lunes, 6 de diciembre de 2010

Las capas de Fitzwilliam Darcy

Dicen que la belleza está en el interior, pero el maromo que sea guapo de forma objetiva, sin tener que ahondar en sus sentimientos. Que la gente evite ser elitista y no juzgue a los demás por los metros cuadrados de su piso y calidad de vida, pero si él vive en una mansión cuyo jardín no tiene límites y pierde la cuenta a la hora de nombrar su servicio, es un plus. Y lo importante es el carácter, la simpatía, la gracia natural de las personas cuando abren la boca; aunque si el tipo es rudo y tiene más capas que una cebolla, la experiencia de desentrañar su interior vale más que una primera impresión inmaculada. Y este es el truco del señor Darcy: que da la paz espiritual a todas las féminas porque es bueno, generoso y humilde, cuando en realidad todas las lectoras (y en este caso espectadoras) lo primero que les gusta de él es su arrogancia, poder y atractivo.


Bridget Jones lo idealizaba sin darse cuenta que tenía una reencarnación de Darcy en el salón de casa de sus padres, aunque ella no era Elizabeth Bennet y por lo tanto nadie se extrañaba de que el pobre hombre se la mirara desde lejos con superioridad. Era normal, pues estaba por encima de ella en varios aspectos. Pero cuando unos años antes el propio Colin Firth había interpretado al rico amigo de Bingley en la adaptación de la BBC, el caso ya era distinto. Allí se jugaba con las puyas escondidas tras las palabras de cortesía y la machista sociedad moderna le daba una lectura más compleja a la historia de amor que todos sabemos cómo acaba.


Tratándose de la BBC, la miniserie de 1995 (que también hubo la de 1980) era de esperar que estuviera perfectamente ambientada. Los ingleses, si saben de algo, es de cuidar las formas y sus clásicos y Firth se erigió en el maromo del lago, con una inexpresividad que siempre se ha contagiado a aquellos que han decidido ponerse en la dura piel de Darcy. Pero él, por encima de otros, tenía presencia. Claro que, puestos a comparar, el Orgullo y Prejuicio de 1995 estaba por debajo de la adaptación cinematográfica dirigida por Joe Wright. No era una cuestión de ambientación, sino que Jennifer Ehle palidece ante la gracia natural de Keira Knightley (que si no ganó el Oscar fue por joven), Rosamund Pike es en verdad la chica más guapa del pueblo, y el director (que sedujo a Pike, por cierto) supo darle magia a los bailes y a todo el metraje en sí.


Y como el público objetivo nunca se cansa de ver la misma historia con final feliz una y otra vez (también tuvimos la adaptación de 1940, la versión bollywoodiense de Bodas y Prejuicios y la relectura con zombies en Netherfield), la cadena británica ITV decidió hacer su propia versión, Lost in Austen, quizá con la intención de adelantarse a la BBC, que si ya la había adaptado en 1980 y en 1995, por estas fechas tocaría la tercera. Pero esta vez, en lugar de ser literal, introdujo a una chica contemporánea en el mundo de los Bennet, para cumplir la fantasía de las solteronas (o casadas que aún sueñan con que sus maridos tengan más capas de las que parece). Y como subproducto romántico y simpático el experimento funcionó a medias. Tenía encanto, porque cuando se oye el nombre de Darcy automáticamente nos montamos realidades alternativas donde el césped de Pemberley es más verde, pero de haber caído en manos de la cadena pública seguro que se le hubiera sacado más provecho. Actores de más calidad para empezar y unas modificaciones en la base que chirriaran un poco menos con tantos bandazos. Pero para peras ya teníamos las de la BBC y de Keira, fieles a la novela, y esto de Lost in Austen era un olmo (en formato bonsái).

12 comentarios:

MacGuffin dijo...

Te concedo que la película de Joe Wright está bien y Keira Knightley es una buena Lizzie Bennet (aunque a veces sea demasiado seria), pero no es mejor que la miniserie de la BBC, especialmente porque el Darcy de la película es su punto más débil. La miniserie mantiene mucho mejor el encanto y el humor del libro.

Celiamayo dijo...

