martes, 24 de marzo de 2009

El anarquismo estructural de One Tree Hill

Los de One Tree Hill intentaron romper los esquemas la semana pasada con una reestructuración del episodio. En lugar de mezclar los distintos arcos argumentales de los personajes, dividieron el programa en capítulos, cada uno con su cortinita y título propio. En uno de ellos había un crudo diálogo, otro utilizó elipsis temporales para contar un dramón de tomo y lomo, otro ofreció un poco de amor, y el último buscó la mala leche que siempre aporta Dan Scott.

También esta temporada, Chad Michael Murray (Lucas) dirigió un episodio ambientado en los años cincuenta. Son estrategias para amenizar el serial que, tras tantos años en antena, podría caer en el aburrimiento. Pero estas maniobras solamente están sembrando más dudas acerca de la esencia de la serie. ¿Cómo puede ser que después de seis años aún no se haya labrado una continuidad que desmembrar? Porque, por más reestructuraciones, en One Tree Hill nunca se ha sabido compaginar constantemente ninguno de sus factores.

El primero de ellos es el tiempo, que no hay manera de saber cómo avanza. Durante los primeros cuatro años, lo dilataron tanto como pudieron, llegando al extremo de contar en dos temporadas solamente el último curso de instituto. Y tal era el miedo que les daba de emancipar a los estudiantes, que entre la cuarta y la quinta pasaron otros cuatro años de golpe (esta vez en la ficción) para que pudieran ya volver de la universidad. Desde entonces los días parecen sucederse como en la realidad, aunque igualmente no debe haber habido otra serie, aparte de Perdidos, que haya jugado tanto con el tiempo.

Los personajes tampoco han disfrutado de una mayor coherencia. Aparte del hecho de que actualmente llevan vidas de tipos de más de treinta cuando tienen veintipocos, durante el transcurso de la serie han sido vilipendiados de todas las formas posibles. Brooke, que llegó a reírse de su mejor amiga cuando se le murió su segunda madre (la biológica, después de que muriera la adoptiva), ahora es una extraordinaria empresaria y madre de acogida. Mouth, odiado desde sus inicios, pasó de patito feo a sex-symbol. Y este último también obliga a cuestionarse ¿ha habido algún secundario al que no se le deseara una rápida desaparición?

Y a la hora de encontrar su estilo, One Tree Hill tampoco lo ha tenido fácil con unos argumentos que oscilaban entre los géneros de forma inverosímil. Inicialmente eran unos sosipavos reflexivos, herederos de Dawson Crece, que siempre hablaban mucho y hacían poco. Luego, de repente, empezaron a sembrar minas en el argumento: que si de repente una se fuga; que si un alumno secuestra el instituto; que si uno de los protas mata a su propio hermano; que si un psychokiller persigue a Peyton; y algún otro asesinato de por medio. Si a esto se le suma que los guiones se permiten escarceos con el más allá, con consejitos de muertos incluidos, es imposible que el cóctel tenga algún sabor armónico.


Así que, seis años después, aún es imposible intuir qué va a deparar el siguiente episodio. ¿Será uno de esos happys en el que todos son felices y comen perdices? ¿Estarán al borde de cortarse las venas? ¿Aburrirán con algún personaje estéril? ¿O caerá una bomba nuclear encima de la casa de Lucas y arrasará todo el pueblo? Quizá la cuestión es que esta es la esencia de One Tree Hill, un lugar donde cualquier despropósito es posible, por malo y absurdo que sea.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

lo siento, pero no creo que tengas razón en nada de lo que dices. Personalmente estoy harta de ver series en las que todos son altos, guapos, se quieren, son felices, triunfadores, y todo es perfecto. Esta serie muestra como a pesar de que las cosas van bien, o a veces mal.. todo puede cambiar de un momento a otro. Además, muestra relaciones entre los personajes de verdad, como un hijo (Lucas Scott) se muestra terriblemente cariñoso con su madre, su afán por encontrar la justicia, o muchos otros valores. Valores que en esta sociedad se están perdiendo. Gracias a esta serie yo soy mejor persona, y estoy segura de que hay alguna más por ahi.

Por supuesto respeto tu opinión sobre la serie, que no es perfecta, pero se le parece mucho.

Anónimo dijo...

Yo añado que OTH quizás no será la mejor serie, pero con pocas series he visto que la gente tenga taaaaaaaaanto cariño a los personajes, es que es exagerado, como si fueran de la "familia" y lo he oído a mucha gente, los personajes marcan y emocionan. Lo mío con Peyton es un caso crónico de adoración absoluta, pero los demás personajes principales no se quedan atrás. Y eso no lo siento por otras series que sigo y que se llevan premios, los personajes me dan más igual, no siento que los conozco ni un 5% de lo que me parece conocer a los de OTH, no me importan ni por asomo tanto, incluso me atrevería a decir que son más esquemáticos y tópicos que OTH. Puede que muchas series empiecen con el esquema chico tal y chica tal, padre tal, pero OTH tiene personajes con personalidad muy definida, con muchas dimensiones (por eso la gente los coge cariño, parecen reales), con otras series que disfruto no los veo como "personas", veo el personaje tal "Ajá, el chico rebelde guapetón" y la chica, que es un personaje creado sin ninguna gracia ni personalidad simplemente porque el prota tiene que tener pareja y alguien a quien salvar de vez en cuando y ¿A quién le importa conocerla?... Vamos, que me parecen títeres, medios para construir una trama en la que no importa lo más mínimo darles profundidad, ni conocerlos.

