miércoles, 28 de abril de 2010

La puerta abierta

Dicen que existen lugares remotos donde las personas no cierran su casa con llave. Donde cualquiera puede entrar en la casa del vecino con una tarta en las manos sin molestarse a llamar el timbre. Sencillamente con un “¡hola!” mientras pasan por el umbral de la puerta hay suficiente. Pero por más que existan estos vecindarios paradisíacos... dudo que el Pheonix de los Dubois sea uno de estos lugares.


Cuando el porcentaje de asesinos y psicópatas entre la población debe bordear una cifra estratosférica y encima te dedicas a soñar con los crímenes día sí y día también, es difícil creer que Allison grite “¡pasa!” al oír el timbre de la puerta mientras friega los platos. Curiosamente, ésta sólo está abierta en ocasiones especiales y no se trata de una excepción: ¿cuántos asesinatos se han descubierto porque el vecino entró a devolver un plato o llevaba un pastel? Empezando por Cabot Cove y siguiendo hasta Miami, pasando por cualquier otra ficción de la tele, nos sorprenderíamos de lo confiados que son los vecinos.


Es la típica licencia que se toman los guionistas para que el relato sea más rápido. ¿Cuántos líos nos habríamos ahorrado si en el macabro vecindario de Wisteria Lane cerraran la puerta que da al porche? A base de usar este recurso, ya ni nos damos cuenta de lo absurdas que pueden llegar a ser algunas situaciones.


Sin embargo, hay otro hábito que últimamente me saca de quicio: los coches. Como si no me hubiera costado lo suyo asumir que en la ficción se puede conducir sólo mirando a la carretera de reojo, ahora da igual qué clase de serie sea, que los personajes siempre saldrán del vehículo sin cerrarlo con llave o con el mando a distancia. Los Dubois, los Braverman, McNulty, Booth... todos ellos caen en la misma trampa.


¿Tan complicado les resulta a los responsables que el sujeto en cuestión levante la mano y apriete un botón? ¿De verdad los americanos, además de dejar sus hogares a merced de cualquier perturbado, también ofrecen sus coches al primero que pase? Y no sólo esto: encima la mayoría de los veces los aparcan y se largan con la ventana del conductor bajada. Porque los personajes siempre conducen con la ventana abierta, ya haga un calor infernal o un frío glacial. Así las cámaras no pueden grabar su propio reflejo.


Eso sí, si alguien necesita robar un coche, deberá romper el cristal. Y si hay un violador o psicópata a la vista, la puerta siempre estará cerrada y encima la víctima no encontrará la llave a tiempo. Sin la Ley de Murphy... ¿qué harían las series?

7 comentarios:

Un telespectador más dijo...

jajaja qué grande la reflexión final jajaja

Van de confiados pero luego les pasa lo que les pasa, con el percal que hay por ahi adelante...sino, de qué tendrían tantas temporadas Mentes Criminales o CSI xD

Saludos!

Alejandro A dijo...

jajaja, me ha gustado mucho tu entrada porque a como estan las cosas en la actualidad nadie puede dejar nada sin asegurar, pero bueno ficción es ficción

Dimaku dijo...

De hecho, en Medium es en la única serie que he visto que cierran las puertas. Y bien que se asegura Allison que todas las noches le pregunta a su marido si lo ha hecho.

satrian dijo...

He dejado de hacer caso a todas estas cosas, porque me sacan de quicio igual que a tí, y acababa por no disfrutar el capítulo.

Rick dijo...

A mí de pequeño me obsesionaba al ver las pelis el hecho de que dejaran las botellas de leche en la puerta, o el periódico, y nadie se los llevara. Luego con el tiempo he tenido la oportunidad de vivir un año en Philadelphia y comprobar que es cierto, pero que esa confianza en los demás depende mucho de la zona en la que vivas. Si vives en las áreas residenciales: "suburbs", como la que aparece en "Mujeres D.", todo el mundo se conoce y siempre hay gente en la calle, con lo cual son más confiados a la hora dejar las puertas abiertas, tanto de los coches como de las casas. Lo que si es verdad es que eso ha ido cambiando mucho en los últimos años y ahora existe un mayor temor. Pero vamos, que lo que quiero decir es que no es un invento de las pelis.

Crítico en Serie dijo...

Telespectador, Pero por lo menos los CSI están situados en grandes ciudades... ¿pero Cabot Cove? Ese recóndito pueblo de buenos samaritanos tenía más muertes por metro cuadrado que la playa de Miami. Bueno, y ahora haré un cálculo rapidito de Wisteria Lane... Ha tenido más de cinco muertes y es sólo una calle! Por no hablar de los intentos de asesinato...

Alejandro A, ¡ojalá pudiera vivir con la puerta abierta!

Dimaku, normalmente sí. Pero justamente el otro día pasó lo que comento en el post. Llamó alguien a la puerta... y "pasen, pasen". A los guionistas les debía dar pereza escribir un diálogo en el marco de la puerta.

Satrian, te prometo que yo sufro por los personajes cuando les veo conducir sin mirar a la carretera. Aún ahora.

Rick, ya sé que no todo son leyendas urbanas y que existen sitios así. Pero en el caso de Wisteria Lane, por ejemplo, no deja de ser gracioso. Teniendo en cuenta que en esa calle han vivido por lo menos 3 o 4 asesinos, que a Susan la han intentado matar, y también a su marido, hijo e hija... es ser muy confiado seguir viviendo con la puerta abierta. Y diría lo mismo de Bree y de Gabby, que todas han pasado por lo suyo.

Verónica dijo...

Qué razón tienes Crítico, a mí también me pone de los nervios, sobre todo lo del coche (ventanillas incluídas).
Otro sitio donde siempre estaba la puerta abierta era Stars Hollow, aunque aquí tienen la excusa de que no hubo asesinatos en los 7 años que duró la serie. Sin embargo en Tree Hill hemos tenido de todo, niñeras psicópatas, alcaldes asesinos, acosadores de adolescentes, y la seguridad a la hora de cerrar la puerta dejaba mucho que desear.
El día que un personaje suba la ventanilla del coche antes de bajarse me caeré de la silla, te lo juro.
:-)