viernes, 5 de marzo de 2010

La tribu de caníbales de Cougar Town

Nunca tuve claro si los primeros episodios de Cougar Town eran buenos, vulgares o terriblemente malos. Oscilaban por esa fina línea que separa la grandeza del ridículo. Pero, a medida que han pasado los meses, ya no queda duda alguna: Cougar Town no es que sea mala, sino muy mala. Tan y tan mala, que es terriblemente buena.


Si por entonces las críticas que levantó ya fueron mortíferas, quienes vociferaron ahora encanecerían prematuramente o sufrirían súbitas perdidas de pelo al ver el resultado actual. Todo lo patético que veían en ella, se ha multiplicado. Ahora sencillamente es un bucle de ordinariez, salidas de tono y sobreactuaciones que no hay por donde coger. Se ha encerrado en su propio mundo y el surrealismo es cada vez más endogámico.


Courteney Cox ha terminado zampándose su propio personaje y Jules es una imitación barata de la propia Cox. Lo mismo se puede decir de la también caníbal Busy Phillips, que cuánto más ella sea, mejor, que por algo es la madrina de la hija de Heath Ledger y Michelle Williams, cuyo padrino es además Jake Gyllenhaal (y encima ella hizo madrina de su hija a Lizzy Caplan). ¿Se puede ser más cool sin intentarlo?


Pero no sólo son ellas dos. Cougar Town es una recopilación de gags pasados por LSD y todos ya se han subido al carro. Josh Hopkins, por ejemplo, se pasea por allí a sabiendas que no pinta nada (y por eso pinta algo) y Ian Gómez, consciente que su gracia es que no tiene ni puta gracia, puede hacer caceroladas por el vecindario con la barbilla bien alta.


Y el humor, por calificarlo de alguna manera, se ha encasillado en lo imposible. Cada vez que los personajes abren la boca es como si los guionistas hubieran jugado a crear un relato diciendo dos palabras cada uno por turnos y tapándose los oídos. Así puede aparecer un cocodrilo en el jardín, y la mejor amiga puede tener sueños húmedos inspirándose en Zac Efron y practicar lucha libre en la cama, uno de los fetiches de su marido junto con las asiáticas y los pies. O Hopkins puede depilarle la axila a Cox y mirar a continuación con cierto morbo los pelos que se han quedado enganchados en la tira de cera.


Si a todo esto le unimos los voluntariamente indecentes diálogos madre-hijo (“Travis, por San Valentín quiero un beso en la boca”), los bailes que se sacan de la manga cada cinco minutos (“¡Haz la marioneta!”), las alusiones pop (“si fuera lesbiana sería una Portia”), y las apariciones de la madre de todas las cougars, esa fábrica de one-liners llamada Barbara (“Yes, Cher, I’m gonna turn back time”), el resultado es una especie de comedia gore que no puedo no querer.

4 comentarios:

fon_lost dijo...

a mí la serie me gustó en su piloto. no fue ninguna maravilla pero me la quedé. luego bajó...pero llegó Kudrow y desde su visita la serie me parece bastante mejor. vulgar, sí! verdulera también! pero divertida! eso sí, tiene 2 personajes insoportables: el vecino y el ex marido

Yorch dijo...

Yo me quedé en el 2º, pero si como dices se ha puesto peor aún tomé una buena decisión ^^.

Anónimo dijo...

hola, una serie con ese contenido te la puedes permitir de vez en cuando, dominguendo y en maraton, yo me la paso bien con su humor ordinario no espero nada de ella y por eso no decepciona, aca la pasan antes de 30 rock y aun asi se deja ver.
saludos
anonimo de Mexico

Crítico en Serie dijo...

fon_lost, lo gracioso de la visita de Kudrow es que hizo de villana de la función. Y estoy de acuerdo en lo de... "vulgar, sí! verdulera, también! pero divertida!" ;).

Yorch, sí sí, no has cometido ningún error.

Anónimo de México, pues en cierto modo con 30Rock hacen buena pareja: son muy absurdas. Qué lástima que aquí nadie emita esta extraña combinación.