viernes, 23 de diciembre de 2011

Los 'highlights' realiteros del 2011: Survivor

Nunca jamás volverá a haber una experiencia televisiva tan maratoniana y satisfactoria como la edición Heroes vs Villains de Survivor. El año pasado quise dejar claro que había sido el programa que más había marcado mi realidad televisiva y este diciembre, como no tengo un claro favorito, prefiero remarcar los highlights de la telerrealidad americana. No avalo cualquier programa que mencione, pues algunos son formatos infalibles y otros son placeres culpabilísimos, pero sí que han protagonizado el año, ya sea por polémicos o por buenos. Y como el diciembre pasado encumbré Survivor, qué mejor que empezar con este formato mi particular repaso de la telerrealidad americana de este año:


Los Hantz

Como Jeff Probst no podía invitar por cuarta vez a Russell Hantz en Survivor, después de echarle llorando como un crío de Redemption Island, se vio obligado a quedarse con un familiar de segunda, Brandon. Sí, podría pasarme dos semanas metiéndome con este troll de bolsillo que, para alejar tentaciones, expulsaba a las concursantes por las que se sentía atraído sexualmente. O podría criticar su doble moral cristiana, que se basaba en faltar al respeto como le venía en gana y después pedir perdón con Dios en la boca. Lo curioso es que, sin embargo, me acabé creyendo su discurso. Un maltratador y un bully que había ido a la televisión nacional para cambiar. Que pueda mantenerse en este nivel de paz espiritual es algo que pongo en duda, pero sí que me parece condenable que su familia le haya dado la espalda por querer cambiar unas muy nocivas pautas de conducta que hasta ahora parecen haberse inculcado de padres a hijos.


La traición

Los fans de Survivor quedan muy bien sobre el papel pero pierden cualquier perspectiva en el juego cuando entran en él. Cochran es el ejemplo perfecto: estaba obsesionado con llevar a cabo un gran movimiento para ser recordado para la posteridad. Por este motivo decidió traicionar a su alianza, provocando una expulsión aún más temprana y permitiendo que la tribu de Coach se llevara el concurso de calle con una alianza que no hacía aguas, por más que el montaje de la competición quisiera hacernos creer que sí. Esto no significa que la edición fuera fallida, pues ha sido muy entretenida, ha tenido sus momentos (la decisión de Ozzy, cualquiera de Brandon, el de Cochran), algún personaje muy carismático (Dawn) y una ganadora muy merecida. Sophie tuvo un juego inmaculado: fue lo suficientemente lista para permitir que otros cortaran gargantas por ella, nunca se hizo pasar por tonta para poder ganar votos en la final y encima se mostró muy fuerte como competidora, coleccionando inmunidades individuales. Chapeau.


La percepción de Coach

Muchos, no obstante, opinarán que Coach merecía ganar porque había llevado el peso de la edición y no puedo estar más en desacuerdo. Tuvo sus momentos ante la cámara, fomentó una alianza muy clara y sobrevivió a los primeros días, lo que es toda una hazaña. Pero cometió el mismo error de siempre: desasociar su percepción de la realidad. Su problema no era que establecía alianzas con todos los concursantes y después los traicionaba uno a uno, sino que se llenaba la boca con honor e integridad, fallaba a estos principios (pues muchos de sus pactos y conversaciones eran innecesarios) y después aún era incapaz de asumir su estrategia. El momento en el que atribuyó la expulsión de Brandon a Dios es el máximo exponente de ello. Por esto nunca ha ganado ni ganará Survivor: da rabia que un loco te dé una patada y encima te diga que te está haciendo un favor.


La decisión de Ozzy

Nunca he sido especialmente fan de la idea que algún expulsado regrese al concurso y gane el concurso. Sólo toleré la idea cuando Andrea tuvo su oportunidad al final de Survivor: Redemption y únicamente porque era la única persona con alguna idea propia en su cabeza en esa dictadura protagonizada por Boston Rob. Por ello, la decisión de Ozzy me gustó: legitimaba la isla de la redención porque había ido a ella voluntariamente, empleándola como una variable aprovechable del concurso. La jugada, sin embargo, le salió mal porque la Ley de Murphy hizo su aparición estelar. Y con su desenlace, diría que sería hora que Probst desechara por fin la idea de Redemption. No niego que tiene sus ventajas, como que los duelos son muy entretenidos de ver, pero también quita solemnidad a los tribal councils y suscita que haya unas despedidas poco épicas. Pueden llorar a cántaros cuando tiran el buff a la hoguera, pero a la luz del día todo parece menos fatídico.

