lunes, 2 de junio de 2008

El protestantismo: una casa plural (La religión y las series Vol. 2)


La diversidad en el sí del protestantismo ha permitido crear muchas atmósferas religiosas distintas pese a tratarse, a trazos gruesos, de la misma corriente cristiana. Bree Van de Kamp, la maniática, pelirroja y estupenda “desesperada”, es asidua a un rígido templo episcopaliano donde el silencio es sepulcral, como la familia Fisher de la terminada A dos metros bajo tierra acude a una conservadora iglesia del mismo corriente anglicano. No obstante, el pequeño de la familia, interpretado por Michael C. Hall (ahora más conocido como Dexter, la antítesis de la fe), frecuentaba una iglesia gay en la que los párrocos era un matrimonio de lesbianas. Los Simpson, en cambio, acuden a una variopinta congregación formada por la nata y la caspa de Springfield, donde la mitad de los feligreses se duermen a mitad de la misa. Pero por muestrario de iglesias está el culebrón futbolístico aclamado por la crítica norteamericana, Friday Night Lights, que aquí también ha conseguido un poco de eco mediático gracias a Sergi Pàmies, que recientemente la calificó de “joya”.

Este drama, ambientado en Dillon, una población rural de Texas, pone de manifiesto el estilo de vida del interior del país, donde la vida social se mezcla con la religiosa más allá de las plegarias en las iglesias. Todos ellos protestantes (por lo menos hasta donde han dejado denotar), los protagonistas viven en un constante rezo a Dios. Antes de los partidos, el equipo liderado por Kyle Chandler se dirige a Dios para pedirle fuerzas y buen juego aunque muchos de ellos no comulguen en la misma iglesia. Al contrario: el protagonista de raza negra Smash va a una iglesia con gente de su misma raza, donde los cantos están al orden del día y el sentimiento de comunidad es más fuerte. El entrenador y parte de los jugadores, optan por iglesia metodista unitaria, cuyas características particulares incluyen el rechazo a la homosexualidad, la permisividad del aborto si peligra la madre o la prohibición del alcohol desde que su fundador, John Wesley, aconsejó no probarlo. Desde entonces, en las misas se sustituyó el vino por zumo de uva, consiguiendo así incluir a los exalcohólicos y los niños a la hora de comulgar. George W. Bush es uno de los feligreses más célebres de esta confesión.

Sin embargo, estos ideales no se pueden contemplar en la serie cuyos valores de los protagonistas distan mucho de los ideales de la iglesia metodista: beben cerveza, practican el sexo antes del matrimonio e intentan no abordar temas tan peliagudos en la moral americana como son el aborto y la homosexualidad. Menos en el caso de Lyla, la jefa de las animadoras, que renace de sus pecados gracias a una parroquia evangelista que le vuelve a proporcionar fe después de un desengaño.

Programas de radio cristianos y reparto de propaganda para conseguir adeptos devienen parte de la vida de esta chica cuyo universo pasa a girar alrededor de su iglesia, cual cristiana fundamentalista. Pero el enfoque de Friday Night Lights dista de ser doctrinal, idealista o crítico: pretende enseñar una realidad americana cercana al costumbrismo y lejos del enfoque hollywoodiano, al revés de la visión pamfletaria y básica que recibe en otras ficciones. Este enfoque, además, es poco propio de los productos de ficción.

Estos guiños a ramas explícitas del protestantismo no es, para nada, común en el resto de series. Por norma general, se opta por ocultar la vertiente concreta para facilitar la identificación de los espectadores. En Siete en el paraíso incluso se llevó esta idea hasta el extremo: consiguieron mantener en antena durante once años una serie con una familia protestante como protagonistas, en la que el padre de familia era pastor. Y consiguieron sobrevivir esos once años sin declarar exactamente a qué congregación permanecían hasta el último capítulo, donde mostraron el logo de los Discípulos de Cristo, un cáliz con la cruz de San Andrés. Esta confesión, formada por poco menos de un millón de personas y que proviene del corriente presbiteriano, hace hincapié en la libertad de Jesucristo y también en la libertad del individuo para reflexionar sobre las escrituras. Así, a menudo los feligreses profesan opiniones contrarias en las mismas cuestiones, debido a las distintas interpretaciones de las escrituras.

9 comentarios:

MacGuffin dijo...

Dios mío, "Siete en el paraíso"... En la que la madre confesaba haberle dado una calada a un porro cuando estaba en la universidad y casi se cae el cielo sobre sus cabezas...

Sunne dijo...

Como me enganche a seven heaven, y a Jessica Briel!!! jejjeje

triki dijo...

Jajaja ya ni me acordaba de 7 en el paraíso, una serie superñoña cumplía con entretener pero todos eran demasiado buenos para ser creíbles.
En cuanto a a FNL una de las cosas que menos me gustaba de ella era precisamente la constante presencia de la religión, hasta que la entendí como un medio y no como un fin en la historia ; cuanto me reí interiormente al ver a riggins en una misa ...

Moltisanti dijo...

No se como se llama el chico de 7 en el paraiso pero que mal me ha caido siempre...Es de esos a los que les coges tirria para toda la vida.

Crítico en Serie dijo...

OMG!

Veo que, con la tontería, todos habeis visto 7 en el paraíso.

Yo siempre creí lo mismo que vosotros: una tontería de serie americana. Pero justamente por esto, nunca la vi. ¿Qué la hacían, en Telecinco o A3?

Da igual, que eran tiempos de Son Goku. ;)

Ánade dijo...

Y a mí que Siete en el paraíso nunca me llegó a cuajar. Era todo tan maravilloso y divino de la muerte que resultaba irreal. Anda que no me alegré cuando la cancelaron.

Warren Keffer dijo...

Uh, yo vi unos cuantos capítulos hace mucho, tendría 16 años o así. Pero vamos, no me gustó. Receurdo que no me parecía mala pero no tenía nada intereresante.
A Jessica Biel la echaron porque salió en una revista subida de tono en ropa interior o algo así. No recordaba que la serie fuera tan religiosa.

Por cierto, muy bueno el artículo, un efoque original y bien tratado.

Un telespectador más dijo...

Al final voy a terminar viendo FNL porque todo el mundo habla tan bien de ella...
Respecto a 7 en el paraíso...mi madre! cuanto creció ese chico, yo lo recuerdo siendo un mocoso y miralo ahi, todo un hombre!!!

Un telespectador más dijo...
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