miércoles, 17 de junio de 2009

It's Not TV, It's True Blood

La fascinación que despierta True Blood no tiene límites. Da igual si es para bien o para mal, pero no sé hasta qué punto había visto algo parecido, una serie que atrapara tanto a la conciencia mediática. Es un producto al pormenor, como lo es en realidad casi todo lo de cable, pero es en su capacidad de ocupar espacio informativo y generar debates (sobre su contenido y también su entorno) donde reside el poder de este muy curioso drama. Y sé que Perdidos y Battlestar Galactica generan una expectación sin límites. Sin embargo, mientras que los seguidores de estas dos series llegan a la cita con sobredosis de ansiolíticos y un tic nervioso, los de True Blood han esperado la segunda temporada casi con espíritu festivo.

Las calles de Nueva York lo anunciaban con todas las paredes cubiertas de pósters y la falsa publicidad dirigida a los vampiros cumplía con su propósito: que se hablara de ella. Pero esto sólo significaba que la HBO depositaba mucha confianza y dinero en el lanzamiento de su segundo año. En cambio, es menos comprensible la abierta admiración que ha causado en los medios de comunicación. Una muestra de esta diferenciación es, por ejemplo, que nadie se ha atrevido a desvelar antes de tiempo si el personaje de Lafayette era el muerto del coche. Incluso Ausiello ha tenido especial cuidado en que nadie leyera la información sin querer. ¿Pero qué tiene True Blood?

Quien llevara demasiado tiempo sin pisar las tierras de Bon Temps lo habrá podido recordar (o lo hará dentro de poco) con la primera escena en la que Tara suelta un tremendo grito delante de un cadáver sin corazón. Sólo con un minuto te devuelven a la filosofía de la serie, esa extraña cotidianidad acentuada por una realización cutre y con toques de drama, gore y parodia. Y a este gran momento le siguen otras grandes escenas, como ver a un vampiro preocupado por el reciclaje, uno de los protagonistas secuestrado y con grilletes en un zulo terminal, o una escena de sexo con sangre de por medio y mucho morbo (¿habrá querido Anna Paquin agradecer el Globo de Oro poniendo el cuello y enseñando más carne de lo habitual?). No ha sido excepcional pero, al igual que sucedió con la anterior temporada, se trata de ver por donde irán los tiros.

No obstante, lo más grato de esta presentación es ver que el boca oreja surge efecto y que de verdad se puede relanzar una serie: mientras que el año pasado sólo un millón y pico de personas vieron el estreno, este han sido 3,7. La HBO no veía estas cifras con respecto a las ficciones desde sus gloriosos tiempos siempre citados. Y ya pueden celebrarlo porque me cuesta creer que alguien se imaginara lo que de verdad tenían entre manos.

Dan lecturas baratas que algunos se tragan como si fuera filosofía pura, mezclan todo cuanto se les pasa por la cabeza, y encima todos los medios los adoran, ya sean populistas o gafapastas. También han logrado crear un culto por la red que pierde el tiempo discutiendo si Anna Paquin es pésima, si es Sookie la pesada o si ambas son estupendas (¡claro que sí!). Pero el colmo es que, por odiada que sea la protagonista, la actriz ganó el Globo de Oro y encima sale con Stephen Moyer, su pareja en la ficción, dotando sus escenas de un morbo adicional. Y toda la estrategia promocional que fracasó de cara al estreno, la contrarrestó el entusiasmo de un público que no se pone de acuerdo en cómo se debe interpretar (si es que no está completamente vacía).


Y es que el eslogan que popularizó la cadena, it’s not TV, it’s HBO, sigue vigente. Lo que ha cambiado es su significado. Ahora están de vuelta de todo y no hay nada mejor que True Blood para simbolizar el cambio.

28 comentarios:

ALX dijo...

Es curioso como mucha gente se queja de la serie, pero ahí están, viéndola y comentándola. Y es que eso es lo que más necesita una serie de cable como esta, que de qué hablar.

Crítico en Serie dijo...

A mí lo que me molesta es toda esa gente que criticó a muerte el piloto, luego tuvo una revelación mesiánica y desde entonces sólo hace que predicar la palabra del señor Ball. Las cosas con moderación. (¡Y las series deben amarse por lo que son! Y la verdad es que True Blood es exáctamente igual desde el primer episodio)

Rebeca Sánchez dijo...

Ahí le has dado Crítico, totalmente de acuerdo

Alex dijo...

A mí sin embargo me produce la más profundas de las indiferencias. Veo True Blood, porque es una serie que se deja ver y que a veces hace las cosas bien. Pero me parece exagerado todo el revuelo (para bien o para mal) que genera.

Cuando de una serie se habla más de otras cosas externas que de la serie en sí... malo.

I believe dijo...

Pero qué increíbles ganas de disfrutarla esta noche.

Me ha encantado la comparación con los fans de Lost. Toda la razón, aquí prima el espíritu lúdico.

Nahum dijo...