Pero por Dios, ¿Cómo puedes preferir a Keira Knightley? Vale que es muy mona de cara, pero completamente plana. El encanto de Jennifer Ehle esta precisamente en sus formas rubicundas. Para que nos entendamos una mujer de verdad (normal, quiero decir). Esa miniserie de la BBC transmitía un bonito mensaje para la autoestima femenina, no necesitas ser flaca como un mondadientes para conquistar un maromo de impresión.

Crítico en Serie dijo...

MacGuffin, también creía que Darcy era el punto débil de la película. Hasta que vi a Firth. Luego vi que tampoco era para tanto su inexpresividad. Y Keira... pocas veces he visto una actriz con tanta gracia natural. Quedé sorprendido por el talento de esta chica.

Celiamayo, si no quieres que se juzguen a las mujeres rubicundas... ¿por qué criticas a la pobre Keira que tiene un metabolismo acelerado y no puede evitar estar tan delgada?

titania (Verónica) dijo...

Uy uy uy... terreno espinoso con la Keira. Orgullo y prejuicio es una de mis novelas favoritas porque me lo pasé pipa leyendo este culebrón victoriano, pero en esta estoy con McGuffin, la mini serie de la BBC me parece mejor adaptación que la película, pero eso sí, yo estoy a favor de la Lizzie de Keira y también me gusta mucho como actriz, al margen de me parece que está un poco enferma porque para que la veamos tiene que pasar dos veces.
Vamos, que tanto la serie de la BBC como la peli me gustaron mucho, pero para mí la peli se queda un poco corta en contar ciertos aspectos, que la novela da para mucho, y la serie es súper fiel.

Crítico en Serie dijo...

Lo único que le concedo a la miniserie es que, al ser más larga, se puede permitir ahondar más en algunos aspectos. Pero la película, por los cien minutos que dura, me sigue pareciendo sublime y una pieza mucho mejor conjuntada.
Eso sí, ya veo que nunca nos pondremos de acuerdo. Lo que importa, al fin y al cabo, es que todos amamos Orgullo y Prejuicio ;)

Arantxa dijo...

Querido Pere:

Soy Arantxa, la donostiarra peleona. Y aqui me has buscado las cosquillas. Resulta que con 16 años lei "Orgullo y Prejuicio", me enamore de Mr. Darcy imaginandolo, antes de verlo encarnado en ningun actor y, sinceramente, despues de haberme visto todas las versiones imaginables, Colin Firth es el mejor sin la menor duda, y Jennifer Ehle es la Elizabeth perfecta, por no hablar de David Bamber encarnando al mayor figuron de la literatura que es Mr. Collins, esa fabulosa histerica cabeza hueca de la Sra. Bennet, la absoluta ingenuidad de Jane, la presuncion de Lady Catherine... La pelicula de Keira es penosa, en dos horas no pueden lucir al personaje clave de la trama, el malvado Whickham, ponen a la sensata Jane como una adolescente tonta actual, no como a una joven mujer ya peligrosamente solterona de 23 años, uff... si empiezo a relatar los despropositos de esa pelicula no terminaria nunca. Jennifer Elhe represento a la perfeccion la inteligencia de Elizabeth Bennet -lo dice Jane Austen en su novela, que enamora a Darcy por su inteligencia, no por su belleza fisica que no es espectacular- y es el modelo de mujer, por ello, que siempre he tenido enfrente, no la loca de Briget y las desesperadas esas que parecen eternas adolescentes. La serie de la BBC es la mejor adaptacion de todos los tiempos sin lugar a dudas.

Arantxa dijo...

