Durante su trayectoria televisiva, si algo ha demostrado Josh Schwartz es, además de su obsesión por los adolescentes adinerados, su pasión por el mundo de la música. A los 26 años ya se adentró en las altas esferas con The O.C., y su edad marcó el producto. Él es de la generación MTV y, ya desde los títulos de crédito, impregnó su amor por la música en cada episodio. California de Phantom Planet, canción vociferada por muchos, era mucho más que unas notas tras los nombres de los actores y las continuas referencias a grupos de pop, rock e indie se fueron sucediendo. El culebrón, no obstante, seguía en primera línea. Ahora con Rockville pretende desatar su furor.El proyecto se enmarca dentro de la ola de productos destinados directamente a la red y que, por lo tanto, tendrá un presupuesto reducido para los episodios de 4 o 5 minutos que se empezarán a emitir a partir del 17 de marzo para theWB.com. Y la premisa, como bien indica el título, tiene mucho que ver con la pasión de Schwartz, también responsable de Gossip Girl y Chuck: la acción transcurrirá en un local donde siempre habrá música en directo.
Este recurso no es nuevo: incluso los chicos de Sensación de Vivir se iban a conciertos de los Rolling Stones. Sin embargo, la corta duración de los episodios obligará a mostrar tan sólo 15 o 20 segundos de unas actuaciones que (y esto sí que es una novedad) realmente serán en directo. Luego, a modo de extras, se podrá disfrutar en la red de la canción sin cortes ni tramas de por medio. Phantom Planet y White Lies son algunos de los grupos que ya se ha confirmado que participarán en este experimento. Con esta innovadora propuesta (por el factor live y el internet) Schwartz podrá quitarse la espinita que tiene clavada desde que no prosperó Wall to Wall Records, la segunda serie que ideó y que se ambientaba en una discográfica (la primera la escribió mientras aún estudiaba en la University of Southern California e iba a relatar la vida de unos estudiantes pijos).
Para aquellos que siguieron The O.C., el argumento de Rockville les producirá cierta sensación de déjà vu: el local protagonista bien podría ser el Bait Shop en el que trabajaba Seth Coen. Y es que, a partir de este personaje, se publicitaron multitud de bandas: atendió a conciertos de The Killers, colgaba pósters de Rooney en la habitación y adoraba Death Cab for Cutie. Además, la repercusión mediática de las canciones emitidas en el serial ambientado en Newport Beach favoreció la edición de seis álbumes recopilatorios de éxito.
Los títulos de crédito de The O.C.
Y aquí un concierto de The Killers en el Bait Shop.