). Y la ficción no pasa por alto este hecho. Así, por esta razón, además de su generosidad materna, Alan Ball le regaló un guiño en su turbadora True Blood. En el segundo episodio apareció un periódico que publicaba que “Angelina adopts vampire baby”. Y es que, de ser los chupasangres una realidad, estoy seguro que adoptaría uno. Qué madre. Qué mujer.

BAUER Y BOBA FETT DEJAN QUE DESEAR
Al principio fui un entusiasta de The Middleman: su primera escena era magistral. Luego me desencanté, de tan light que era, pero, con el tiempo, le he acabado cogiendo cariño. Los casos son desestimables, pero la relación de Wendy con Lacey y Noser, o la ultracínica robot (ni House podría con ella) me han acabado encandilando. Es una cuestión de personajes. Además, contienen guiños para todos los gustos, más o menos freaks. El de Lacey adulando a los galanes y héroes del cine clásico (y western) y criticando a Jack Bauer y Boba Fett es uno de ellos. Esta fotogénica artista me tiene cautivado (aunque sigo sin recomendar la serie: casi entra en la categoría de placer culpable). ¿Hay alguien más que encuentre encanto a tan cutre producto?

viernes, 15 de agosto de 2008

The Middleman y la Mujer Elefante

Jocelyn se entregó a la cirugía estética para recuperar a Alec Wildenstein, su multimillonario marido. Después de una trágica ruptura, intentó rejuvenecer y no tener que envidiar a las jóvenes amantes de su antigua pareja. Pero el cambio de look no resultó tan efectivo como esperaba y decidió modificar su estrategia para volver con Alec: asemejar sus rasgos a los de un gato, animal al que él tenía tanto aprecio. O, por lo menos, así lo cuenta la biografía oficial.

Sin nombrar a esta mujer, pero invocándola a la memoria, The Middleman, una cómica serie acerca sucesos extraños, apuesta por otro camino: ¿y si Jocelyn (y la gente como ella) esconde su condición de extraterrestre tras esa horrorosa fachada? Y es que, desde que una manicoid aparece en escena, es imposible no recordar a esta mujer bautizada como La Mujer Gato por parte de los tabloides ingleses y que, más que rememorar a los felinos, recuerda una versión femenina del Hombre Elefante (en la fotografía, además del parecido, también se puede contemplar como una vez más la realidad supera la ficción). Asimismo, esta curiosa raza alienígena utiliza su coartada de ricos adictos a la cirugía para camuflar su apetito por piedras preciosas que devoran sin contemplaciones.

Esta anécdota es, con muchas otras, el punto fuerte de esta serie veraniega que ha llegado, sorprendentemente, de la mano de ABC Family. Tildada por algunos de copia barata y peor del Doctor Who, com ignorante de esta teóricamente genial serie inglesa no puedo sino analizar The Middleman por lo que es: una irregular diversión que tiene en sus distintos guiños su poder de seducción. Y es que, a la hora de hacer balance de cada episodio, es inevitable remarcar un ritmo lleno de baches, algunos villanos bastante fallidos (los luchadores de pressing catch del segundo episodio son incluso demasiado patéticos) y un middleman (algo así como un Hombre de Negro) bastante sosillo por culpa de un actor, Matt Keeslar, sin encanto (qué bien le iría un charm al estilo Clooney).

Sin embargo, la sarcástica y robótica secretaria de la hipotética empresa de trabajo temporal, algunos gadgets, el estrambótico vecino, otros enemigos y la magnífica y prometedora Natalie Morales sobresalen lo suficiente como para perder un poco de tiempo ante esta adaptación del cómic de Javier Grillo-Marxuach. Además, ofrece uno de los inicios de serie más excéntricos y graciosos que haya visto pero que, desafortunadamente, crea demasiadas expectativas. A partir de ese momento, buenos momentos rodeados de tediosos procederes que obligan a cada uno a dictaminar si la suma da un resultado de signo positivo.

Como Wendy Watson se convirtió en una Middleman