lunes, 6 de febrero de 2012

El 'hype' y el 'backlash'

El auge de las redes sociales y de las interacciones vía web han motivado estos últimos años una radicalización y aceleración de los conceptos de hype y de backlash. Todo empieza con una confluencia de energías 2.0 que llevan a ensalzar unos productos y a comunicar que son imprescindibles (y lo mejor que se haya visto, leído o escuchado en mucho tiempo) y, cuando se llega a un clímax de hype, luego surge una corriente crítica que desmiente los argumentos anteriores, que la desprecia y que pretende imperar.


Un ejemplo de ello sería la cantante Lana del Rey, que se ha comido cuatro raciones de cada una en los últimos meses, pasando del fervor a la decapitación. La terrible actuación que hizo en el Saturday Night Live sólo fue una excusa para perseguirla con antorchas, algo que fue seguido de una avalancha de críticas negativas al álbum (que juzgan mucho más al personaje que a la obra), el número uno en 11 países y un sketch paródico protagonizado por Kristen Wiig en el mismo SNL que, paradójicamente, confirma su encumbramiento. Bueno, por no hablar de cómo se redimió ante las malas lenguas al actuar en el late night de David Letterman (que, de paso, se enamoró de ella).


Por supuesto, esta moda de elevar y defenestrar personas y obras ha proliferado muchísimo por la comunidad televisiva que corre por internet, que por algo está tan bien asentada, y dos de los casos más comentados en los últimos meses son Modern Family y Downton Abbey. En el caso de la sitcom, de comedia del año a pasársele el arroz en la segunda temporada. En el de la inglesa, de joya a basura bien producida sin posibilidad de redención. Y, mientras que entiendo muchas críticas que se les puedan hacer, también es inevitable volverse un tanto conspiranoico.


De hecho, tras las últimas corrientes de backlash (tiene tela el caso de Steve Moffat y Sherlock que comentamos en el último podcast de Yo Disparé a J.R.), he llegado a la conclusión que muchas de estas críticas provienen de las malas intenciones. Esto no es un alegato a favor de las críticas positivas, ni pretendo simular que todo comentario negativo queda descalificado porque solamente los fans pueden meterse con un producto, solamente que hay mucha mala uva y mucho falso seguidor.


Con esto me refiero a la cantidad de gente que simula disfrutar con una serie por el simple hecho de ser popular cuando jamás compra su propuesta y que espera al acecho al más mínimo defecto para decapitarla en público. Con Downton esto era bastante obvio. Gente que vende ese argumento de “antes me encantaba y ahora la aborrezco” pero que llevaba desde el primer día buscando incoherencias lingüísticas y de mobiliario con una lupa, esperando a que fallara. Sí, dio un bajón del primer al segundo año, pero si el primero no servía para sentar cátedra para el fin de los días de la serie, tampoco lo puede hacer el posterior. Y con Modern Family más de lo mismo.


Se puede vender que tiene gags más inspirados y episodios más bien engrasados que otros, pero fingir que la primera temporada era un diez en cada escena (cuando tampoco es verdad porque ninguna serie lo logra) solamente es un selling point para poder despotricar de las siguientes temporadas. También lo es intentar inculcar que las moralejas son excesivas a partir de la segunda temporada, cuando son esenciales desde el episodio piloto (es una comedia familiar). Y estaba cantado que el backlash llegaría porque no existe ninguna serie en parrilla que aguante el beneplácito del público 2.0 a menos que tengan millones de referencias nerds, meta y audiovisuales, porque este es el tipo de humor que suele triunfar por estos lares. Es la única explicación por la que una serie tan clásica y antigua como The Big Bang Theory puede sobrevivir a los voraces críticos de las sitcoms multicámara.


Y este es el problema del hype. No que cada uno tenga su opinión y que no todos valoremos las series por igual, sino la cantidad de gente que se sube a las modas sin saber dónde pone los pies y la cantidad de lobos con piel de cordero que esperan a que el barco encuentre un poco de mala mar para predecir su hundimiento.


(Y sí, es muy probable que si buscamos en el baúl de los recuerdos de este blog, resulte que yo haya pecado de todo lo que he estado criticando. ¿Me disculpo con antelación?)

8 comentarios:

Eloi dijo...

Gran artículo. Odio la gente que mira series por mirarla, y se ponen a criticarla a partir de la 2a temporada sin que les haya gustado nunca.

Series de Bolsillo dijo...

Suscribo cada punto y coma de este post. Manía de la gente de ir como borregos tras un/una lider de opinión. El mundo 2.0 ha revivido la teoría del two-step flow de Lazarsfeld, y la ha transportado a niveles insospechados. Hoy día cualquiera con un número considerable de seguidores se hace llamar "gurú".

