martes, 18 de enero de 2011

El destino de los visitantes

El remake de V está destinado al fracaso. Lo estaba antes de su estreno, mientras se emitía en su primera temporada y lo está también ahora que ha estrenado la segunda. Me costó un tiempo aceptarlo, básicamente porque soy un soñador y cuando algo me entra por los ojos me gusta justificar y mantener mis esperanzas hasta el final. Pero por fin lo he entendido. Haga lo que haga, V siempre será la hermana pobre para los feligreses que vivieron la original, sabrá a poco a las nuevas generaciones y, si tuviera éxito de público (que no es el caso), se condenaría a si misma. Y nada puede hacer para cambiar el desenlace, aunque sea más de lo que la mayoría opina de ella, aunque menos de lo que podría.


La gente mayor de treinta años, por ejemplo, siempre creerá que las miniseries con Jane Badler (la malvada Diana que ahora ha regresado en el papel de madre de Anna) eran superiores. Los motivos... ellos lo sabrán. Ritmo he de reconocer que tenían, sobre todo la primera. Pero el discurso antinazi (ya caducado en esa época), los personajes más planos que un papel de fumar y unas actuaciones tan dignas como las de una reunión de amigos mientras se juega al tabú quizá no eran para tanto. Y se nota que eran pequeños (y yo también cuando la pillé en reposiciones un tiempo después), porque ese atracón de ratas era para echar unas carcajadas. Ese rollo de “para la época estaba bien” colaba en la época en la que los espectadores salían de las salas de cine porque se acercaba un tren en la pantalla. Al igual que el muñeco de plástico, que por cutre ni tan siquiera tenia agujero en la boca. ¿Fue fruto de su época? ¡Por supuesto! Pero que se sienta nostalgia no significa que fuera perfecta, como muchos parecen argumentar.


Luego está la generación actual, cuyos recuerdos son mucho más vagos y por lo tanto la capacidad para adoptar la versión de Elizabeth Mitchell (diva 2.0 gracias a Perdidos) como suya es más probable. Pero tiene unas cuantas pegas que cuesta olvidar. No se dedica a manipular la información y crear misterios mitológicos, su trama se desarrolla de una forma que ha sido acusada de lenta y pocos pueden obviar o apreciar la imagen retro que le otorga tanto croma mal disimulado. Será que yo la veo con buenos ojos y, al creer el estilo completamente intencionado, lo abrazo sin queja alguna. Incluso los patéticos efectos visuales de cuando Anna (¡por fin!) se come un ratón. Entonces caemos otra vez en la pregunta: ¿intencionado o no? Pero, sea como sea, está claro que para este público del que hablo sabe a poco.


Sin embargo, el mayor enemigo de V es ella misma. Su trama, lo maquille como lo maquille, no da para más de una miniserie larga (o dos de cortas como la original). Llegan unos visitantes, unos cuantos se rebelan y consiguen salvar a la humanidad. Pretender hacer con este argumento un drama con cierto componente seriado y de larga duración (cinco temporadas, que suele ser el número con el que se plantean los proyectos) es querer tirar de un chicle. Por este camino sólo se puede hacer un procedimental al estilo de la nueva Nikita, donde por más que corras siempre acabas en el mismo sitio. Y cuando los factores con los que se juega son tan numerosos e improbables como los de V, donde el juego de las casualidades y “casi te pillo” son limitados (sobre todo porque el espectador necesita del avance para disfrutar), incluso un éxito que se hubiera prorrogado con el tiempo hubiera acabado con el decente producto que creo que ofrece la ABC.


Hallándonos en este lugar, a aquellos que apreciamos V por lo que es (que reconozco que los demás tienen argumentos muy válidos) sólo nos queda esperar una muerte digna. Aunque, sabiendo como se cuecen las cancelaciones en la televisión, algo me dice que, además de mucha fe, necesitaremos tener unas cuantas botellas de vodka en la recámara para ahogar las penas cuando los visitantes se larguen con el rabo entre las piernas.

12 comentarios:

Spoiler Alert! dijo...

A mi me da mucha pena. No vi las miniseries y reconozco que comencé a ver V por saber qué hacía Juliet (el tal nosequé Mitchell no lo recordará nadie). Es una serie lenta y demasiado espesa para lo que debería ser y no tiene nada destacable aparte del dúo de perras Morena-Juliet que lo hacen increíblemente creíble. La ABC, como sabemos, no tendrá escrúpulos a cerrar el grifo pero seguro que los 10 capítulos que forman esta segunda temporada acaban con un final más o menos digno... al fin y al cabo, ya sabían lo que iba a pasar.

