sábado, 21 de junio de 2008

Sexo en Nueva York: Un bonito envoltorio...

Ni los productores de Sexo en Nueva York: la película sospechaban del éxito que tenían entre manos. Que iba a congregar a millones de mujeres sí que lo intuían. Con cada proyecto promocional conseguían crear titulares en medio mundo: que si las primeras imágenes, que si el vestido de novia, el tráiler, el product placement... Igualmente, era imposible predecir que el estreno a la pantalla grande de una serie de una cadena privada (y que se dirigía a un target tan concreto) fuera a arrasar en su primer fin de semana. Desbancó al mismísimo Indiana Jones del primer puesto con 57 millones de dólares. Sin embargo, a la hora de hablar del filme, quizás el resultado no sea tan satisfactorio.

Ya estaba avisado por algunas críticas estadounidenses: esto es como un episodio muy alargado de Sexo en Nueva York. ¿Qué esperaba? Un guión cuidado al detalle, con las metáforas de siempre, gags estratégicamente situados cada pocos minutos y sin nunca sobrar, una mezcla entre comedia y drama con un ritmo ejemplar que durara las dos horas y cuarto de metraje de la película. Pero no.

Los gags los tiene (aunque sin tanta chispa). Los momentos tristes también (pero sin el contrapunte cómico al cabo de nada). Básicamente, da la sensación de que es un episodio de Sexo en Nueva York con demasiadas escenas de relleno. Para entender que Carrie está deprimida hay bastante con que le cierren las cortinas una vez mientras duerme. No tres o cuatro (o las que fueran). Y con el pulso irregular del guionista y director, Michael Patrick King, ya se puede decir adiós a la esencia de la serie (algo que llevábamos años esperando reencontrar y que los packs de DVD habían hecho sobrevivir).

Ellas, por supuesto, siguen fabulosas. Carrie, Samantha, Miranda y Charlotte jamás habían estado tan espléndidas enfundadas en fantásticos vestidos, zapatos y con magníficos complementos. Vivienne Westwood, Louis Vuitton, Prada, Manolo Blahnik, Oscar de la Renta, Chanel... todos consiguen su mención honorífica en este largo anuncio de pago que, personalmente, no critico (donde se incluyen Mercedes, Vogue o, de forma muy poco elegante, iPhone). Y es que Sexo en Nueva York es esto e incluso te lo insinúan en el monólogo final marca de la casa. Claro que el bonito envoltorio no consigue ocultar las demás deficiencias de la película que, por no tener, casi ni tiene sexo.

3 comentarios:

Ánade dijo...

Voy a verla esta noche, a ver qué tal. De todas formas, voy como fui a ver la película de Los Simpsons: sabiendo que va a ser un capítulo de una hora y poco y que no va a aportar nada nuevo a lo ya visto. Yo me lo tomo como un regalo que nos hacen a los fans de la serie, pero nada más. Por cierto, me parece una salvajada el éxito que ha tenido en su primer fin de semana, y más aún sabiendo que no es una película que está dirigida a un público muy concreto, como apuntas en el post. Lo que no consigan Carrie, Samantha y compañía... :)

Un telespectador más dijo...

Pues a mi me ha encantado el reencuentro, cierto que le sobraba algo más de media hora, pero aun asi la he disfrutado bastante.
Que grande el momento Charlotte en México ajajaja, asi como el cruce de los coches en al puerta de la biblioteca.Sublimes ambos.

los mundos de yupy dijo...

En su linea, ellas siguen siendo lo mas de New York y se nota, ojo es una pelicula de 3 capitulos
Lo de Charlotte en Mexico es el momento comico de la peli.
Aparte de todos los momentos de Samantha
Saludos
P-Goto