Saludos,
-L

Plant-based Fran dijo...

Muy bien explicado. Conocía el hype, pero no le había puesto nombre hasta ahora a ese "malmeter" a posteriori.

De todo lo que comentas solo puedo hablar de Modern Family, ya que también la sigo desde que se estrenó y no he entendido ese backlash de que ahora no es tan graciosa o tan buena como al principio. Yo me sigo riendo igual. El problema aquí es que ya no nos resulta fresco ni novedoso. Cuando empezó, la forma de hacer la serie, como si fuera un pseudo-documental, y esos meneos de cámara le daban un toque nuevo, pero ahora nos hemos acostumbrado y por eso ya no gusta tanto. Sigue siendo lo mismo, pero ya no resulta novedoso. A esto hay que sumarle el hype que se crea al principio cuando una serie sale, que como dices todo el mundo se sube al barco. Pero como pasa con toda serie, con el tiempo pierde audiencia, cosa que no entiendo en series como Fringe, pero ese es otro asunto.

Resumiendo, Modern Family me sigue pareciendo igual de buena, lo que pasa es que como ahora ya no está en boca de todo el mundo, ya no es moda y de ahí ese backlash. Y si te sirve de consuelo, si no con las series con otros asuntos, el hype y el backlash lo sufrimos todos en nuestras carnes.

Un saludo!

Lo que Garci no vé dijo...

Cuánta razón... y cuánta hipocresía 2.0!
En el caso de Modern Family a mi me parece que es totalmente fiel a lo que "prometieron" en un principio...

Buena reflexión ;)

Anónimo dijo...

Entonces, si digo que la última temporada de Lost fue una tomadura de pelo de Cuse y Lindelof riéndose en la cara de sus fans, y el triple final de Un escándalo en Belgravia un desastre que deja a Sherlock a la altura de Austin Powers, ¿significa eso que me estoy dejando llevar por la corriente?

Crítico en Serie dijo...

Fran, puede no ser fresca (porque no se puede ser una serie recién estrenada siempre), pero sí es coherente con la idea que nos plantearon en el principio. Y puede que los insultos de la pequeña Lilly no estuvieran muy conseguidos, pero la escena inaugural del episodio, por ejemplo, era magistral.

Carrasquillas, jamás he dicho eso. Lo que critico, sobre todo, es la gente que hace ver que le gusta una serie para que así parezca que está más cualificado para criticarla. Yo, por ejemplo, nunca he tragado Parenthood ni Dexter y no finjo haberlo hecho para hablar de bajones y decepciones. Simplemente jamás compré sus premisas. Y entiendo que odies el final de Perdidos. Yo opino lo mismo. La cuestión es que hay gente que no es muy sincera con sus intenciones y que vende la moto y hace ver que lo gusta lo popular a la espera de poder criticarlo más adelante. Me parece deshonesto y por esto suceden estas corrientes de backlash tan descaradas.

Con respecto a Sherlock, no he visto el episodio. Pero sí que me ha parecido muy desmesurado que los blogs decidieran por ese episodio que el señor Moffat es un misógeno terrible que degrada a la mujer de forma sistemática por regla general. No se han metido con un episodio. Directamente han condenado toda su obra impregnándola de este discurso a partir de este episodio. Lo dicho: había mucha gente que le tenía ganas, que estaba callado y ha encontrado la excusa para ir a por todas a por su yugular (mientras antes seguramente decían que había hecho un trabajo espléndido con el Doctor y probablemente no lo creían).

Flyingvolandas dijo...

Sin palabras. Una entrada increíble. Creo, y no me equivoco al afirmarlo, que es lo mejor que se ha escrito desde que Gutenber inventase el papel impreso, desde que apareciese la escritura en la antigua sumeria hace cinco mil años. Una revolución de ideas llevada a código binario. Tan sublime, que creo que algo dentro de mí se ha conmovido, hasta tal punto, que ahora no puedo dejar de llorar. Mis pelos como escarpias.
Por otro lado, no puedo evitar sentirme decepcionado por el giro que está dando este blog. Ha perdido la frescura y se nota. Entradas como esta son un claro exponente de que las ideas se están acabando. Esta es, sin lugar a dudas, la peor expresión de en lo que un blog puede llegar a convertirse, y no vamos a tolerarlo ni un minuto más...
¡Basta ya!

Crítico en Serie dijo...

Flyingvolandas, lo primero que he hecho al despertar ha sido leer tu aportación y reconozco que he tenido que leerlo dos veces. ¡A estas horas no estoy acostumbrado a comentarios tan conceptuales! :)