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lunes, 3 de junio de 2013

La temporada que no tiene desenlace

Sundance Channel se puede dar por satisfecho ya que la primera temporada de ‘Rectify’ terminó y su objetivo puede darse por cumplido. No sé qué audiencias obtuvo, pero despertó la curiosidad de la crítica y en seis episodios transmitió la filosofía del canal. Quedó muy claro que era el equivalente televisivo de una película independiente y así sirvió para mejorar la imagen de marca. Ahora ya no podemos tener ninguna duda de qué es una serie de Sundance. Chapeau.

‘Rectify’, por lo tanto, no debe medirse con los éxitos de los demás canales de cable. Sería ingenuo esperar que fuese un bombazo porque los consumidores de series de televisión no estaban acostumbrados a ver la cadena y la obra tenía un ritmo demasiado pausado como para esperar grandes audiencias. Es la mirada de Daniel Holden, un tipo que sale del corredor de la muerte por un tecnicismo y que debe enfrentarse a un mundo que ha cambiado en su ausencia, incluyendo su propia familia. Y Daniel no parece que fuera un tipo muy normal antes de ser arrestado, ni lo es ahora que ha pasado toda su vida adulta encerrado en prisión.

Muchas cosas, además, no han ocurrido en los seis episodios emitidos. Cada uno es un día y Daniel se pasa la mayor parte del tiempo admirando cada detalle con sus ojos. No está cómodo en compañía, le sobrecogen los espacios abiertos y tan sólo quiere estar en su habitación con su vieja video-consola. Y, en consecuencia, se puede calificar la obra de contemplativa. No sabes qué le pasa exactamente por la cabeza pero la visión del creador, Ray McKinnon, se esfuerza para que te intrigue y te transmita parte de sus sentimientos encontrados. Como el capítulo que nos habla de fe, del bautismo y de la posibilidad de librarnos de culpa y sanar nuestra alma. Los diálogos adoctrinantes de Tawney comprenden bastante bien parte de la realidad religiosa americana, sin caer en los prejuicios ni simplificar el mensaje. Ella es una cristiana que considera que debe ayudarle mediante la fe y no hay pizca de maldad en sus intenciones, que no son tan bien vistas por la familia Holden.

Pero, si bien este punto de vista es muy atractivo y atrapa a pesar de su ritmo (de hecho, ¿no será gracias a él?), ‘Rectify’ falla a la hora de configurarse como una temporada televisiva. No necesito que se convierta en una serie de intriga que gire en torno a los posibles culpables del crimen que se le atribuyó a Daniel, pero sí que los seis episodios sean un volumen. Esta es la ventaja de las series de cable: que por tema o por conflicto, suelen tener temporadas conceptualmente cerradas. Y, al ver el último episodio, no tuve esta sensación. Al contrario, pensé que nos habían dejado a medias, que quedaba algo por ver. Y no tanto por el magnetismo implícito de su fotografía y su ritmo, sino porque no parecía ser el cierre de ninguna entrega, solamente un episodio más en la vida de Daniel. Y, por indie que sea, no hubiera estado mal sentir que era un punto y seguido en la rehabilitación de Daniel Holden y que ahora entrábamos en otra etapa.

P.D.Podcast: Esta semana sí hay programa de ‘Yo Disparé a J.R.’ y tratamos ‘Rectify’ además de otras series como la criticadísima ‘Smash’, la culebronera ‘Nashville’, ‘Bates Motel’ y ‘Juego de Tronos’, aunque todavía no habíamos podido ver el comentadísimo último episodio emitido ayer. Tampoco pudimos incluir, así medio improvisado, un breve bloque de actualidad. Aquí tenéis la guía:
- 0’: Presentación, el regreso de Dan Harmon a ‘Community’, la renovación de ‘Hannibal’ y la marcha de Matt Smith de ‘Doctor Who’.
- 12’: ‘Smash’, la mala serie que echaremos de menos (con spoilers, claro).
- 31’: ‘Rectify’, balance de temporada sin spoilers.
- 37’: ‘Bates Motel’, la fallida nueva ‘Twin Peaks’.
- 51’: El final de temporada de ‘Nashville’ y los paralelismos con ‘Thelma & Louise’.
- 75’: ‘Juego de Tronos’, los desnudos justificados y la pluma de George R. R. Martin (hasta el 3x08).

jueves, 2 de mayo de 2013

Volver a empezar

Si te avisan que una serie es muy lenta y que deja a los de Mad Men en pañales, ya puedes ir preparándote. Por lo menos esto pensaba yo, que sólo tolero la lentitud si está completamente justificada y no me doy cuenta porque me tiene pensando o hipnotizado durante esos minutos de contemplación. Así que cogí el último estreno de Sundance Channel con pinzas, después de que Top of the Lake de Jane Campion me decepcionase. Y Rectify, que así se llama, me sorprendió. Para bien.

El argumento gira en torno a Daniel Holden, un hombre sentenciado a pena de muerte por haber violado y matado a una chica y que es liberado veinte años después por un tecnicismo. Su familia directa cree que él es inocente, pero no todo el pueblo opina lo mismo y la policía espera la menor oportunidad para volver a arrestarlo. Y él, de mientras, observa como todo a su alrededor ha cambiado, incluyendo un padrastro y hermanastros, incapaz de relacionarse como un ser normal ante la novedad de encontrarse libre.

Esta situación de Daniel, de momento, ancla la serie. En lugar de entrar demasiado en la autoría del asesinato, que está en el aire y se deja intuir que hay gato encerrado, Rectify prefiere contar la historia de un hombre perdido. Un hombre al que arrancaron de cuajo su conexión con el mundo y que tuvo que cambiar de mentalidad entre rejas para superar el día a día, un poquito como hizo Charlie Crews en Life. Y que ahora está aislado y debe aprender a comunicarse otra vez con su gente.

Este retrato, completamente verosímil, se une al de su familia, igual de humana. Ellos combinan una mezcla de ilusión y cautela, al verle tan irreconocible y sentirse incapaces de sacarle conversación. Al fin y al cabo, ¿qué le preguntas a un hombre cuya rutina hasta entonces incluía diálogos con pederastas, psicópatas y violaciones en la ducha? Y las emociones de todos ellos se van cruzando: la madre se preocupa al verle tan desarraigado; Abigail, su hermana, quiere protegerle y ya prepara una nueva defensa para el caso; Ted, el hijo de su padrastro, desconfía de él y cree en su culpabilidad; y Jared, su hermanastro que nació mientras estaba en prisión, se muere de ganas de conocer a su recién estrenado hermano.

Este pequeño universo que bien siembran en el piloto, por lo tanto, es un drama familiar y es lo suficientemente cálido y atractivo para que cada silencio te arrope, y cada instante de Daniel empanado aporte algo más de confusión y comprensión del momento en el que se encuentra. Durante esos cuarenta-y-cinco minutos se entra en la cabeza de Daniel Holden y a la vez se siembran algunas dudas de su caso, pues las circunstancias en las que le encontraron fueron muy inusuales y en cierto punto asumió su autoría.

De momento, Sundance ya ha encargado una segunda temporada, con lo cual debe estar contenta con el resultado. La crítica americana habla de ella y encima tiene un reparto tan solvente como desconocido, lo cual debe abaratarles los costes. Y, como curiosidad, su creador es Ray McKinnon, el ganador del Oscar por el cortometraje The Accountant y cuyo rostro les sonará a los amantes de la televisión, pues fue el reverendo Smith en Deadwood y participó en la cuarta temporada de Sons of Anarchy.