martes, 11 de marzo de 2008

La resaca de la victoria (Crítica de la 2ª temporada de Friday Night Lights)

Estaba claro que los Dillon Panthers no iban a despertar la misma emoción. El espectador se pasó todo un año con los ciudadanos de Dillon, alienándose en el terreno de juego y deseando que se hiciera realidad el sueño común: hacerse con el campeonato estatal. El vibrante compás de los partidos se contagiaba a sus vidas, y a su vez se contagiaba al espectador. No obstante, una vez se hace realidad un sueño, se vuelve a tocar de piés en el suelo. Y esto mismo ha sido lo que le ha ocurrido a Friday Night Lights esta segunda temporada. Antes, toda la serie se unía a través de un objetivo común y había cohesión entre todas las almas perdidas y sin futuro del pueblo. Sin embargo, en este segundo año los jugadores de football han ido bastante a la deriva, sin un rumbo fijo como sí que ocurría en la anterior temporada.

El claro exponente de esta circunstancia es un asesinato que irrumpe en el primer episodio. Innecesario. FNL iba más allá de estos efectismos. Si la serie funcionaba tan bien era gracias a su visión de la vida tan terrenal donde la rutina, las pequeñas desgracias de la vida diaria y los problemas más mundanos regían la vida de los protagonistas. También es obvio que los personajes no tenían ya de por sí unas vidas 100% normales, pero: estamos en televisión. Y en televisión puedes tener una vida jodida (con perdón). Puedes ser un adolescente alcohólico, tener que cuidar tú solito a una abuela enferma o quedarte paralítico. Pero de aquí a cargarse alguien con 16 años... hay un abismo.

Los guionistas no han sabido meter otra vez a los chicos en un saco y, para dispersarlos un poco más, casi han eliminado la parte deportiva de la serie: los partidos han pasado a ser lo de menos y la vida de la familia del entrenador Taylor ha ocupado parte de este metraje. Aún así, el resultado no ha sido catastrófico. De hecho, ni se le acerca. FNL ha mantenido el interés y ha sobrevivido a las segundas partes. Aunque se haya cambiado a los protagonistas juveniles. Si antes Jason Street (Scott Porter) y Lyla Garrity (Minka Kelly) eran los personajes más perfectos y a los que el guión mimaba más, se le ha dado la vuelta a la situación. Ahora Riggins (Taylor Kitsch) y Tyra (Adrianne Palicki), los chicos malos, se han adueñado de la función, con sus personalidades siempre al borde de la autodestrucción.

Así que avisados están aquellos que disfrutasen con el difícil camino de Street y de la mártir Lyla: estos pasan a un tercer plano y, si antes era imprescindibles, ahora parecen piezas sueltas que no saben donde encajar. Lyla incluso parece pasar por el instituto por casualidad, para entregar unos cuantos folletos cristianos. Quién hubiera dicho que una infidelidad adolescente iba a causar tantos estragos identitarios y le haría perder tanto el norte a la cheerleader. Pero ni los folletos pueden sustuir a los pompones, ni los entresijos de los Taylor pueden sustituir la garra con la que los Dillons Panthers lo daban todo en el terreno de juego.
Friday Night Lights se emite por el canal digital TNT.

5 comentarios:

triki dijo...

Mierda!! No voy a leer nada del post porque todavía voy a empezar a ver la primera temporada y como lea algún spoiler que me la destripe me da algo.
Buena hasta el próximo post.

MacGuffin dijo...

Cierto, Riggins, Tyra y Landry (a pesar de los pesares) se han convertido en "los" personajes de la serie, sobre todo el primero. Afortunadamente, los Taylor han seguido en su línea, y el dúo Kyle Chandler-Connie Britton ha funcionado a la perfección. He echado mucho de menos eso "Clear eyes, full hearts, can't lose".

Sunne dijo...

no he visto la primera, aunque no es por no tener ganas... ahí está, guardadita.

LUIH dijo...

¿Ves, Critico? Al final el tiempo me ha dado la razón. Las escenas empalagosas de tu adorada Lyla Garrity han ido dejando paso a las de la monumental y mil veces más interesante Tyra Colette. Además, el tema del cristianismo le ha hecho un flaco favor a la ex-animadora, creo yo.

Crítico en Serie dijo...

Que haya dado más espacio a Tyra, es cierto. Pero Lyla sigue siendo mi favorita.

El tema del cristianismo daba para más. La lástima es que no lo han acabado de aprovechar, y ahora que era el final de temporada e iban a forzar más el vínculo Riggins-Lyla... ¡pues va y se acaban los capítulos!