Yo soy de los que la siguió, pero todavía no estoy seguro de si es una serie que me gusta o no. Había cosas fascinantes y otras idioteces gigantescas, de telenovela barata.

En todo caso, lo mejor de la serie son sus campañas de promoción, que consiguen crear acontecimiento.

En todo caso, no estoy tan de acuerdo en eso de que todos los medios la adoran. El NYT, por ejemplo, que marca pauta en Estados Unidos, dijo que sí, interesante, pero muy desigual. Creo que incluso en eso los de márketing de la HBO han jugado muy bien sus cartas, sabiendo imprimir un prestigio crítico que no es del todo cierto...

Crítico en Serie dijo...

Alex, de True Blood se habla tanto de dentro como de fuera. Y tú mismo lo dices: no te parece gran cosa, pero la sigues. A replanteárselo ;)

I believe, pues ya verás qué bien te lo pasarás. Yo no me daba cuenta de cuánto la echaba de menos hasta que vi el 2x01.

Nahum, justamente por las idioteces gigantescas de telenovela barata y algunos diálogos ridículos, creo que es una buena serie. De tomarse en serio, quizá no podría con ella. Es consciente de ser un divertimento sin más, otra cosa es que algunos quieran verla de otra manera. (Y cuando un producto aposta por una vertiente y lo hace bien, sea la que sea, creo que se merece un aplauso)

Justamente creo que la HBO pasa bastante de realzarla críticamente. Esto somos más los blogueros. Y tienes razón en que la crítica del NYT no se mostró muy entusiasmada, pero sí excesivamente confusa a la hora de juzgar. Yo creo que esto es un síntoma de la extraña fascinación que despierta True Blood.

Mai dijo...

Yo no se lo que tiene pero yo estoy enganchada jejeje

saludos!!!

paco dijo...

la series es un puntazo en toda regla, y es el buque insignia de la HBO. por cierto donde has mirado su audiencia????

Crítico en Serie dijo...

paco, leí lo de la audiencia en Entertainment Weekly. Es una mininoticia. http://ausiellofiles.ew.com/2009/06/true-blood-ratings-fangstastic.html

Deyre dijo...

A mí el piloto tampoco me pareció tan distinto del resto de la serie. Creo que ésta tiene sus grandes momentos, y que en esas ridiculeces por las veces opta hay un tono ligeramente autoparódico. Lo que está claro es que fascina, a pesar de todos sus errores.

satrian dijo...

Es una serie esquizofrénica total pretende ser seria y te pone momentos como el del reciclaje que te hacen frotarte los ojos, para saber si lo que ves es real o no, y cómica cuando ves a un vampiro haciéndose las mechas y al instante siguiente lo tienes destrozando a un hombre, contradictoria, polémica, pero ¿buena?, no lo se, a mi de momento solo me entretiene.

seriéfilo dijo...

está claro que ni el piloto fue tan malo ni la serie es tan buena, es una producción correcta que engancha, y mucho y además es diferente y eso es a lo que aspira el cable. Para hacer churros ya están las networks

torpe dama dijo...

Yo es que creo que ese es precisamente su carácter: ese aire a serie B, el contraste entre lo melodramático y lo hortera, ese no tomarse demasiado en serio a sí mismo, el histrionismo de la pareja protagonista. Creo que es un efecto buscado por parte de Allan Ball, que si no recuerdo mal, ha definido la serie como "tele de palomitas para gente inteligente".

De todas formas, creo que se unen dos factores: por un lado, la serie tiene gancho y, por otro, es que en verano no hay nada más (y tampoco apetece ponerse con algo especialmente sesudo). No sé vosotros, pero desde que terminó la temporada "invernal" estaba como loca esperando a que llegaran Weeds y ésta. Así que estaba más que predestinada a que me gustara.

torpe dama dijo...

Una última cosa: quizá el éxito de la serie se deba precisamente a su potencial de evasión. En una época de crisis, donde todo son noticias poco halagüeñas, supongo que la gente no desea ver tramas existenciales. ¿Creéis que una serie como Six Feet Under tendría cabida ahora mismo en la televisión? Y lo digo siendo una de mis series favoritas, pero creo que el folletín que es True Blood es también un poco hijo de una época. Y creo que Ball sabe lo que está haciendo desde el primer momento.

MFAL dijo...

Me ha gustado bastante el episodio y me he quedado con ganas de muchísimo más...
El Gloro de Oro Anna Paquin para mí lo tuvo muy merecido por la primer temporada y esa escena comiendo la tarta de pacana... pero en este episodio no me gustó nada.
Y la pareja no me gusta tampoco, no mes veo morbo justamente... y qué tal si se lían Bill y Jessica? Creo que molaría más. No me gustan los vampiros domesticados.

Allegra dijo...