Querida titania (Veronica):

Orgullo y Prejuicio no es victoriana, fue publicada en 1813, en plena guerra contra Napoleon. Muestra una sociedad mucho mas libre y menos pacata que la victoriana, no en vano "reinaba" como Regente en nombre de de su loco padre Jorge III el Principe de Gales futuro Jorge IV. En la epoca victoriana, la pobre Lydia, por descarriada, habria acabado en el arroyo, pero Jane Austen le da un futuro "decente" al lado de un marido a su medida, no castiga su juvenil locura lanzandola al lodo como hacian con las descarriadas victorianas, fijate como termina la Bovary por muy francesa que fuese. La Inglaterra de la Regencia es la del escandaloso romance de Nelson y Lady Hamilton, que termino en el arroyo, eso es cierto, tras la muerte del heroe por pura hipocresia social que Jane Austen denuncia sin cesar en sus novelas, como en Sentido y Sensibilidad, hablando de la suerte del antiguo amor del Coronel Brandon. Austen podria ser la hija de un clerigo y seguro que murio virgen, pero era una mujer que conocia a la perfeccion las realidades de la vida y retrato la sociedad en la que vivia con una precision que ninguna pelicula puede reflejar.

Mosky dijo...

Como es habitual llego tarde, pero tenía que aportar mi granito de arena.

Personalmente prefiero la serie de la BBC también. Y mira que adoro a Knightley, me parece una chica preciosa sin tener una belleza ''normal'' o standard, y una actriz bastante buena. Y mira que cuando vi a la actriz que hacía de Elizabeth en la serie no me entusiasmó, y de hecho fue uno de los puntos débiles para mí.

Pero, siempre hay un pero, Elizabeth es sólo la protagonista. Sí, el alma, pero con un solo pilar no se construye una casa. Lo que no me gusta de la película es el guión. Hacia el final me mata y me indigna a partes iguales (sí, puedo morir un poquito). Y la visita de Elizabeth a Pemberley me gusta regular cómo la han llevado. Además, vale que la familia Bennet es de órdago, pero en la película la caricaturizan demasiado, casi me atrevería a decir que salvajemente, como si el espectador fuera idiota.

Existen dos tipos de lectores de Orgullo y Prejuicio: los que perciben la ironía y los que sólo leen la historia de amor. A favor de los lectores españoles diré que la ironía apenas se percibe en la mayoría de las traducciones que han caído en mis manos y, en mi experiencia, no es hasta que se lee en verión original que uno puede entender el alcance, la profundidad de una novela que es más que una historia de amor. En mi opinión, la película está hecha pensando en el lector de la historia de amor mientras que la serie va más enfocada al lector de capas. Porque la novela las tiene, igual que Darcy.

Eso sí, completamente de acuerdo que lo que enamora de Darcy es su arrogancia, su poder y su atractivo. Yo lo llamo el síndrome de Doña Inés: coger a un tío que en apariencia es un capullo y profundizar en él hasta que se encuentra al alma noble y generosa oculta en sus entrañas.

Me ha molado el tema, un día tengo que reflexionar sobre esto en mi blog porque como se puede ver da para mucho xD

Arantxa dijo...

Kaixo, Mosky:

No puedo estar de acuerdo con tu comentario de que en las traducciones no se percibe la ironia, yo la percibi desde la primera vez que la lei (¡es lo mejor de la novela!), porque mi ingles no es lo bastante bueno para poder leer el original. La ironia es la marca de la personalidad de Elizabeth y su padre, asi como la hipocresia y el cinismo es el de Wickham o la arrogancia y orgullo es la de Lady Catherine. Yo no he visto nunca la novela como una simple novela de amor, porque el cuadro de personajes que enmarcan esa trama describe una sociedad interesantisima en sus "juegos de sociedad". En cuanto a Jennifer Elhe como Elizabeth es perfecta, sabe encarnar el encanto de una mujer que no destaca por una belleza fisica deslumbrante. Keira es una muchacha alocada del siglo XXI, no se comporta como la Elizabeth de la novela. Elizabeth es inteligente, sabe ser templada en situaciones complicadas pese a ser una persona muy apasionada. Digamos que es la mujer que siempre hubiese querido ser. De acuerdo que Colin Firth es mucho mas guapo que el Darcy literario, de hecho, Jane Austen da a entender que Wickham era fisicamente mas atractivo que Darcy, de ahi la atraccion inicial de Elizabeth por el. Pero creo que da igual, porque hace el papel a la perfeccion, aunque le modernicen un poco exteriorizando demasiado sus sentimientos como en el celebre chapuzon del lago, inexistente en la novela. ¡Y en la pelicula de Keira, poner a la familia Bennet como si fueran granjeros con los cerdos paseando por la casa, bueno, es increible, dudo que en la rectoria del reverendo Austen viviesen asi y Jane esta retratando a la familia d eun caballero, pobre de rentas pero con su rango. Definitivamente, cuando la familia femenina en pleno fuimos a ver la pelicula de Keira, salimos echando humo con ganas de demandar a la productora en nombre de la pobre Jane Austen.

