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domingo, 22 de julio de 2012

Las islas de Candice

Cada vez que aconsejo empezar el reality Survivor por la edición situada en las Islas Cook, algunos seguidores ponen en entredicho la elección. Según ellos (y tienen razón), hay ediciones más trepidantes, más maquiavélicas y con otros personajes relevantes. Sobre todo está Micronesia, que corre por la cabeza de todos los amantes del programa como la temporada más esperpéntica, divertida, adictiva y fascinante. Es verdad. Pero también lo es que, como introducción, Survivor: Cook Islands es una gran carta de presentación del formato.
De todo un poco
Podemos obsesionarnos con el programa por los movimientos y el rebuscado juego que acabó siendo, pero hay que entender que Survivor ha sido a lo largo de su historia más que esto. Es una mezcla entre convivencia, supervivencia y estrategia. Puede que los montajes hayan ido cambiando y que los participantes ahora vayan más al grano, pero admiro que en esta edición aún se muestra de todo un poco. Se ve el elemento de supervivencia (son varios los concursantes que pescan y queda muy claro qué recursos tienen: cocos, pulpos, pescado y alguna gallina), las maquinaciones de los concursantes y el poder de ciertos movimientos, y cómo también es una experiencia compartida para todos ellos, más allá del millón de dólares que acaba ganando uno de ellos.
El arco
Survivor es un programa de telerrealidad donde nunca se sabe por dónde les van a ir los tiros y de aquí que haya ediciones mejores que otras. Las mejores, sin embargo, suelen ser aquellas con arcos argumentales claros, por cosa del azar, y Cook Islands tiene dos muy diferenciados que permiten que sea muy entretenida de ver. El primero, que las tribus estén divididas por razas. Después, mejor no destripo la trama.
Los personajes
No es la edición más buenrollera, ni la más amarga, pero tiene muchos concursantes que podrían formar parte de un hipotético paseo de la fama de Survivor. Por alguna razón varios regresaron en ediciones especiales. Bueno, y quien no opine que Candice es historia y también el WTF de Billy, es porque no la ha visto.
Las islas Cook
La magnífica realización hace que incluso la localización marque la calidad de las ediciones y los parajes son preciosos. También, curiosamente, las ediciones con playa suelen ser más llevaderas y menos asfixiantes y decadentes que las de interior. Y se agradece. Sólo hace falta ver Australia, Gabón o Tocantins para corroborarlo.
Los spoilers
Ahora toca destripar algunos elementos claves de la trama que he ido cazando al vuelo durante este segundo visionado de la edición porque supongo que habrá algunos antiguos oyentes del podcast de La Otra Tribu o seguidores de este blog que querrán ver qué opino de Candice con un poco más de perspectiva. O no. La cuestión es que, si aún tenéis que descubrir el maravilloso mundo presentado por Jeff Probst, dejad de leer el texto por vuestro bien.
Tenía el temor que, al experimentar este visionado sabiendo las acciones y el futuro de mi concursante favorita de todos los tiempos, quizá no podría evitar desmitificarla. Al fin y al cabo, pocos comparten mi fascinación por esta médico que se amotinó contra la tribu Aitu para regresar con sus primeros aliados, Adam y Parvati. Pero, al contrario, me ha servido para reafirmarme en mi fascinación y en sus acciones.
Obviamente, la jugada no le salió bien. Todos recordamos la deriva de los Aitu y cómo los cuatro que quedaron arrasaron con el concurso, ganando todas las inmunidades y convenciendo a Jonathan para que se pasara a su bando y poder eliminar a los Raro uno a uno. Sin embargo, al igual que Jeff Probst, sigo pensando que Candice es una heroína y que se merece mucho más respeto del recibido por sus acciones. Ella fue fiel a su alianza original, cuando pudo volvió a ellos y encima lidió admirablemente con el resentimiento de Ozzy, Yul, Becky y Sundra, que la mandaron sin parar a Exile Island. Lo mejor es que, si no se hubiera revelado y hubieran perdido la inmunidad tribal, ella y Jonathan estaban en los primeros puestos de la lista negra de Yul. Las vueltas que da la vida.
Me gustaría destacar, también, que nadie ha estado tanto tiempo en un exilio tan desolador como el de Cook Islands. Cuatro visitas hizo a la isla, muchas de ellas con lluvia por la noche y ningún sitio donde resguardarse de la lluvia, y una especialmente rastrera. No solamente la mandaban allí de forma sistemática los resentidos de Aitu, sino que Becky decidió mandarla durante una subasta. Le quitaron el dinero para comida, cuando regresó un día o dos después se negaron a darle pescado y encima hicieron todo esto sabiendo que tenían los números y que sería la próxima concursante expulsada porque así lo habían decidido anteriormente. Ni un poquito de humanidad tuvieron. Deberían aprender de los dictámenes de las Naciones Unidas respecto a cómo se debe tratar a un prisionero de guerra.
Bueno, y mención especial a Yul. Puede que se le recuerde como uno de los ganadores más completos de toda la historia del programa, pero también confirmé que también es uno de los más sobrevalorados. No solamente ganó porque tenía un idol en el bolsillo y sus aliados eran unos cobardes (ni tan siquiera intentaron hacer saltar el amuleto de cara al último tribal), sino que encima fue un concursante bastante irritante. Se creía más inteligente que todos los demás, era condescendiente incluso con sus más allegados (hablar de su posible victoria con la cómplice de Becky merece un capítulo aparte) y no tenía capacidad de reacción cuando alguien se le enfrentaba con las cosas claras. Titubeaba y decía estupideces como si alguien le estuviera levantando el puño en una esquina de una calle sin salida. Qué lástima que Parvati aún no tuviera la cabeza tan bien amueblada como demostraría en Micronesia. Se lo hubiera comido vivo. Claro que también ha sido muy divertido ver cómo las semillas del mito de Parvati ya corrían por allí aunque, como le ocurrió a Candice, apostó por los caballos equivocados.

