miércoles, 23 de mayo de 2012

Los tropiezos de Marilyn

Lo primero que hizo el jefe de entretenimiento de NBC, Robert Greenblatt, cuando llegó al canal NBC fue encargar Smash. El proyecto había pasado por sus manos cuando aún trabajaba en el canal de cable Showtime y tenía muchas esperanzas puestas en ella. Era comprensible la ilusión. Era una serie muy arriesgada por su condición de musical bastante tradicional y su perenne homenaje a Broadway, uno de los estandartes del país, y encima debía haber leído el piloto, que era perfecto.
Puede que, buena o mala, jamás hubiera despegado porque era demasiado clásica y se alejaba del modelo de Glee, que casi se podría considerar una aberración musical más que un musical en sí. Al fin y al cabo, los críticos hicieron lo que pudieron para predicar toda la grandeza del primer episodio y aún así pasó bastante desapercibida con el cojín de The Voice de lead-in. Y sí, el piloto se merecía semejantes alabanzas. Pocas veces he visto una presentación más adulta, elegante y detallista. ¿El mejor piloto norteamericano de los últimos ocho años? Posiblemente.
El problema es que, después del despliegue de intenciones, Smash entró en un hoyo de mediocridad. No creo que se pueda echar las culpas a la falta de carisma de Katherine McPhee (de la que tengo la teoría que jamás supieron dirigir más allá del piloto), ni a los números gratuitos y excesivamente contemporáneos (son tres minutos por episodio, podríamos sobrevivirlos). El error fue que no supieron darle intensidad al drama humano que planeaba de fondo, con cuatro pinceladas con poco tacto que no daban profundidad, sólo parecían llenar el tiempo. Sólo hace falta ver cómo todos funcionan mucho mejor cuando están al servicio de la obra de Marilyn que manejando sus vidas personales, predecibles, aburridas y torpemente contadas. También porque, por miedo a convertir Smash en una obra demasiado inaccesible, se olvidaron de darle cierta naturalidad y la rebajaron a drama ligero de baja estirpe.
Por suerte, ni semejante cobardía (o falta de inspiración por parte de Theresa Rebeck, la creadora), pudo acabar con el talento de Marc Shaiman y Scott Whitman. Let me be your star, History is made at night, Mr and Mrs Smith, Don't Forget Me o el divertimento A thousand and one nights son canciones espléndidas y no cuesta imaginarlas encima de los escenarios de Broadway (menos quizá esta última). Son tan buenas, de hecho, que dejan en evidencia el resto del producto, pues el espectador acaba con más ganas de ver Bombshell que de seguir con la serie. Son estos dos compositores quienes seguramente me impedirán bajarme del escenario de cara a la segunda temporada, de la que ya se han anunciado bastantes cambios.
Primero, se hizo público que Rebeck había sido despedida y que Josh Safran ocuparía su lugar como showrunner. Y ayer se anunció el despido de dos secundarios y de dos actores recurrentes, que no sé si mencionar por miedo a que se considere spoiler (los tenéis aquí). Puede que Safran no me despierte ninguna confianza por venir de la mediocre factoría de Gossip Girl, pero con estos retoques queda bastante claro que ha detectado cuáles eran los puntos flacos de las tramas y que quiere ponerles remedio. Si va a conseguirlo o no, no lo sabremos hasta enero, pues Greenblatt ha querido darle cierto margen para hacerle un lavado de cara a Smash. Sea como sea, será muy interesante comprobar si una serie con tanto potencial puede remontar a un arranque tan flojo.

9 comentarios:

satrian dijo...

La música perfecta, el piloto maravilloso, el final aceptable, el resto de episodios bastante mediocres en su mayoría, las historias personales poco interesantes y exageradas, si van a hacer una serie sobre Broadway queremos ver las bambalinas y el escenario, y si van a hablar sobre la vida personal de los personajes que lo hagan algo mejor, no que cause sonrojo, espero que lo hagan mejor en la próxima, de momento los recortes que han anunciado hoy apuntan en la buena dirección.

elclubsilencio dijo...

Yo soy defensor de Smash; pienso que es muy grande en su acercamiento al musical (estoy de acuerdo en que Glee es un musical bastante híbrido) de toda la vida. Entiendo que hayan querido darle un aire de contemporaneidad, pero es esa mezcla la que da los momentos más vergonzosos. Creo que habría seguido siendo 'moderna' sin meter algunas canciones inútiles; la revisión de la figura de Marilyn ya es bastante contemporánea.

Un saludo!

Diego Martínez Fernández dijo...

Si abrazaran por completo lo absurda que es y reconociesen que es una comedia creo que sería más respetable. Pero quiere ser un acercamiento realista a cómo se prepara un musical y luego los productores terminan la última canción 10 minutos antes de la puesta en escena, cambian de protagonista ocho veces por episodio y acaban poniendo a alguien que se está aprendiendo la letra el día antes, Ellis va por ahí envenenando gente con nueces... Que yo casi me río más que otra cosa viéndola.

