jueves, 17 de febrero de 2011

Cuando la realidad se cuela en el plató

No todos los rodajes son como el de Titanic, donde James Cameron exigió que la vajilla fuera de porcelana. Esto lo sabemos. Otra cosa es que te cuenten que la decoración de Susan, Gabby o Lynette se vea más barata que una habitación de un outlet de Ikea y tengan más rasguños que los muebles de un rastrillo. Que las flores del jardín de Bree, que la pelirroja se esfuerza tanto en cuidar, sean de plástico. Y lo que aún es peor: que la casa de nuestra Señora Van de Kamp sea el lavabo del set de rodaje.


Que se rumoree que las cuatro actrices se peleaban en sus inicios por tener el mismo número de líneas ayuda a crear mitos (al fin y al cabo esperamos que sean divinas), pero que utilicen el mismo retrete que las demás (y el resto del rodaje) no ayuda a la causa. Esto es lo que ocurre cuando mezclas realidad y ficción y al final te cuesta distinguir entre los dos mundos. Ahora, con tal derroche de ‘verdad’ no sólo me cuesta apartar la mirada a la distribución de los muebles, sino que encima me cuesta horrores no imaginarme a Felicity Huffman en la mesa de operaciones para reducirse la nariz (la prueba está en Expediente X) o fijarme en el sospechoso aumento labial de Teri Hatcher (que hace cuatro días presumía en el lavabo de tener arrugas). Una vez las dudas se abren paso, ya no hay quien las pare (pero que nadie se alarme: mi adoración por Mujeres Desesperadas supera infinidad de obstáculos).


Algo parecido me ocurre también con Seeley Booth, ese amor de hombre, respetuoso con las mujeres y todo un caballero, que en la vida real compartía prostituta con Tiger Woods en el cuerpo de David Boreanaz. Ya da igual si se queda con Hannah o con Temperance, que cuando diga que le ha salido una urgencia automáticamente lo veré con alguna profesional del sector. Como cuando McSteamy se pone romántico con Lexie Grey, que de repente le ves en un jacuzzi con su mujer y alguna aventurera joven mientras fuman crack juntos. Otra que sale ganando, en cambio, es Ellen Pompeo. Desde que las Bytheway me revelaron lo bellísima persona que era en este vídeo, mi modo de ver a Meredith ha cambiado:




Pero no todas las series salen perjudicadas por las gotas de realidad. Gossip Girl, por ejemplo, perdería cualquier sustancia sin los cotilleos de sus intentos de minidivos. La relación entre Dan y Serena adquirió mucha más profundidad cuando supimos que Penn Badgley y Blake Lively estaban juntos. Pero con la ruptura (de carne y hueso), el probable retorno (en la pantalla) es aún más épico, sobre todo cuando el tercer vértice del triángulo es Ryan Gosling. La misma fascinación que cuando echan temporalmente a Taylor Momsen tras crear el monstruo, sobre todo después de cambiar al personaje para adecuarlo a la polémica imagen de la actriz y beneficiarse con ella.


Y quien no se benefició de las comparaciones fue Medium, que en sus últimas semanas de vida perdió parte de su aureola. Sin comerlo ni beberlo, justo cuando la serie ya estaba finiquitada, la auténtica Allison Dubois en la que se inspira Patricia Arquette apareció en una cena de las Real Housewives of Beverly Hills. El problema no es que dos comensales sean las tías de Paris Hilton (housewives oficiales) o la amiga de la ex pareja de OJ Simpson, Faye Resnick (que aprovechó el asesinato para salir en la portada de Playboy), sino que sea amiga y confidente de Camille, la ahora ex mujer de Kelsey Grammer. No solamente esta mujer es imbécil y por asociación lo será también la Dubois, sino que encima ella solita se encargó de hacer una demostración de estupidez al presagiar un divorcio a Kyle Richards (porque ésta es una escéptica con respecto a sus poderes de vidente) mientras fuma un cigarro de plástico borracha como una cuba. Y la Grammer, mala como ella sola, disfrutando como una bitch aunque, en comparación con su ex marido, ella es una pobre víctima, una despechada, después de que él la tirara a la basura como a un trapo sucio (con mansión, dos hijos y cuatro niñeras para cuidarlos) tras haber dejado embarazada a una stripper. Frasier Crane ya no será lo mismo por culpa de sus desvaríos sexuales, pues nadie esperaba que el psiquiatra fuera un viejo verde salido y amante de las mujeres neumáticas, pero le habrá brindado un bienestar económico que no le irá mal a Camille. Como ella misma celebró haciendo high fives con sus housewives, fue una suerte que Kelsey no le hiciera firmar un contrato prenupcial.

4 comentarios:

Mosky dijo...

Aaaaah!

Mis ojosss!

Y esta es la razón por la que no me gusta leer los cotilleos. Cuando empiezo a ver con otros ojos al actor, acabo viendo con otros ojos al personaje.

Ay dios, Booth, mi Booth. En fin. Quizás un poco de picardía no le venga mal, que a veces se pasa tres pueblos de blando.

''Compartía prostituta con Tiger Woods.'' Creo que ya no podré olvidarlo nunca.

MacGuffin dijo...

Uy, a la prostituta(s) de tiger Woods la compartía medio Hollywood :).

¿Con qué cara ve un fan de Dos hombres y medio la serie después de saber las juergas épicas de Charlie Sheen?

Mosky dijo...

Hombre, MacGuffin, la vería con admiración suprema, digo yo. Mira que ser capaz de ponerse en pie para ir a trabajar después de semejantes farras... xD

Crítico en Serie dijo...

Sois unas cachondas ;)

Lo que tiene mérito es que en una sociedad que juzga tanto como la americana, siga con la sitcom más vista un alcohólico drogadicto maltratador. Me gustaría ver a la Liz Lemon de turno de 2 Hombres y Medio lidiando con Sheen.