Aún me sorprende que la gente siga buscándole tres pies al gato... True Blood está basada en una serie de novelas románticas paranormales y no entiendo qué tipo de significado oculto quiere encontrarle la gente, pero si entiendo por qué: es una serie buena, que engacha y gusta y está muy bien hecha pero como es más culebronesco y menos filosófico, ciertas personas necesiban buscarle un motivo culto para poder no tener que confesar que están enganchados a una historia de vampiros que les da morbo o lo que sea.
Pues bien... me parece una estupidez porque True Blood es una serie de gran calidad técnica y artística y el que necesite encontrarle un culto significado oculto... bien, lo siento por ellos. A mi me gusta por lo que es y me declaro fan acérrima de Anna Paquin y su personaje (un poco menos de Stephen Moyer pero nada es perfecto).
En cuanto al primer capítulo de la nueva temporada... impecable. Como bien dices te vuelven a transportar de inmediato a Bon Temps y a la trama, sin cambiar nada ni darte tiempo para aburrirte. Y los momentazos como lo del reciclaje o Eric con el aluminio del tinte en el pelo mientras descuartiza a un tío... sublimes.
Yo doy un sobresaliente rotundo a True Blood y la HBO... y quien necesite hacerse el interesante que se compre un libro gordo y lo pasee.

Crítico en Serie dijo...

Allegra, a partir de ahora soy tu fan número 1. Acabas de dejar clarísimo lo que pienso. Veo que entiendes la intencionalidad de True Blood de la misma forma que yo (y que lo expresas mejor). Aunque yo a Moyer lo adoro, porque por soso que sea me parece de los hombres más atractivos de la TV. ¡Eres una crack!

MacGuffin dijo...

El resumen de Allegra es perfecto :). True Blood es de una bipolaridad camp que yo creo que es el secreto de su éxito. Yo confieso que soy fan a muerte de Tara y Lafayette.

Crítico en Serie dijo...

MacGuffin, ¿No te parece que aunque Tara cumpla como personaje, Rutina no es demasiado buena actriz?

MFAL dijo...

Allegra: tu definición de Tru-Blood ha sido perfecta.
Hazte un blog que ya tienes una seguidora xD
Saludos!

Allegra dijo...

Gracias a todos por los comentarios... fue el calor del momento, pero no me lo da para un blog créeme xD
Estoy de acuerdo con lo de Rutina... no es que sea mala pero por algún extraño motivo me convencía más la actriz que hacía de Tara en el pre-air.

MacGuffin dijo...

No vi el pre-air, no puedo comparar a las dos actrices, pero Rutina Wesley, de momento, no me disgusta. No obstante, el mejor actor de todo el reparto es Nelsan Ellis.

Allegra dijo...

¡¡Es genial!! Aluciné cuando me di cuenta de que había salido en un capítulo de Veronica Mars... irreconocible casi xD

Crítico en Serie dijo...

Me alegro de ver que no soy el único que cree que Rutina no es tan genial. Es que odio las confusiones entre actor y personaje.

Coincido en que la Tara del preAir era más creíble. Creo que Rutina tiene una mirada que la delata, que nunca termina de estar acorde con la interpretación.

Mr. Prozac dijo...

Pues yo amo a todos y cada uno de uno de los personajes, desde el asesino de la 1º temporada al pequeño (gran)Todd Lowe, con su paranoia post Irak.
Parte de su esencia radica en su simpleza, la trama sobrenatural puede llegar a ser compleja, asi que simplificando la vida de los personajes crean un balance muy adictivo. ¿Acaso las tramas de grey's anatomy no son simples y seguimos ahi dale que te pego?
Cosas peores se han visto en televisión, y estaba claro que esta serie iba a triunfar, si o si, pues tienen todos los ingredientes para que los espectadores nos enganchemos, independientemente de si nos gusta mas o menos.

María dijo...

Me perdonarás que ponga el comentario en esa entrada tan antigua, supongo que igualmente lo verás, es para no hacer mucho offtopic en otro de una serie de la que no puedo decir nada.

Acabo de descubrir tu blog y debo admitir que me ha sorprendido. Sigo muchos blogs de series pero éste me ha gustado especialmente por la forma que tienes de describir la esencia de cada serie. Llegas a verlo en profunidad y sabes transmitir el interés y además de una forma humorística cuando es necesario. Es simplemente genial xD

Respecto a True Blood, yo tampoco sabría decir por qué me engancha de esta forma. Quizás sea porque con tanto Crepúsculo y tonterías varias, se necesita una serie donde los vampiros vuelvan a serlo de verdad. Aunque es cierto que sin esos grandes personajes como Lafayette y el ambiente pueblerino, tampoco valdría de gran cosa.

Crítico en Serie dijo...

María, siempre estoy al tanto de todos los antiguos posts, of course ;)

Y muchas gracias. Se agradece que alguien se exprese y valore el blog, que me da un poquitín de trabajo. Y que te guste el estilo de los textos, que a veces me siento quizá demasiado entre dos aguas.

Pero debo reconocerte algo: yo no reniego de Edward Cullen. Ya puede ser literatura barata, pero la saga de Crepúsculo me hace sentir como un quinceañero de aquellos con aires existencialistas y que suspira en la cama al pensar en su primer amor. Creo que este es el mérito de la saga (si es que tiene alguno, aparte de poner caliente al personal).