miércoles, 13 de junio de 2012

Los veloces diálogos de Amy Sherman

Los diálogos de Amy Sherman-Palladino sólo son superados en fama por los de Aaron Sorkin y ambos en parte por la misma razón. Los personajes de sus ficciones hablan de forma tan rápida que la regla común de “una página de guión, un minuto” nunca se cumple. Otra cosa es que, sustancialmente, sean equiparables. Mientras que Sorkin emplea una gran cantidad de frases para contar y explicar cosas en concreto (es admirable lo que se llega a aprender con El Ala Oeste sobre el funcionamiento de la Casa Blanca, la política norteamericana e incluso economía), la creadora de Las Chicas Gilmore escribe unos personajes parlanchines como recurso humorístico.
Como dijeron en una parodia en el programa de Mad TV, “anything said quickly can seem wittier than it is” y Sherman-Palladino no se corta a la hora de utilizar este recurso. Siempre fui de la creencia de esta crítica, por cierto, y pensé que en Stars Hollow nada era realmente divertido ni ingenioso, sólo lo parecía por la velocidad en la que se lanzaban los comentarios. Y esta misma táctica es la que ha utilizado para Bunheads, la gran apuesta para este verano del canal ABC Family, que se encuadra perfectamente en su filosofía como canal. Es una serie con un fuerte componente adolescente, que no excluye a generaciones mayores y que pretende ser ligera y simpática (Pretty Little Liars y   The Lying Game protagonizan la excepción, emulando el modelo de los últimos años de la CW).
En este caso, la serie se ambienta en un pueblecito costero llamado Paradise, donde se muda Michelle, una bailarina de las Vegas, cuando se casa impulsivamente con un buen hombre. Allí, por supuesto, los lugareños tienen muy poco que hacer (“¡ni tan siquiera hay un cine!”, maullaría Michelle) y por lo tanto son muy particulares, y la protagonista deberá encontrar su sitio entre todos ellos, empezando con ganarse a su suegra (interpretada por Kelly Bishop, la matriarca Gilmore) que tiene una escuela de ballet con jóvenes inexpertas que aún tienen mucho mundo que descubrir.
De momento, Bunheads ha cosechado buenas críticas en Estados Unidos sobre todo porque, tras el fiasco de The Return of Jezebel James, se ha considerado que la responsable ha vuelto a sus raíces y encima sus protagonistas, Bishop y Sutton Foster (estrella de Broadway con dos premios Tony en su haber), también han sido muy bien recibidas. No ha habido la percepción de que Sherman-Palladino se haya repetido, sino que ha vuelto (como ella misma ha reconocido) al estilo de serie que le gusta, meciéndose entre la comedia y el drama, y a los diálogos que la hicieron una figura respetable en la industria. De hecho, incluso la música que suena durante el episodio piloto evoca de forma descarada el espíritu de Lorelai y Rory, al igual que Bishop en un papel clavadito al de Emily Gilmore.
Quien considerara que las Gilmore sólo eran pastelosa mediocridad disfrazada con verborrea, no encontrará ningún consuelo veraniego en Bunheads. Tampoco ayuda ver cómo de particulares son algunos vecinos y comprobar que, efectivamente, Sherman-Palladino vuelve a las mismas cotas de oligofrenia. Pero aquellos que adoraran los cafés de medio litro de Lauren Graham llenos de risas y pucheros, podrán entretenerse y disfrutar con este descafeinada escuela de bailarinas. Supongo que intuís en qué bando me encuentro.

2 comentarios:

Pieman815 dijo...

He de decir, que aunque en este caso no este en tu bando, creo que esta bien analizado y visto.
Pero la verdad, es que la serie era algo que llevaba mucho tiempo buscando, una serie teen de este estilo que me dijera algo, o al menos que me mantuviera entretenido e interesado esos 40 minutos, cosa que ni Gossip girls, ni las zorras mentirosas, ni los vampiros de Mystic, ni Hart of Dixie, ni nada habia logrado estos ultimos años.
Yo sólo confío en que mantengan este tono en el resto de serie, y no haya sido un espejismo de piloto.

Crítico en Serie dijo...

No creo que sea un espejismo. Diría que Sherman sabe hacia dónde quiere ir y ya tiene configurado su mundo, que no compro. Claro que tengo curiosidad por conocer esa absurdidad de padre gay, del que tanto se ha hablado.