La base para que un musical funcione es la música. Puede parecer muy obvia esta observación, pero a tenor de las muy positivas opiniones y el entusiasmo que ha despertado el Doctor Horrible por internet, creo que muchos la han pasado por alto.Doctor Horrible sings along blog es un proyecto poco usual. Joss Whedon, glorificado por muchos por ser el creador de Buffy, ideó un pequeño proyecto, sencillo, pensado para exhibirse por la web (y arrasar), una humilde parodia sobre un villano enamorado. Además, logró reunir a estrellas de la televisión como al siempre más que eficiente Neil Patrick Harris (Cómo conocí a vuestra madre) y un extraordinariamente corpulento Nathan Fillion (Firefly, Mujeres Desesperadas) para interpretar a los protagonistas, enfrentándolos así también ante el reto que supone participar en un musical.
No obstante, aparte de la historia ajena al metraje, no entiendo tanto bombo alrededor de esta producción que se olvida de lo más importante: la música. Con unas voces correctas para el espectáculo, nada se puede hacer ante la monotonía musical de Doctor Horrible, que tiene peores melodías que las grabadas en un teclado de juguete. Solamente la primera, Laundry day, consigue librarse del bostezo, la indiferencia, y la sensación de que uno está contemplando un juego de Whedon que no debería haber trascendido de su ordenador. Además, justamente esta canción también goza de la mejor escenificación, con el acertado plano de los usuarios abriendo las lavadoras o ese cariñoso baile.
Las frases, el nimio presupuesto, el final, todo está adecuado a esta alegría que Whedon se quiso dar al cuerpo. Todo de forma correcta, pero sin dar más de sí. No sé hacia qué lares se acercará de ser ciertos los rumores que pretende hacer más actos de este villano que parece tan inofensivo (Doctor Horrible, por ahora, consta de tres actos de quince minutos cada uno).
De no ser por el renombre de los factores que alternan en el producto, esta viñeta no habría pasado de ser un entrañable vídeo modestamente visto por el youtube, seguramente ideado por una panda de estudiantes de audiovisuales. De ser en español, casi colaría por un gag normalito de los muy irregulares Muchachada Nui (con, por ejemplo, la Cañizares de Camera Café como objeto de deseo). En cambio, al estar Whedon, Harris y Fillion parece que la cosa deba ser soberbia. Yo aún no le he encontrado la gracia.