Crítico en Serie dijo...

Encantado del debate que al final ha surgido sobre Película vs Miniserie. Ya veo que me quedo completamente solo en esta batalla.
Reconozco que Ehle tiene el aspecto de la época y que la familia Bennet de Keira está caricaturizada, pero no juzgo tanto la adaptación como la película en sí. La fotografía, la dirección de Wright y la dirección artística me parecen una preciosidad que no se puede comparar con la miniserie de la BBC, y los diálogos tienen mucha chispa. Hay tensión sexual. Y quizá modernizan a Elizabeth (que parece más una mujer liberada del S. XXI) pero por lo menos tuvieron la decencia de que no se besaran los protagonistas en toda la película. No me digáis que ese no-beso fuera de la iglesia no es de los momentos más cargados de sexo que habéis visto en cine.
Yo, en lugar de querer demandar la productora, quise mandar un ramo de flores a Keira y a todo el equipo artístico. Como veis, no hablo tanto de Austen como del filme como largometraje. Que una adaptación se puede juzgar de muchas formas.

Arantxa dijo...

Kaixo, Pere:

Desde el punto de vista con que enfocas tu juicio (fotografia, etc. ) bueno, acepto tu juicio, eres entendido en eso y me reconozco totalmente ignorante en esos temas, excepto si salta a la vista como en "La mision" o "El ultimo mohicano", que te quedas pasmada con la imagen y paisajes. Pero en nuestro debate sobre las adaptaciones de O&P la miniserie me parece maravillosa tambien en ambientacion y, desde luego, quizas sea muy purista, pero cuando voy a ver una adaptacion de una novela me fijo en el grado de fidelidad que en todos los aspectos tiene respecto a la novela. El guion de la pelicula de Keira estaba condenado al fracaso porque no se puede resumir la novela en 2 horas pasando por encima de personajes clave que no estan reflejados apenas. Cuando vimos la pelicula de Keira tuvimos todas la sensacion de estar viendo un maraton, con los guionistas intentando narrar todo lo que pudiesen en el menor tiempo posible. Y, claro, asi les salio el pestiño de guion.

Respecto a Darcy, debo discrepar en algo que no he mencionado hasta ahora. Darcy empieza haciendo gracia por su arrogancia y orgullo desmesurados, de los que Elizabeth se burla descaradamente y todas las lectoras de la novela en casi 200 años hemos sentido las mismas emociones porque la novela esta enfocada desde el punto de vista de Elizabeth respecto a el. Podra ser muy rico, pero que menosprecie asi a Elizabeth en el baile es imperdonable. Cuando le rechaza la primera vez no esta pensando en lo que se pierde, su riqueza y posicion. La antipatia que se ha ganado con la ayuda de Wickham se la expresa contundentemente. Desde luego que la impresiona ver Pemberley, a quien no, pero lo que la subyuga de el es el comportamiento encantador y caballeroso que tiene el cuando se encuentran alli, todas las alabanzas que escucha de el como señor que rompen sus prejuicios contra el y, sobre todo, ¡su actuacion en el rapto de Lydia! Hay que ser de piedra para, despues de eso, no enamorarse perdidamente de un hombre asi, que encima no te guarda rencor por las calabazas recibidas y sigue rendido a tus pies. Aunque Darcy hubiese sido la mitad de arrogante, eso desarma a cualquier mujer.

Bueno, este es un foro de series, no literario. Feliz Navidad a todos y si os ha tocado la loteria, enhorabuena, en mi caso, siempre puedo dar con un Darcy a la vuelta de la esquina.

Carmen Pinto dijo...

Nadie lo pudo haber dicho mejor. Algunos preferimos la película del 2005 con Keira y Macfadyen y otros la de Collin Firth y Jennifer Ehle. Pero todos amamos "Orgullo Y Prejuicio".