martes, 10 de mayo de 2011

El exilio forzado

Querer hacer una serie sobre el alzheimer no significa la obligatoriedad de realizar una producto casi clínico, únicamente alrededor de los inconvenientes y el duro camino que se debe recorrer. Si solamente tuviera esta ambición, con la película Lejos de Ella de Sarah Polley ya tendríamos lo suficiente para no tocar el tema en años, ya que analizó los síntomas, diagnóstico y declive de esta enfermedad con un tacto muy personal y cercano. También se puede ir más allá, poner la enfermedad de pretexto y que la trama gire entorno a ella sin que sintamos que estamos viendo un producto temático. Y es que los productos audiovisuales que tratan de forma visible una problemática también tienen la desventaja que pueden caer en la obviedad o simplemente en el prejuicio de que será un rollo o demasiado dura.


Exile, el nuevo proyecto de tres episodios de Paul Abbot, utiliza la enfermedad con excusa alrededor de la cual gira una trama aún mayor, la búsqueda de la verdad. Tom Ronstadt (John Simm), un periodista que ha caído en desgracia por el abuso de las drogas y otros desaciertos, regresa a casa tras pasarse dieciocho años sin hablarse con su padre (Jim Broadbent), después de que él le propinase una casi mortal paliza cuando aún era un adolescente. Aún perturbado porque nunca entendió qué motivó a su padre a tener una reacción tan salvaje, Tom empieza a escudriñar el pasado de su padre y empieza a investigar un misterioso caso que llevó a su padre a la perdición. El problema es que la respuesta a sus preguntas se encuentra en la mente agujereada de su padre, que tiene un alzheimer bastante avanzado, así que Tom tendrá que buscar las respuestas en otro lado valiéndose de su talento como periodista, que parecía tener abandonado.


Solamente por el tándem que forman Abbot, Simm y la BBC, que en 2003 deslumbraron al Reino Unido y al mundo con la excelente State of Play, Exile se intuye una miniserie imprescindible y más si le añadimos al oscarizado Jim Broadbent. Es una alineación de astros que nadie se puede perder y lo mejor es que no creo que nadie vaya a arrepentirse de verla. Exile es un thriller íntimo, bien dirigido y mejor interpretado que se beneficia de tener un responsable que sabe cómo hacer televisión. Y es que lo que podría ser una película fraccionada consigue ser una miniserie muy bien estructurada en tres episodios que además no rezuma aires de telefilme.


Su dirección, que nunca titubea, tiene claro que lo más importante es crear una atmósfera que pueda reunir en un mismo saco el drama del alzheimer y el suspense de la investigación, y lo logra. Y Broadbent saca adelante un papel que brilla por lo ausente que llega a estar. Consigue ser ese padre que generalmente no está, algunos ratos sí y que se villaniza y humaniza según el momento, a pesar de que él diga poco y casi siempre ajeno a cualquier lógica. Además, Abbot no quiere que el espectador lo aprecie mediante imágenes de cuando él estaba en su sano juicio sino al revés: que sintamos afecto a partir de las pesquisas de su hijo y de esos claros de humanidad que de vez en cuando se asoman por su expresión ausente. El thriller nos da la excusa y el camino nos ayuda a profundizar en un drama familiar acerca del exilio de un hombre de su propia mente y también del regreso del exilio de un hijo que busca redimir a su padre.


Sea como sea, funciona a todos los niveles y su resultado final es magnífico, porque es emotivo y tenso a partes iguales, con una atmósfera muy bien construida. De esas obras que cuando terminas piensas en la palabra televisión pero con letras mayúsculas.

6 comentarios:

Jaques Brel dijo...

Viendo lo buena que es la serie y la experiencia que tienen con Abbot supongo que a estas horas ya hay varios productores de Hollywood peleando por los derechos para llevarla al cine.
Lo de Broadbent son palabras mayores.

freddyvoorhees dijo...

Compro. Ya he "buscado" el primero. En cuanto empiecen a acabar series que veo tiene preferencia :)

martinyfelix dijo...

Muy interesante el desarrollo, pero un tanto descafeinada la conclusión. Aunque Broadbent chapó, y John Simm también muy bien.

Crítico en Serie dijo...

Jacques, el argumento de 'Exile' no es tan goloso como el de 'State of Play'. Si alguien lo acaba llevando al cine será porque un actor mayorcito de prestigio quiere llevarse un Oscar. El papel del padre da para lucirse (claro que Broadbent sería difícilmente superable).

Freddy, son tres episodios. No seas cazurro y ponla primera en la lista ;)

MartinyFelix, me esperaba tan poco de la conclusión que quizá por esto me sentí satisfecho. Al fin y al cabo siempre tuve la impresión que la chicha estaba en el drama familiar y que allí residiría la conclusión.

martinyfelix dijo...

Entonces es cosa de que la premisa queda un poco mal enfocada, porque te lo venden más como thriller que como drama familiar. Yo veo más que notable el drama, pero me falla el thriller, por eso en conjunto salgo con la impresión de que podía haber dado más de sí.

OsKar108 dijo...

Apuntada, que la pones realmente bien, y los nombres tras ella son mu grandes.

¡Saludos!