4 comentarios:

Kike dijo...

Coincido contigo en todo.

Pese a todo, Brandon es un buen chaval y el único Upulo que mantuvo el rollo de la lealtad e integridad hasta el final. Le fallaron las formas en muchos momentos... pero no me parece un monstruo ni mucho menos. Y después de saber que su familia le ha dado de lado por sus lágrimas en el concurso, es cuando te das cuenta de dónde vienen esos arranques sociópatas de Brandon. Muy fuerte. Pero personalmente prefiero a un concursante como Brandon antes que a un Russell abrasivo, cargante y negativo.

South Pacific no ha sido de las mejores ediciones, pero sí que ha mejorado el tramo Nicaragua-Redemption Island y además nos ha dejado bastantes cositas para el recuerdo. Desde Dawn, como bien apuntas, pasando por la caída de Coach/Benjamin, la jugada de Cochran, el sacrificio de Ozzy, el meltdown de Edna y el strike de victorias en Redemption de Christine (cómo sufrí con su eliminación).

A ver qué tal One World, que ese twist promete, y al menos nos devuelve las mezclas de tribus, algo que hubiese sido necesario en las dos últimas ediciones para que el merge fuera algo menos previsible.

Sandro dijo...

Muy bueno el recordar a Andrea, muy grande ella, me encantó!
En cuanto a Brandon sigue cayendomé mal, no me gusta su actitud que tuvo en la isla, ni su obsesión con mikayla ni sus tonterias varias.

Sophie es una gran merecedora del premio. Ahora a esperar One word. Tengo que decir que confio en Survivor, pero me da miedito lo de una sola isla para dos tribus, a lo mejor luego no es resulta una buena idea....ya veremos!! Y por lo que parece no habrá redención ni dos ex-jugadores que vuelven no?

Saludos! ;)

Hopewell dijo...

Partiendo de la base de que sí, creo que va a ser muy complicado superar Heroes contra villanos, lo cierto es que ni Redemption ni South Pacific me han resultado malas temporadas, aunque ambas han tenido una cosa en común que me ha decepcionado: Llegan a la fusión como grupos tan sólidos que cuando uno de ellos empieza se queda en minoría, se convierte en predecible por mucho que la edicion intente colarnosla. En el caso de south pacific ha sido sangrante, además. El último tribal intrigante fue en el que Cochran mandó al carajo a su antigua tribu. A partir de ahí, nada. Y es una pena, y es la razón del giro de "One world". Y la verdad es que, muchos se quejan de Russell Hantz, pero lo cierto es que los villanos como él hacen del juego algo mucho más entretenido porque luchan con añas y dientes por quedarse y son capaces de traicionar y matar por ello. Cuando los grupos son tan solidos como aquí, eso ya no ocurre, y es una pena. Porque a mi sinceramente me gusta ver correr la sangre y las alianzas moverse de un lado a otro.
Por otro lado, siempre me había gustado Coach, y esta edición me encantó. Sí, no como ganador porque lo que tu dices es realidad absoluta y se llenó la boca de cosas innecesarias que le tachaban de la lista de posibles.

Crítico en Serie dijo...

Kike, espero que Brandon pueda seguir por esta senda antiHantz, que seguro que le beneficiará como persona. Sabe mal ver como alguien puede verse tan fatalmente influenciado por la familia. Una pena de chico, la verdad.

Sandro, opino lo que dice Hopewell: la idea de One World quizá ayudará a que no tengamos dos tribus demasiado unidas y se les pase por la cabeza mezclarse y liarla de cara al merge. Podría molar. Pero, Hopewell, no estoy de acuerdo con el tema Russell. La gracia del jugador era que sabía girar el juego, pero tenía claras sus alianzas (misóginas y despreciables, por cierto). Y era un concursante que no tenía ningún sentido sin la existencia de los idols. #inmyopinion ;)