martes, 12 de enero de 2010

Guía para ser un buen superviviente

Cada vez queda menos para el acontecimiento del año. La 20ª edición de Survivor se estrena el próximo 11 de febrero y, aunque algunos aún no le hayáis dado una oportunidad, aquí es propongo un recorrido para formaros y mentalizaros de cara a la fecha. ¿Pero por qué diantre hay tanta expectativa con respecto a esta edición? Pues porque se trata de Survivor Redemption: Heroes VS Villains.

Esto significa que, en lugar de mandar a Samoa a gente anónima dispuesta a competir, serán antiguos concursantes los que lucharán para sobrevivir y llevarse un millón de dólares. Pero no serán unos competidores cualquiera: una tribu estará formada por aquellos que despertaron admiración por su juego limpio y otra por aquellos malvados que irritaron al público, a sus compañeros y encima apuñalaron por la espalda a quien fuera. Se me ponen los pelos de punta sólo de pensar en lo feroz que será la lucha y de lo que serán capaces, porque hay que tener en cuenta que todos conocen las tácticas previas de sus rivales.

Para aquellos que sepan vislumbrar una joya en medio de una montaña de bisutería y no queráis perderos la intensidad que proporcionará esta colosal edición, me gustaría proponer una guía para disfrutar de este Heroes VS Villains como si mañana fuera el fin del mundo. Y es que no lo descarto: sólo de saber que Russell (de Samoa) se reuniría con otros de su diabólica especie, ya intuí a los jinetes del apocalipsis cabalgando desde el horizonte.

Primera Parada: COOK ISLANDS
Como el All-Stars de Pearl Islands no lo he visto, para aquellos que nunca han visto el programa recomiendo empezar con la edición de las Islas Cook. Tiene fuegos de artificio suficientes, una heroína (Candice) y una villana (Parvati, que en realidad se pasó al lado oscuro en Micronesia) y es una buen lugar para hacer los primeros pasos con este formato. Si no amas Survivor gracias a las Islas Cook, es que no estáis hechos el uno para el otro.

Segunda Parada: MICRONESIA
Esta fue la primera vuelta de tuerca al concepto de All-Stars: dividieron el rebaño entre los favoritos de las ediciones anteriores (donde hay tres de Cook) y fans anónimos del programa. Se goza con fervor porque todos ellos son pura estrategia, y se crea un club de viudas negras que debería estudiarse en los seminarios feministas. Hay tres héroes y una villana en la edición, y es la más intensa de todas las que he visto hasta el momento.

Tercera Parada: ALL-STARS (en Pearl Islands)
Quizá debería ser el primer destino, porque hay muchos de los futuros concursantes, pero al no haberla visto no sé si es buena o no, aunque después de ver cómo se lo montaron los favoritos de Micronesia está claro que este All-Stars, más antiguo, también debe ser dinamita. Contiene dos héroes y dos villanos.

Cuarta Parada: TOCANTINS
No la he visto, pero tiene dos villanos (que ya es multitud) y un héroe, y las críticas que recibió fueron muy positivas. Teóricamente es de las mejores ediciones. (RECTIFICACIÓN: Es de las peores)

En total, siguiendo esta ruta, contemplaréis las hazañas de 12 de los viejos supervivientes que lucharán con uñas, dientes y puterío por el millón de dólares, y podréis decidir si los Héroes merecían ser denominados así (que yo ya pongo en cuarentena a un par) y si los Villanos dan lo que prometen.

Pero si os preocupa no tener tiempo suficiente como para tragaros tantas horas de maquinaciones, podéis reducir el trayecto a Micronesia, el All-Stars previo y Tocantins, pues Cook Islands sólo es para introducir y entrar con más fuerza en Micronesia. O incluso con sólo Micronesia y ver los vídeos de Russell por youtube Al fin y al cabo, lo que importa es cómo afrontan el próximo reto. Saber los precedentes es casi un plus para disfrutarlo con más alevosía.

