Cada vez que aconsejo empezar el reality Survivor por la edición situada en las Islas Cook, algunos seguidores ponen en entredicho la elección. Según ellos (y tienen razón), hay ediciones más trepidantes, más maquiavélicas y con otros personajes relevantes. Sobre todo está Micronesia, que corre por la cabeza de todos los amantes del programa como la temporada más esperpéntica, divertida, adictiva y fascinante. Es verdad. Pero también lo es que, como introducción, Survivor: Cook Islands es una gran carta de presentación del formato.
De todo un poco
Podemos obsesionarnos con el programa por los movimientos y el rebuscado juego que acabó siendo, pero hay que entender que Survivor ha sido a lo largo de su historia más que esto. Es una mezcla entre convivencia, supervivencia y estrategia. Puede que los montajes hayan ido cambiando y que los participantes ahora vayan más al grano, pero admiro que en esta edición aún se muestra de todo un poco. Se ve el elemento de supervivencia (son varios los concursantes que pescan y queda muy claro qué recursos tienen: cocos, pulpos, pescado y alguna gallina), las maquinaciones de los concursantes y el poder de ciertos movimientos, y cómo también es una experiencia compartida para todos ellos, más allá del millón de dólares que acaba ganando uno de ellos.
El arco
Survivor es un programa de telerrealidad donde nunca se sabe por dónde les van a ir los tiros y de aquí que haya ediciones mejores que otras. Las mejores, sin embargo, suelen ser aquellas con arcos argumentales claros, por cosa del azar, y Cook Islands tiene dos muy diferenciados que permiten que sea muy entretenida de ver. El primero, que las tribus estén divididas por razas. Después, mejor no destripo la trama.
Los personajes
No es la edición más buenrollera, ni la más amarga, pero tiene muchos concursantes que podrían formar parte de un hipotético paseo de la fama de Survivor. Por alguna razón varios regresaron en ediciones especiales. Bueno, y quien no opine que Candice es historia y también el WTF de Billy, es porque no la ha visto.
Las islas Cook
La magnífica realización hace que incluso la localización marque la calidad de las ediciones y los parajes son preciosos. También, curiosamente, las ediciones con playa suelen ser más llevaderas y menos asfixiantes y decadentes que las de interior. Y se agradece. Sólo hace falta ver Australia, Gabón o Tocantins para corroborarlo.
Los spoilers
Ahora toca destripar algunos elementos claves de la trama que he ido cazando al vuelo durante este segundo visionado de la edición porque supongo que habrá algunos antiguos oyentes del podcast de La Otra Tribu o seguidores de este blog que querrán ver qué opino de Candice con un poco más de perspectiva. O no. La cuestión es que, si aún tenéis que descubrir el maravilloso mundo presentado por Jeff Probst, dejad de leer el texto por vuestro bien.
Tenía el temor que, al experimentar este visionado sabiendo las acciones y el futuro de mi concursante favorita de todos los tiempos, quizá no podría evitar desmitificarla. Al fin y al cabo, pocos comparten mi fascinación por esta médico que se amotinó contra la tribu Aitu para regresar con sus primeros aliados, Adam y Parvati. Pero, al contrario, me ha servido para reafirmarme en mi fascinación y en sus acciones.
Obviamente, la jugada no le salió bien. Todos recordamos la deriva de los Aitu y cómo los cuatro que quedaron arrasaron con el concurso, ganando todas las inmunidades y convenciendo a Jonathan para que se pasara a su bando y poder eliminar a los Raro uno a uno. Sin embargo, al igual que Jeff Probst, sigo pensando que Candice es una heroína y que se merece mucho más respeto del recibido por sus acciones. Ella fue fiel a su alianza original, cuando pudo volvió a ellos y encima lidió admirablemente con el resentimiento de Ozzy, Yul, Becky y Sundra, que la mandaron sin parar a Exile Island. Lo mejor es que, si no se hubiera revelado y hubieran perdido la inmunidad tribal, ella y Jonathan estaban en los primeros puestos de la lista negra de Yul. Las vueltas que da la vida.
Me gustaría destacar, también, que nadie ha estado tanto tiempo en un exilio tan desolador como el de Cook Islands. Cuatro visitas hizo a la isla, muchas de ellas con lluvia por la noche y ningún sitio donde resguardarse de la lluvia, y una especialmente rastrera. No solamente la mandaban allí de forma sistemática los resentidos de Aitu, sino que Becky decidió mandarla durante una subasta. Le quitaron el dinero para comida, cuando regresó un día o dos después se negaron a darle pescado y encima hicieron todo esto sabiendo que tenían los números y que sería la próxima concursante expulsada porque así lo habían decidido anteriormente. Ni un poquito de humanidad tuvieron. Deberían aprender de los dictámenes de las Naciones Unidas respecto a cómo se debe tratar a un prisionero de guerra.
Bueno, y mención especial a Yul. Puede que se le recuerde como uno de los ganadores más completos de toda la historia del programa, pero también confirmé que también es uno de los más sobrevalorados. No solamente ganó porque tenía un idol en el bolsillo y sus aliados eran unos cobardes (ni tan siquiera intentaron hacer saltar el amuleto de cara al último tribal), sino que encima fue un concursante bastante irritante. Se creía más inteligente que todos los demás, era condescendiente incluso con sus más allegados (hablar de su posible victoria con la cómplice de Becky merece un capítulo aparte) y no tenía capacidad de reacción cuando alguien se le enfrentaba con las cosas claras. Titubeaba y decía estupideces como si alguien le estuviera levantando el puño en una esquina de una calle sin salida. Qué lástima que Parvati aún no tuviera la cabeza tan bien amueblada como demostraría en Micronesia. Se lo hubiera comido vivo. Claro que también ha sido muy divertido ver cómo las semillas del mito de Parvati ya corrían por allí aunque, como le ocurrió a Candice, apostó por los caballos equivocados.



