domingo, 21 de octubre de 2012

El primero en caer

Esta entrada contiene spoilers reveladores de los inicios de Once Upon a Time, The Vampire Diaries, The Secret Circle y del cuarto episodio de Revolution. Quien avisa no es traidor.

Estas últimas temporadas hay una moda entre las series con un fuerte componente dramático. Cuando empiezan a tener a los personajes asentados y creemos saber por dónde van los tiros, uno de los protagonistas muerde el polvo. Suele tratarse de un golpe de realidad para el espectador, una táctica para transmitirle que su mundo también tiene consecuencias. Vamos, que los guionistas nos avisan que su historia va en serio.

Puede que ocurriera antes en otras series, pero la última que creó escuela fue The Vampire Diaries. Cuando mataron a Vicki Donovan, de repente las aventuras de los chicos de Mystic Falls adquirieron un auténtico halo de peligrosidad. Parecía una piedra vital del entramado que estaba urdiendo Kevin Williamson y se la cargó sin piedad justo cuando apuntaba tener más potencial.

Dos años más tarde, el mismo Williamson intentó la misma maniobra con los brujos de The Secret Circle y demostró algo fundamental: este recurso, cuando se emplea con el piloto automático, no tiene la misma efectividad. Al fin y al cabo, si no hay implicación por parte del espectador, no hay dolor por la pérdida, ni curiosidad por las consecuencias, ni temor por los que quedan. Así, mientras Vicki se despidió siendo una promesa, estando bien construida y mejor relacionada, Nick Armstrong lo hizo sin pena ni gloria, por más traumas familiares que le adjudicaran y mala leche que tuviera su asesinato.

Más fortuna tuvo, por ejemplo, el Sheriff Graham de Once Upon a Time. Edward Kitsis y Adam Horowitz tenían que demostrar que no valía todo en su universo de fantasía, así que Regina cogió el corazón del cazador y lo estrujó hasta dejarle fiambre. No obstante, funcionó más por la forma de morir que por la auténtica valía del personaje, que sufrió a torpeza de los guionistas. Sabíamos que era importante ya que así nos lo había vendido durante la promoción y tenía un papel claro en Storybrooke, pero su tensión sexual con Emma era bastante forzada. No construyeron una historia de amor o atracción que acabó de forma abrupta por la muerte, sino que dio la impresión que, como tenían previsto cargárselo, necesitaban darle una carga emocional. Sólo hace falta ver cómo se recuperó Emma. A ratos parecía que ni tan siquiera hubiera existido ese policía con cuerpo de modelo.

Y el último ejemplo tuvo lugar hace apenas dos semanas en Revolution, cuando Maggie falleció desangrada en ese drama futurista donde la electricidad deja de existir. Lo hizo a manos de un amante de los perros rabiosos, de forma innecesaria y con una historia personal supuestamente bonita. La pobre llevaba quince años buscando una manera de volver al Reino Unido para estar con sus hijos y, para recordarlos, tendía a mirar la pantalla de su inútil teléfono móvil (lo cual tenía un puntito perturbador). Querían revelarnos que no se andan con chiquitas y que la travesía por unos Estados Unidos sin ley tiene sus riesgos.

Pero, como era de esperar, tuvo tanta emoción como ver a una desconocida haciéndose la pedicura porque, episodio tras episodio, Revolution sigue negándose a ser un drama de ciencia ficción adulto y a tener unos personajes interesantes. Es como si hubiéramos visto esta serie antes y mejor, con unos personajes sustancialmente más jugosos. Ostras, sí, se llamaba Perdidos y también mató a uno de los suyos en su primer curso. Claro que no fue tan precipitado y Boone sí nos hizo sufrir.

2 comentarios:

Miki Schneider dijo...

Desde luego, en The Secret Circle no consiguieron que me importara ningún personaje en lo más mínimo. Encima, la season finale fue un capitulazo, el mejor de la temporada, y acabaron abriendo una trama que pintaba interesante pero que con la cancelación ya...
Por otro lado, en mi caso en Once Upon a Time la hicieron bien con el Cazador. Tal y como yo lo veo, yo pasaba de Graham tres pueblos, es más, incluso pensaba que era estúpido, el típico guapo-medusa, sin una pizca de cerebro, lo cual ya bastaba para que casi me cayera antipático. Luego llega el episodio en el que me contaron su historia, me enamoré perdidamente de él y al final van y me lo matan. CRUELDAD, con mayúsculas.

Crítico en Serie dijo...

Miki, coincido en el cazador en que su historia le convirtió en un personaje más interesante de golpe y de repente también se nos lo cargaron. No es fácil conseguir una implicación emocional tan rápido.