sábado, 8 de septiembre de 2012

La transformación del hombre lobo

Como amante de la televisión, hay pocas experiencias más estimulantes que ver cómo una serie que desaprovechaba su potencial, de repente crece y se convierte en algo mejor. Sobre todo porque normalmente las ficciones se quedan estancadas y se reafirman en sus defectos en lugar de rectificar, descartar y potenciar. Pero hay algunas cuyos showrunners deducen qué les funciona mejor y consiguen elevarlas como ocurrió con Fringe, Buffy, Supernatural y, contra todo pronóstico, Teen Wolf. En este último caso, por supuesto, hay que poner estas mejorías entre comillas y no porque no merezca estar en este grupo.

La adaptación de la comedia ochentera de Michael J. Fox tuvo una primera temporada muy mediocre. Se veían las piezas pero no había una visión mural interesante. Quería conciliar géneros y fallaba en todos los frentes: no convencía con su vertiente dramática y las repercusiones negativas de Scott tras convertirse en un hombre lobo; no se supo enfocar la intriga y centraron todo el misterio en la revelación de la identidad del lobo alfa, que no afectaba al espectador y encima tenía unos efectos visuales que no estaban a la altura; y la comedia sólo funcionaba a medias, cuando todo recaía en los hombros de Dylan O’Brien. Stiles era el único personaje sólido. Por enésima vez, no encontraba una serie teen a la que engancharme cuando soy un fiel seguidor del subgénero.

A pesar de proponerme no volver a ella ni en verano, cuando tampoco no tenía muchas series que ver, algunas opiniones positivas me picaron la curiosidad y le di otra oportunidad. Bueno, decidí ver un episodio y vi que había algo distinto en ella. En lugar de seguir por el mismo sendero de la primera, ya daban a los personajes por presentados y se lanzaban directamente a por la trama. Y la maniobra les funcionaba porque, aunque su primera temporada hubiera sido fallida y Tyler Posey siguiera siendo muy actor terrible, el universo ficticio por fin se visualizaba.

Los frentes se habían difuminado y costaba más discernir hacia dónde iría la trama. Se percibían algunos grises en una historia que antes solamente había tenido un protagonista insulso y unos antagonistas aburridos. El padre de Allison, por ejemplo, es mucho más solvente como soft-villain que como rival absoluto y Derek tiene más miga como peligroso aliado. Ayudó, por lo tanto, que entraran en juego Michael Hogan (demasiado sobreactuado) y un monstruo que encajó en la realidad de Beacon Hills aunque jamás hubiera imaginado que pudiera. Permitió borrar los rígidos límites que separaban a los buenos de los malos y demostró que Jeff Davis se había planteado la temporada como una historia por capítulos con ninguno de relleno, con algunas escenas bastante inquietantes que demuestran que, efectivamente, también es el creador de Mentes Criminales.

Pero, si al principio he dicho que las mejorías debían ponerse entre comillas, es porque Teen Wolf no deja de ser una serie de ciencia ficción que sólo persigue el entretenimiento como finalidad y su desenlace, de golpe, es apresurado y no permite que sus personajes se ajusten a los estados a los que quieren llevarlos. Lo que, igualmente, hace de esta segunda temporada un placer para aquellos que no tienen prejuicios contra el género. Sobre todo porque, aunque la dirección de algunas escenas no siempre dé los resultados buscados, tiene una ambición que no tienen la mayoría de las series de adolescentes. Y la banda sonora, muy excesiva, también tiene su punto.

4 comentarios:

Minnie Mousse dijo...

En serio, no entiendo esta insistencia en elevar Buffy a los altares.

Crítico en Serie dijo...

Minnie, que conste que hablo de mejorar. Yo no soy fan de Buffy, pero es que no tiene nada que ver las primeras temporadas con la quinta. Las primeras eran nefastas y después son correctas.

Minnie Mousse dijo...

Pues yo prefería las temporadas de episodios auto-conclusivos, sin ese dramón que se montó a partir de la tercera temporada y que, sinceramente, no venía demasiado a cuento y parecía pegada con Loctite. Y no digamos ya lo de la hermana que le surgió.

Un telespectador más dijo...

En general, bastante de acuerdo. Ha dado un salto de calidad indudable, aunque aun le quedan unos cuantos aspectos por mejorar.
Yo tampoco pensaba continuar con ella tras la fallida primera temporada pero hay que reconocer que los primeros enganchan y mucho, con una mejora que ninguno imaginábamos.

Saludos!