miércoles, 14 de enero de 2009

Rockville, el capricho musical de Josh Schwartz

Durante su trayectoria televisiva, si algo ha demostrado Josh Schwartz es, además de su obsesión por los adolescentes adinerados, su pasión por el mundo de la música. A los 26 años ya se adentró en las altas esferas con The O.C., y su edad marcó el producto. Él es de la generación MTV y, ya desde los títulos de crédito, impregnó su amor por la música en cada episodio. California de Phantom Planet, canción vociferada por muchos, era mucho más que unas notas tras los nombres de los actores y las continuas referencias a grupos de pop, rock e indie se fueron sucediendo. El culebrón, no obstante, seguía en primera línea. Ahora con Rockville pretende desatar su furor.

El proyecto se enmarca dentro de la ola de productos destinados directamente a la red y que, por lo tanto, tendrá un presupuesto reducido para los episodios de 4 o 5 minutos que se empezarán a emitir a partir del 17 de marzo para theWB.com. Y la premisa, como bien indica el título, tiene mucho que ver con la pasión de Schwartz, también responsable de
Gossip Girl y Chuck: la acción transcurrirá en un local donde siempre habrá música en directo.

Este recurso no es nuevo: incluso los chicos de Sensación de Vivir se iban a conciertos de los Rolling Stones. Sin embargo, la corta duración de los episodios obligará a mostrar tan sólo 15 o 20 segundos de unas actuaciones que (y esto sí que es una novedad) realmente serán en directo. Luego, a modo de extras, se podrá disfrutar en la red de la canción sin cortes ni tramas de por medio. Phantom Planet y White Lies son algunos de los grupos que ya se ha confirmado que participarán en este experimento. Con esta innovadora propuesta (por el factor live y el internet) Schwartz podrá quitarse la espinita que tiene clavada desde que no prosperó Wall to Wall Records, la segunda serie que ideó y que se ambientaba en una discográfica (la primera la escribió mientras aún estudiaba en la University of Southern California e iba a relatar la vida de unos estudiantes pijos).

Para aquellos que siguieron The O.C., el argumento de Rockville les producirá cierta sensación de déjà vu: el local protagonista bien podría ser el Bait Shop en el que trabajaba Seth Coen. Y es que, a partir de este personaje, se publicitaron multitud de bandas: atendió a conciertos de The Killers, colgaba pósters de Rooney en la habitación y adoraba Death Cab for Cutie. Además, la repercusión mediática de las canciones emitidas en el serial ambientado en Newport Beach favoreció la edición de seis álbumes recopilatorios de éxito.


Los títulos de crédito de The O.C.



Y aquí un concierto de The Killers en el Bait Shop.

5 comentarios:

Anita dijo...

¿No seria genial tener cerca de casa un sitio como el Bait Shop? xD Y Rockville suena bien...

Un saludo

osKar108 dijo...

Yo vi la primera temporada de The O.C. y es verdad el mucho peso que tenía la música en la serie, aunque fuese un culebrón adolescente de todas todas (que no lo digo como algo malo, si no como calificativo).

Moltisanti dijo...

No tenía ni idea de este nuevo proyecto de Josh Schawrtz. Este hombre no descansa ni un minuto, con 2 series emitiendose actualmente y sigue sumando a la lista. Desde luego que la mñusica es lo suyo, The O.C. sin su música no hubiera sido lo mismo. Anda que no descubrí canciones gracias a la serie.

Crítico en Serie dijo...

Sí. La diferencia, sin embargo, entre OC y Gossip Girl (aparte de que la primera le da un millón de vueltas) es que la primera te daba a conocer música y la segunda utiliza la ya conocida. Recuerdo haber conocido Interpol gracias a la segunda temporada.

Albert dijo...

Hehehe, no he visto THE OC más de cinco minutos seguidos y no puedo decir si es mejor o peor que GG, pero ¿un milllón de vueltas? hahaha Me imagino que el uso de la hipérbole realmente se debe a tu condición de fan acérrimo de la primera.

Bien, en realidad entraba para preguntarte cómo está tu "compi" Pilar Rahola. No seré yo quien esté cerca de su pensamiento (en el tema de Israel, ya que en muchos otros admiro su capacidad de análisis y el estilo de sus artículos, además de compartir sus ideas), pero me parece muy mal el dedo acusatorio con el que se le está señalando desde determinados sectores...