Yo aún no me puedo quitar de la cabeza que el mundo tal y como lo conocemos se vaya a resquebrajar el 11 de febrero. Aquí el vídeo que se presentó en los People Choice Awards:

miércoles, 6 de enero de 2010

Survivor y sus mil caras

No son pocos los que igualan los realities a la telebasura. Y tampoco los puedo culpar, pues tras ver qué pasa por los programas de Telecinco (que no sólo hace ediciones de Gran Hermano que son circos, sino que además explotan los animales por todos sus programas) es normal que haya quienes crean en esta ecuación. Sin embargo, a todos los que aún piensen así os aconsejo que veáis el Survivor americano (ya que quizá no todo el mundo está preparado para la maldad de Big Brother). Por supuesto que hay controversia y a veces personajes desagradables, pero así también es la realidad.

Si recomiendo este reality en concreto es porque se basa claramente en la premisa de la convivencia, por lo tanto en la naturaleza de diferentes seres humanos y donde muchos realities pierden el oremus, y también porque a la vez es concurso. Pero lo más curioso es que tras emitirse 19 ediciones y de haber visto yo sólo tres (una del 2001, otra del 2006 y la última del 2009), es otro caso de cómo un formato infalible permite saldar siempre el resultado con éxito.

La ventaja de los productores es que el concurso se graba de un tirón bastante antes de la emisión. Esto permite que en posproducción se pueda depurar el metraje y, en cierto modo, decidir qué o quién tirará del metraje. No se trata de engañar, sino de enganchar, y contándolo todo también le dan un sentido de continuidad.

En la 2ª edición, ambientada en Australia, hubo roces y también una mujer fatal (que más que maligna, sencillamente era irritante), pero fue el concepto de supervivencia en la naturaleza lo que tiró del carro. Vivían alrededor de un lago, sin (casi) mamíferos que cazar y con unos recursos muy limitados en cuanto a la pesca. Además, hubo incendios, diluvios que se llevaron los anzuelos y una aridez y un paisaje que les quitó incluso las ganas de comer el arroz que tenían por defecto. Ver cómo adelgazaban, cómo se quedaban sin fuerzas y cómo perdían cualquier atisbo de alegría fue de verdad un interesante ejercicio documental de supervivencia.

En cambio, en las Islas Cook (la 13ª) la preproducción tuvo claro el relato desde el principio: plagar la incierta historia de trucos y giros par guiarla. Esta edición es, comparada con la segunda, muy artificiosa a la vez que trepidante. Cabe decir también que el título de Survivor quizá le queda un poco grande, pues parece que los peces se arrollen a las lanzas y los cocos caigan por si solos de las palmeras, pero el sentido del entretenimiento tan americano plaga todos los episodios.

Hubo un punto, sin embargo, que les falló a los productores: el intento inicial de dividir a los concursantes por razas acabó siendo más anecdótico que definitorio y el experimento sociológico no funcionó. Pero el cásting era tan formidable y los puntos de inflexión tan bien pensados que de las tres ediciones que he visto es la más adictiva.

Así que puestos a recomendar, las Islas Cook son una buena forma de empezar con este reality que Variety ha considerado el programa más influyente de la década en los Estados Unidos (la primera reunió 50 millones de espectadores ante los televisores, como ningún otro reality ha conseguido). Pero no cabe menospreciar los nuevos tiempos y la edición de Samoa, que ha sido la incubadora del ser más despreciable de cuantos han pasado por Survivor (o eso por lo menos han dicho todos los críticos).

Russell, un tipo barrigudo, con mirada reptil y al que le gustaba fardar de forrado delante de las cámaras, les dio a los realizadores el protagonista perfecto para esta odisea de supervivencia. Él se dedicó a jugar con fuerza en las pruebas, trazar alianzas con todas las chicas (“las rubias tontas del culo”, como las llamaba a sus espaldas”) y despotricar y maquinar con toda la maldad posible ante las cámaras. Gracias a él, lo que apuntaba a un tramo final aburrido y predecible, se convirtió en un camino a la gloria para algunos de los concursantes. Y si bien las comodidades podrían haberse considerado excesivas (estar en una isla paradisíaca no es lo mismo que estar en una selva o el desierto), la constante frustración de una de las tribus junto con un diluvio que duró una semana le dieron el cariz de supervivencia que el concurso necesitaba. Pasar siete días y siete noches con lluvia a todas horas de la que no podéis huir, tiene que ser una putada enorme.

Y si alguno no tiene suficientes alicientes para conocer a Russell, sólo puedo decir que la melodía del programa pone los pelos de punta, que los cuerpos de Samoa valen la pena (en el vídeo que cuelgo lo veréis) y que encima por allí está Shambo (aquí la foto), que es una versión femenina e inintencionadamente cómica de Rambo, con cinta en el pelo y greñas ochenteras incluidas.