PD: La pésima calidad de efectos de Anna comiéndose la rata es solamente un tributo. O eso quiero creer.

titania (Verónica) dijo...

¡Amén!
Yo también soy de las que quiere a V, pero tengo que reconocer que la historia no da para más, el último capítulo me resultó de lo más aburrido con todo el tema metafísico y espiritual y bla bla bla y por favor, ¿qué es ese error de guión de poner a un cura de protagonista? Ni roce ni na con Erika, y eso le resta muchos puntos.
En fin sólo espero que la acaben dignamente, por lo menos me llevaré un buen recuerdo.

satrian dijo...

Yo tuve suficiente con la primera, ni el efecto nostalgia de Jane Badler y Marc Singer me afecta.

MacGuffin dijo...

El discurso antitotalitario estaba muy de moda en los 80, así que en la V original no estaba trasnochado en absoluto. Otra cosa es que se vea así ahora.

Me da que, aparte de los fallos intrínsecos de la serie, la programación de la ABC no la ha ayudado nada de nada. Ese parón enorme después de los 4 primeros episodios ya condenó buena parte de sus opciones con la audiencia.

Hopewell dijo...

Lo que tenía la antigua de bueno y esta no es que en aquella pasaban cosas. Se formaba una resistencia, los lagartos metían a los humanos en plasticos de envase para comernos, la resistencia lograba sacar a la luz publica la verdadera condicion de los bichos, éstos conseguían apaciguar las cosas y comenzaba la lucha de guerrillas, donde los buenos atacaban o se defendian y morían luchando.
Desde que empezó esta nueva version de V no ha pasado absolutamente nada. No hay una resistencia (solo cuatro amiguetes diciendo que van a solucionar el mundo y no haciendo nada en realidad... me recuerdan a muchos hippies de la vida...), no han intentado demostrar al mundo que son lagartos (lo cual seria facilisimo, pero como no hacen nada...) y no hay lucha de guerrillas. Vamos, que nos invaden y somos todos tontos.
No sé, eso es lo que no me gusta de esta nueva version, que, a pesar de todo, veo. Aunque creo que lo hago por esperanza de que las cosas mejoren. Aunque la verdad... lo dudo.

Cordelia Naismith dijo...

A mi la serie me entretiene bastante, pero no por ello dejo de ver los defectos que adolece. El tema de los efectos especiales me da igual, acepto cromas cantosos y demás. Pero los personajes acaban siendo cansinos y lineales, sobre todo los humanos, que se supone que son los que tiene sentimientos y todo el rollo. El hijo es un plasta de cuidado, el cura se acerca bastante y la agente del FBI podía dar más de si. Será que echo de menos a Juliet, lo reconozco.
En cambio los visitantes me encantan, Ana da miedito y la hija, aunque no es una gran actriz, ha llegado a convencerme un poquito. Pero sobre todo Joshua me tiene al borde del sofá cada vez que sale.
Como tú, espero una muerte digna para la serie, porque esta maniobra de traer a viejas glorias de la V original para mi que no es más que un tiro a ciegas, por lo menos la aparición de Dianna me ha dejado fría.

Eloi dijo...

Lo que tendrían que haber hecho los guionistas para salvar la serie es hacer un cambio radical en ésta segunda temporada. Parecía que con la lluvia roja cambiaría algo, pero en el 2x01 Anna ya la retiró y apenas ha tenido efectos directos. Además, hay muchísimos personajes que ya se tendrían que haber sacado de encima (por ejemplo, no entiendo el estúpido regreso de Joshua). La season 1 finale ya me decepcionó, pero solo con ver el 1er capítulo de la 2a temporada ha sido suficiente para abandonarla. Cuando me digan que la serie da un giro (si lo da), ya la retomaré.

Crítico en Serie dijo...

Spoiler Alert, el dúo de perras es lo mejor de la serie, sin lugar a dudas. Ojalá tengas razón y la ABC tenga piedad y nos deje un final.

