miércoles, 30 de abril de 2014
La mayoría silenciosa de la TV americana
viernes, 14 de mayo de 2010
Cabeceras SingStar (III)
Antes una cabecera era como la tapa de un libro o el póster de una película. No se antojaban por parte de la cadena como una pérdida de tiempo ni las cargaban de pretensiones al estilo del cable: sólo nos presentaba lo que íbamos a ver. A veces las imágenes que nos presentaban parecían casi aleatorias pero si elegían bien la canción ayudaba a que las sintiéramos más nuestras. Ese era el caso, por ejemplo, de Ally McBeal, que pongo la mano en el fuego que no soy el único que me he puesto a cantar a modo SingStar cuando sonaba Vonda Shepard. Fijaos que en realidad las imágenes no tenían nada de especial.
Las Chicas de Oro son otras que marcaron una época, algo que me quedó muy claro en mi visita a Nueva York. Fue hace poco más de un año, cuando Bea Arthur murió a los 86 años, y un amigo me llevó a un bar de Hell Kitchen donde iban todos los jóvenes que trabajaban en Broadway. El presentador del espectáculo, un poco mayor que yo, le dedicó todo su show porque “mientras que la mayoría de gays tenían como primera diva a cantantes como Madonna o Lady Gaga, la mía era Bea Arthur”. Pero lo que me puso la carne de gallina fue cómo terminó la noche: todos cantando “Thank you for being a friend”. Grande, grande. De esas cosas que no se olvidan.
En otra categoría distinta entraría la de Friends, que incluso he escuchado a las tantas de la noche en alguna discoteca. Sí, vale, todos nos sabemos la letra (o por lo menos sabemos aparentarlo), pero lo que la diferencia de cualquier otra son esas míticas palmadas. Picar el sofá, golpear la mesa, darte cabezazos... todo valía tras diez años de Rachel y Ross.
Aunque, como gran seguidor de OC, mi canción de cabecera favorita siempre será California de Phantom Planet. Es ponerla que automáticamente me introduzco en la frivolidad y el horterismo de las mansiones de Orange County. Ays, con tanta nostalgia casi que me vienen ganas de tomarme un Marissa Cooper.
Y para finalizar este remember when... creo que One Tree Hill se merece una mención especial. Quizá siempre habrá sido un bodrio de serie y su filosofía presente rozará la oligofrenia, pero su opening valía la pena. Tanto que Casey versionó la canción de Gavin McGraw en la actual edición de American Idol (quizá los mayorcitos no sabían de qué iba el tema, pero estaba claro que ibas a rascar votos entre el público teen).
