sábado, 10 de abril de 2010

El armario y el comodín

Si estuviera en los Estados Unidos, probablemente estaría en estado de shock y esperando la siguiente gala de American Idol con el móvil en la mano para votar desesperadamente en las dos horas siguientes al programa. Y es que, como hemos podido comprobar esta semana, nadie está a salvo de la eliminación. Ser favorito no comporta tener una base lo suficientemente sólida de fans y una actuación que no guste (o buscar un público erróneo de cara a los votos) puede acarrear la expulsión de una semana a la otra. Claro que hay seguidores acérrimos, como demuestra Tim Urban salvándose una vez tras otra, pero Big Mike pasó de ‘favorito’ a último de la cola (como también le ocurrió a Didi Benami la semana anterior). Aquello de “cada semana tienes que darlo todo” resulta que era verdad.


El problema de Big Mike, sin embargo, no fue una cuestión de afinar o de presencia en el escenario. Lo que le hizo bajar puntos fue versionar Eleanor Rigby y machacarla tanto que ni tan siquiera parecía la misma canción. ¿Lo que cantó? No era terrible. Pero cogió su esencia y la hizo desvanecer, y convirtió uno de los mejores hits de los Beatles en algo que a nadie le apetecería escuchar, casi malrollista.





La reacción del jurado al final de la gala de resultados dudo que sorprendiera a alguien: Big Mike es su niño mimado y Ryan Seacrest les expuso el caso a Simon & Cía como si la eliminación fuera a cargarse su futuro y el de toda su familia, con previsible hijo drogadicto a largo plazo (Ryan, últimamente te estás pasando con los sentimentalismos baratos). No dudé que lo salvarían (sobre todo porque todo apunta, aunque nunca se sabe, que los siguientes en caer serán Andrew, Aaron y Tim).


¿Pero realmente valía la pena desperdiciar el comodín con este armario de pasos de baile infumables y voz genérica sin madera de next American Idol? ¿Acaso no tenía un perfil y un talento más único la previa Didi Benami? Y ahora, además, será gracioso ver qué ocurre con la doble expulsión de la próxima semana: si Big Mike ya ha caído una vez, quién nos dice que Lee o Casey no se irán por la puerta trasera. Tendría su guasa ver la mandíbula de Simon desencajada y a Kara llorando.


Y si para algo sirvieron las dos últimas galas fue para conocer algo más de los concursantes y también descubrir nuevas facetas. Por ejemplo, Katie Stevens me ganó al proponer que iría al baile de fin de curso con el chico que le demostrara que más veces la ha votado y gracias a eso su Let It Be (afinado, ¡por fin!) sonó incluso mejor en mis oídos. Lee DeWyze demostró que era tan soso en el escenario como fuera de él (y decían que Alex Lambert era el que no tenía carisma). Y también descubrimos la cara oscura de uno de ellos. La de Big Mike, que cuando vio que no tenía los votos suficientes, puso cara de gorila de discoteca y fusiló con la mirada a todos los yanquis que no le habían votado. Es más, cuando los jueces se erigieron en madres teresas y le salvaron, se puso en una pose desafiante y con un semblante que lo que comunicaba era que todos éramos unos imbéciles. Gracias a esto, el propio Tim Urban ha subido unos cuantos enteros: aguantar con una sonrisa las incisivas opiniones de Simon y el estar en el bottom-three casi siempre (¡esta vez no!) tiene su mérito y no todos tienen la misma fuerza a la hora de aceptar una derrota.


Con respecto las actuaciones, aquí una rápida valoración de los compañeros de Mike: Siobhan respondió a los jueces con una nana de Across the Universe que borró los desatinos recientes, que fue fantástica, y que también nos hizo pasar por alto que su indumentaria debió dejar ciego a más de uno. Crystal tuvo un percance con la letra y a quién le importó: esta mujer es la caña encima del escenario y no nos pondremos ahora críticos con ella cuando está siendo la piedra filosofal que evita que dejemos de ver esta edición de American Idol. Lee Dewyze nos deleitó con Hey Judd como si armar un artificial jaleo le fuera a dar la gracia con la que no nació. Casey se puso intimista y fascinó a Simon, aunque a mí su actuación me pareció a cámara lenta (y no en el buen sentido). Tim Urban y Andrew Garcia tuvieron respeto y no asesinaron ninguna canción, a pesar de que sus voces no están a la altura del concurso. Y Aaron fue tan estúpido de elegir “The Long and Winding Road”, cuyo título parece decir en mayúsculas y con letras de neón que no es una canción para niños, y abofetearla a base de gallos en la peor actuación de la noche.




Con un poco de suerte, la semana que viene se hará justicia y el ídolo de tweens se irá a la calle con otro de los chicos, cualquiera me sirve. Al fin y al cabo, todos son extras del duelo épico que se libra cada semana entre Crystal Bow!Er!Sox! y Siobhan Magnus. Ellas son esta edición.

3 comentarios:

fon_lost dijo...

a Big Mike un poco se le vio el plumero cuando vió que tenía un pie dentro y otro fuera. Supongo que no volverá a correr peligro, al menos la semana que viene. Así que, si todo marcha como debe ser, la semana que viene Tim debe irse sí o sí. Y como necesita un plus 1, que sea Aaron el elegido.

y sí, a mí Siobhan me enamoró totalmente. ni sleepy ni mierdas en vinagre, fue una gran actuación, junto a la de Katie Stevens!

Crítico en Serie dijo...

fon_lost, lo divertido sería que el público le hiciera pagar a Big Mike eso de ser un imbécil. Esto no es un concurso de "vota para eliminar", sino de "vota a tu favorito". Cualquier actitud de chulo ante la audiencia no deja de ser desagradecida. Y secundo lo que apuntas de Siobhan. Graaaande.

Rah dijo...

Q mal me sentó lo de Big Mike oye. Q le echen ya de una vez, q cansa mucho. El bottom 3 no estoy muy en desacuerdo, aunq también hubiese metido a Tim (aunq ya dije q últimamente no me disgusta tanto como Aaron o Michael).
Ya verás como se vayan Siobhan, Aaron o Lee la cara q se le va a quedar a Simon (porq Aaron es el niños de sus ojos, aunq yo no lo entienda).
Por una vez, estoy de acuerdo contigo con Siobhan, aunq sí q es verdad q fue un pelín soporífera, pero es normal, con ese ambiente tan apagado y esa canción taaaaan lenta, pero a mí me gustó, de las veces q más