jueves, 30 de octubre de 2008

Deadwood: Con el barro hasta el cuello

La coja retrasada del salón arrastra la pierna por Deadwood. Va del salón de putas donde trabaja barriendo a la consulta del bonachón del doctor. Los pies le juegan una mala pasada y cae por el barro. Una mujer china cercana mira como pasa estragos para levantarse. Nadie ayuda a Jewel: debe ponerse en pie sola y logra llegar a la consulta. Le muestra un libro a Doc: ha descubierto aparatos para caminar. Él le deja claro que la persona del libro no tiene taras desde que nació como ella. Adiós esperanza.

La puta que duerme todas las noches con su amo Al Swearengen también sale del salón. Escapa para ver al judío de la tienda de herramientas. Le gusta y la tensión sexual entre ellos es evidente: el bonachón de Star no puede evitar observarla con ojos de enamorado. Ella le corresponde e intenta ligar con él de la única manera que sabe: “¿quieres echar un polvo gratis?”.

El campamento improvisado para tratar a los enfermos de la peste ya se desmonta: el pueblo ha pasado la dura prueba. Sin embargo, el sacerdote, encargado del centro sanitario hasta entonces, está peor que nunca. Ni el médico sabe la enfermedad que tiene. Ya no puede caminar correctamente, pierde la memoria, sus movimientos son espasmódicos... Horas después, sin ninguna ocupación, vuelve a predicar la palabra del Señor y alecciona a los toros acerca de la circuncisión. Definitivamente, Dios ha abandonado Deadwood.

En cada momento llegan personas: es un lugar de oportunidades y, la fiebre del oro, apela a la ambición de muchos. Un señor se presenta delante de la encantadora y ex drogadicta Alma, que gracias a ello se siente un poco menos sola. Es su padre. Y, mientras ella se congratula y le sonríe, él le pregunta por su filete de oro. ¿Para qué sirven las hijas en el S. XIX si no es para expoliarlas?

Las posibilidades de negocio allí son infinitas. León encuentra una oferta de trabajo insospechada. No puede ser que el alma de su amigo valga lo mismo que la de un chino. Por eso el jefe del nuevo salón decide pagarle para criticar allí donde vaya a los chinos, “¡putos chinos!”. Extendiendo el racismo, quizá se podrá hacer con las parcelas en las que están instalados.

Mientras, Al Swearengen dirige el cotarro del pueblo como siempre. Él lo gobierna desde una sombra visible para todos. Pero no está contento: el judío ha jodido a su puta preferida. Necesita desahogarse pero no puede hacerlo con ella. Así que llama a una treinta años más joven que él. “No abras la boca si no es para chupármela”. Ella obedece y él le cuenta cómo llego a ser quien es. Su historia es dura. Su madre le abandonó a las puertas de un orfanato. Se corre y la historia también termina. “Escúpelo, no hace falta que te lo tragues”. Fin del episodio.

Sin lugar a dudas, Deadwood es una buena serie. A veces impacientemente lenta. Es un retrato de vidas y éstas fluyen a su ritmo. El espectador debe mirarlas sin sentir mucha compasión o, de lo contrario, sería demasiado insoportable. Pero ¿cómo llegar a casa y decidir mirar algún capítulo de algo tan miserable? Vivir en ese maldito pueblo debía ser insufrible. Ver las biografías de aquellos que lo hicieron es igualmente duro. Noto el barro en mis pies y huelo a putrefacción. Qué desagradable sensación para ir a la cama...

12 comentarios:

Unknown dijo...

Y sin embargo, consiguen crear un mundo sólido y hacen que un tipo tan detestable como Swearengen sea un gran personaje. La magia de la tele.

Crítico en Serie dijo...

Efectivamente, señorita McGuffin. Ya lo dije en otro post acerca de Deadwood: Swearengen incluso es peor que el Daniel Plainview de Daniel Day Lewis en Pozos de Ambición. Es tan detestable y calculador... ¿Crees que tiene algún sentimiento aparte de odio, ambición, rabia y rencor?

Sunne dijo...

no sabes lo que me has llegado a convencer en otras ocasiones. tengo descargada ya la serie

Álex dijo...

Intenté verla pero no me convenció. Y no sabría muy bien decir por qué, ya que es una buena serie. Quizás le tenga que dar otra oportunidad más adelante (me sucedió lo mismo con Roma y cuando volví a verla, me enamoró).

Sunne dijo...

leí que tiene records de "fucks" jeje

Crítico en Serie dijo...

sunne, estás seguro que tiene el record de fucks? Yo no sabía si era esta serie o Rescue Me la que lo tenía... Pues enhorabuena. Ahora sólo hace falta que te guste, porque es una serie difícil... Claro que por lo menos tú eres bastante addicto al rollete HBO.

Alx, entiendo que cueste. Yo mismo estoy tardando un montón en verla... porque vi mucho durante unas semanas, y la dejé aún no sé muy bien por qué...

AG dijo...

Otra serie más de la HBO que me queda por ver, y van...

No es de las prioritarias en mi caso, el mundo western nunca ha sido mi preferido.

Crítico en Serie dijo...

Me acabo de comprar la segunda temporada en el Fnac. Treinta euros.

OsKar108 dijo...

Es una de las que tengo pensado ver en cuanto pueda, aun he de acabar The Wire y luego ya veremos con cual me pongo, pero ya estoy terminando de bajarme la tercera y ultima temporada.


Sabes si tiene un final coherente? lo digo por el tema que comentaban de cerrala con una o varias películas, no se.

Crítico en Serie dijo...

No te preocupes por eso. No tengo ni idea de como será el final, pero es que no es una serie con muchos golpes de efectos. Estoy seguro que terminará como un episodio cualquiera. Cuando la empieces a ver lo entenderás.

Anónimo dijo...

Mucho me temo que la serie se queda como está... lo cual es una lástima porque, para mí, está entre las dos o tres más fascinantes de las producidas en lo que va de siglo y una referencia en el género (entre los géneros).

Y lo digo así porque en el box-set de 19 discos que se va a poner a la venta estas navidades (en EE.UU. Aquí mucho me temo que no veremos ni la tercera y última) hay un extra en el su credor, david Milch, nos cuenta cual hubiera sido el final de todos los personajes relevantes de haberse llevado a cabo la última temporada inicialmente prevista. Y sí, sabemos que se inspira en hechos históricos, pero algunos personajes, como el magistralmente interpretado por McShane, tiene una base histórica menos sólida que los que realmente forman parte de los mitos que construyeron la el imaginario colectivo de aquella nación.

david Milch debería hacerse sepukku por no haber agotado sus últimas fuerzas en llevar a cabo un final digno de esta magnícica serie en lugar de centrarse en un nuevo -y fallido- proyecto que no le llega ni a la suela al primero.

RIPLEY dijo...

La coja no es retrasada, tiene parálisis cerebral, en su caso no le afecta a la inteligencia, me parece cruel que la llames retrasada, porque no lo es. Las cosas por su nombre.