Pero vamos, que pese a todo me entretiene mucho. Ese piloto tan prometedor creo que fue un arma de doble filo, porque parecía que iba a ser una gran serie y, aunque no es mala, está a años luz de lo que todos creímos que sería.

Wendy Darling dijo...

Primero de todo, te felicito por tus críticas... Nunca comento, pero siempre me paso por aquí pues coincidimos bastante...

Para mí, lo peor de Smash es que no se hayan atrevido a concluir la temporada con una telemovie de Bombshell. A mí me encantaría verla, y ya que tienen a los actores y los guionistas en nómina, no creo que se les fuese tanto de presupuesto.

Otro de los problemas de Smash (aunque dihas que no) es la falta de carisma de la protagonista... a la que la otra Marilyn (lo siento, soy fatal para los nombres), la rubia, se come con patatas desde su primera actuación (la divertida The National Pasttime) y en el dueto de Let Me Be Your Star.

Además, ¿no se daban cuenta de que la Marilyn morena no tenía conflictos? ¿Cómo querían que el espectador se identificase con ella? Todo el mundo la aceptaba: su comprensivo novio, sus jefes, sus compañeros de trabajo, etc. Mientras, la Marilyn rubia lo tenía complicado: había comenzado desde abajo (como corista), tenía una madre que la ahogaba, un novio que la trata mal... y todas nos identificamos más con ella que con la sosa, por lo que la decisión final es totalmente decepcionante.

Abril22 dijo...

No me puedo creer lo de que se vaya! Vale que haya personajes que lo ves por trama pero joer y qué van a hacer? Arggg!!

A mí el piloto y los números musicales me parecen la caña. Después del final quería ver qué ocurrió post Musical y ver + Musical!!
Tom y Julia son el parejón de la serie a falta de que Julia y Michael tuviesen más chicha porque a mí me molaron muchísimo!
Veremos qué hacen con la 2aT espero que a Angelica Huston le den más cancha y más papel!!!

Asminhasleis dijo...

Totalmente de acuerdo con el artículo. La parte del musical en sí me ha parecido muy buena y eso que el personaje de Marilyn nunca me había suscitado mucho interés, la verdad. Pero la parte no musical es soberanamente mala e insufrible. A Karen no la han sabido llevar, yo creo que la actriz no es totalmente responsable de q su personaje no atraiga a nadie. En el último capítulo me ha convencido su actuación aunque no tanto el personaje.

Ruth dijo...

Qué gracia, me he visto esta serie en una semana, y la verdad es que me ha enganchado como pasatiempo. Leyendo tu crítica, sin embargo, creo que estoy de acuerdo en todo. Y los personajes que se van, lo siento pero creo que son justo los que le daban vidilla al asunto, porque ahora van a ser todos más buenos y más majos que qué sé yo.
Yo nunca he sido muy fan de musicales (no veo Glee por eso), pero la verdad es que me encantan las canciones de esta serie (me he pillado hasta la banda sonora; triste, preocupante, sí, lo he hecho). El resto... Pasable, seguiré viéndolo, pero por dios que me quiten a la sosa de la Karen y pongan ya a Ivy de prota, que tiene mucha más chicha y es mucho más creíble como Marylin.

Crítico en Serie dijo...

Satrian, en la esfera personal deberían aprender de The Good Wife. Lástima que diría que ahora la serie ya está condenada.

Silencio, y se podría haber aprovechado mucho más la revisión del mito de Marilyn. Hubiera sido interesante ver más paralelismos.

Diego, pues yo creo que debería ser un drama y encontrar un tono menos liviano. Quizá así le saldrían mejor los momentos cómicos y también los dramáticos.

Wendy, para empezar: gracias :). Y está claro que McPhee no tiene mucha sangre en las venas, pero me soprendió verla en un episodio de community y ver que tenía muchísimo potencial, que hacer de zorrilla no se le daba mal. Por esto creo que con una dirección adecuada podría funcionar.

Abril, los dos compositores de la ficción roban todas las escenas. Es la única relación genuína de toda la serie. Y opino lo mismo de Michael: allí había chispas. ¡Que las aprovechen! Y que aporovechen el morbo de que Debra Messing dejara a su marido en la vida real por él.

Asminhasteis, pues podrías ver 'My week with Marilyn' con Michelle Williams. Gracias a ella entenderías aún mejor al personaje que deben interpretar ellas y porqué Derek quiere a Karen. Es recomendable.

Ruth, no creo que Smash deba ser una serie de héroes y villanos. Debe ser una sèrie de grises y de personajes con motivaciones. El problema es que no han sabido transmitirles demasiada humanidas. Se les ha visto mucho los hilos, pero muy poco las entrañas.

sarahjessicafletcher dijo...

Que no cunda el pánico, que sin los 4 personajes que ya es seguro que no vuelven y la incorporación de otros seguro que más interesantes la segunda season promete aguantar y puede que mejorar algo las tramas fuera del Bombshell...eso, o acabar degenerando en folletin, pronto saldremos de dudas.
Grande Marc shaiman.