Anónimo dijo...

Yo añado que OTH quizás no será la mejor serie, pero con pocas series he visto que la gente tenga taaaaaaaaanto cariño a los personajes, es que es exagerado, como si fueran de la "familia" y lo he oído a mucha gente, los personajes marcan y emocionan. Lo mío con Peyton es un caso crónico de adoración absoluta, pero los demás personajes principales no se quedan atrás. Y eso no lo siento por otras series que sigo y que se llevan premios, los personajes me dan más igual, no siento que los conozco ni un 5% de lo que me parece conocer a los de OTH, no me importan ni por asomo tanto, incluso me atrevería a decir que son más esquemáticos y tópicos que OTH. Puede que muchas series empiecen con el esquema chico tal y chica tal, padre tal, pero OTH tiene personajes con personalidad muy definida, con muchas dimensiones (por eso la gente los coge cariño, parecen reales), con otras series que disfruto no los veo como "personas", veo el personaje tal "Ajá, el chico rebelde guapetón" y la chica, que es un personaje creado sin ninguna gracia ni personalidad simplemente porque el prota tiene que tener pareja y alguien a quien salvar de vez en cuando y ¿A quién le importa conocerla?... Vamos, que me parecen títeres, medios para construir una trama en la que no importa lo más mínimo darles profundidad, ni conocerlos.

Crítico en Serie dijo...

1r Anónimo: que conste que en OTH los protagonistas son bastante guapos todos. Gracias por el comentario y creo que esta dimensión, que te ayuda a ser mejor persona, se debe tener en cuenta. Por lo menos es una serie que, desde el principio, ha tenido unos personajes positivos (y si eran negativos, pues esperabas un cambio por su parte). Otras series adolescentes como Gossip Girl, en cambio, dan una imagen que me gustaría ver cómo valoran las niñas de 14 años.

2º Anónimo, algo debo decirte y es que, pese a que Brooke es un personaje inconstante, siempre he tenido cierta admiración hacia peyton. De hecho, es el motivo por el cual veo OTH, por mala que me parezca la serie. Creo que lo dejé claro aquí. http://criticoenserie.blogspot.com/2008/02/arranque-de-one-tree-hill-abanderada.html

Anónimo dijo...

yo creo que oth es una serie super padre, me parece que engloba de una forma extraordinaria los problemas de la vida diaria,las peleas con las amigas, con los hermanos, que si se enamora de una o de otra, creo que es muy profunda y claro que contiene sus aspectos ficticios, y en lo personal soy una gran fan de Peyton, es mi personaje favorito.y aunque me han gustado oyras series como the oc, o laguna beach, ninguna me ha cautivado tanto, han sabido desarrollar la trama, y lo mas genial fue que otras series hubieran culminado con la graduacion de la secundaria, pero oth supo como desarrollar la etapa adulta de los personajes, con todos los problemas que trae esta etapa y aun seguir llamando la atencion de los televidentes. es super genial...

Mariela dijo...

Concuerdo con los comentarios. Gracias a OTH soy una mejor persona(la he visto entera, toodos los capítulos).
Los preblemas de los personajes, la forma en la que se expresan, sus vidas y formas de actuar realmente me emocionan, también tengo una adoración con Peyton, su forma de ser, todo lo que ha pasado en la vida para seguir siendo una buena persona el mostrarnos su arte y su música, yo no he encontrado nada mejor. Y para qué hablar de las enseñanzas de cada capítulo, las citas que utiliza el personaje Lucas Scott sacadas de famosos escritores, me emocionan, me representan realmente.
Y francamente no creo que esta serie no siga una linea, ya que desde su comienzo veo que se relatan tipicos y atipicos problemas que todos pasamos alguna vez, nos enseñan valores, acompañados de buena música y buenas actuaciones. Incluso hasta ahora que van a hacer la 8va temporada con nuevos personajes y diferentes historias, sigue siendo lo mismo de una forma nueva. Sigue siendo lo mejor, ha demostrado que se puede reinventar sin dejar de lado los valores que mas utiliza, la fe, el amor, la motivacion, amistad, la familia, el arte y la música.

Les dejo una cita que me encantó, a ver si así los que creen que esta serie es tan superficial leen esto y se quedan pensando que todos lo hemos vivido.

"There comes a time when every life goes off course. In this desperate moment you must choose your direction. Will you fight to stay on the path while others tell you who you are? Or will you label yourself? Will you be honored by your choice? Or will you embrace your new path? Each morning you choose to move forward or to simply give up. "
Esta cita habla de que hay un momento en la vida en que nos salimos del camino, y en ese momento debemos escoger una dirección: Estas son dos, la primera es quedarte sin hacer nada mientras los demas te deciden quien eres, y la segunda hacer algo al respecto, el probarte a ti mismo quien eres y enfrentar las cosas. Termina diciendo que cada mañana tomamos la desición de seguir adelante o simplemente... rendirnos.

Y francamente, esta cita me ayuda a nunca rendirme ni dejar que ninguno de mis amigos se rinda nunca.