Titania, el tema metafísico también me hizo venir escalofríos. Pensé "por favor, que no nos vengan ahora con ramificaciones morales". Pero yo sigo con la esperanza de que Joel Gretsch cuelgue la sotana y se entregue al amor ilícito bajo las sábanas con Erika.

MacGuffin, ¿qué habría pasado si hubieran emitido los episodios del tirón? Nunca lo sabremos.
Y lo del discurso antitotalitario... si tú lo dices me lo creo. ¿Pero ni entonces lo veían demasiado obvio? Porque los visitantes incluso tienen una esvástica como símbolo...

Hopewell, curiosamente la V original también tenía una resistencia formada por CUATRO gatos sin recursos, lo único que entonces la gente pasó por alto que siendo pocos y encima sólo en San Francisco pudieron acabar con TODA la invasión. Ahora, en cambio, no nos lo creemos tan rápidamente. Hay mucha más conciencia global y se le da mucha más importancia a la comunicación, a cómo puede percibir la sociedad cierta información.

Cordelia, en estos momentos cuesta entender que Erica no le haya contado a su hijo que los lagartos son malos-malos. Sobre todo teniendo en cuenta que la novia colabora con la quinta columna. Y me pasó igual que a ti: la niña actúa muy mal, pero una vez la ves mintiendo a su madre, pasas a admirarla un poquito más. Y Joshua... qué bueno que está.

Eloi, Joshua debe estar porque es la cara visible de la quinta columna. Curiosamente tiene el mismo aire de sexualidad incierta que el colaborador de los rebeldes en la V original. Pero sí, tendrían que haber cambiado la perspectiva de la serie si querían triunfar. O acelerar las tramas, para darnos un final decente. Al fin y al cabo, dudo que ellos creyeran que a estas horas pudieran arrasar.

ALX dijo...

El gran problema de la serie son sus personajes, casi todos ellos asesinables desde su primer capítulo. Además falta ritmo y un algo a la historia. El problema no es que no avance, Nikita siempre termina igual y es mil veces más entretenida, sino que los capítulos se hacen eternos.

Todavía no sé si darle una oportunidad a la segunda temporada, sólo pensar en reencontrarme con esos personajes y muero de la pereza.

Hopewell dijo...

Me dices que recuerde que en la antigua versión de V también eran CUATRO gatos, y sí, porque obviamente no podían tener a doscientos cincuenta actores, pero desde luego, lo que no tenian era SOLO CUATRO gatos como tienen ahora (Erica, el cura, el negro y el macarra... bueno, por suerte la cosa ha mejorado en estos últimos dos capitulos y ahora incluimos al periodista y al medico. Son SEIS).
En la antigua eran: Donovan, Julie, Willie, Robert Maxwell, Robin Maxwell (la que se queda embarazada), Ham Tyler (Ironside), Elisabeth (la niña lagarto), Kyle Bates (el novio de la niña lagarto), Cris Farber, Elias Tylor...
Solo esos son DIEZ gatos. Añadele unos cuantos figurantes y gente que moría haciendo aspavientos con los brazos cuando les daban con el laser y tendrás un grupo de resistencia bastante más nutrido que el de la nueva versión.
Creo yo.
De todas formas, el tercer capítulo me ha encantado. Si las cosas siguieran así...

Crítico en Serie dijo...

Hopewell, jajajajajajajaja. Tienes razón, aquí realmente eran cuatro hasta que se añadió el periodista y el científico. Por cierto, perdona si mis mayúsculas te dieron a entender alguna falta de respeto por mi parte. A veces doy la impresión de ser un poquito agresivo escribiendo. Pero la diferencia de la resistencia anterior con la de ahora, como lo veo yo, es que estos son conscientes de sus limitaciones y, como apuntaron en el 2x02, el truco está en la resistencia forjada en la red, mucho más invisible y efectiva desde un punto de vista global. A ver si veo de una vez el 3r episodio que ya he leído que sube el listón.

ALX, veo que es una gran mayoría que opina que los episodios son lentos, eternos... Pero como no lo experimento así, me cuesta congeniar con este argumento.

Hopewell dijo...

Para nada sentí falta de respeto con esas mayúsculas. Se que son enfáticas, simplemente. Como yo al escribir soy igual no vi nada de malo en ello.
Y si, son conscientes de sus debilidades, pero a nivel dramático, que sean conscientes de sus debilidades no mola. Queremos guerra de guerrillas!!!!!