domingo, 25 de septiembre de 2011

Ángeles mecánicos

La película de Los Ángeles de Charlie siempre fue una excusa para ver a tías buenas luchando. No tenía nada que ver con la original y era un vehículo de lucimiento para Cameron Diaz y Drew Barrymore (que no es guapa, nunca lo ha sido y jamás lo será por más que lo intente). Pero, eh, el inverosímil remake cumplió. Era una chorrada en mayúsculas, pero era divertida (a un nivel intelectual muy justo, todo hay que reconocerlo) y entretenida (y que me lluevan los palos por defenderla).


Los Charlie’s Angels de la ABC, sin embargo, no lo son. Ni son divertidos, ni son especialmente entretenidos; ni son una adaptación literal del espíritu palomitero de las películas, ni recuperan algo de seriedad de la serie de los setenta (que nada tiene que ver con ninguno de los remakes). Se quedan en tierra de nadie. Bueno, sí, son tres tías que saben pelear con zapatos de tacón, vestidos imposibles y soltar patadas sin enseñar las bragas. Pero esto ya lo hacía Sarah Walker en Chuck (la verdadera heredera del pop-corn fun de los filmes de McG) con personajes interesantes a su alrededor, abrazando la filosofía nerd y potenciando el humor (si no puedes ser una película de cien millones de dólares, ríete de ella).


Parece mentira que tras tantas revisitaciones fallidas en los últimos años, ya sea porque se olvidaban del cambio de siglo o porque no podían ocultar que habían sido confeccionadas en un laboratorio y no en una máquina de escribir, las chicas del hombre del teléfono hayan caído en más de lo mismo. Está claro que Drew Barrymore no tuvo una visión televisiva muy outside the box (ella produce el bodrio) y copió su película sin la pasta y el humor que la convirtió en un placer culpable. No supo darles una pequeña vuelta de tuerca y en consecuencia son unos ángeles muy blancos y muy mecánicos.


Pongamos por ejemplo a las propias ángeles. Desde el principio sabemos que todas ellas tienen un pasado oscuro e ilegal y que Charlie les dio una segunda oportunidad, pero cuando ellas y Bosley están en una habitación es bastante surrealista. Tienes a una antigua policía corrupta, una ladrona de coches (una muy mal elegida Minka Kelly) y otra de guante blanco en una habitación junto con un estafador latino de sangre caliente (ay, el nuevo Bosley es un despropósito) y todos hablan de rectitud moral y justicia como si Dios les hubiera exonerado en persona. Si eres una chorriserie a fondo, no hace falta que te tomes la molestia de resaltar los grises de los personajes; pero si te quedas por el camino, mejor encuéntrales algo de chicha (que la tendrían y es muy evidente).

3 comentarios:

NEWS SOCIETY NETWORk dijo...

totalmente de acuerdo contigo. Aun no se como termine el piloto. Para ver mujeres que "pelear con zapatos de tacón, vestidos imposibles y soltar patadas sin enseñar las bragas" me quedo con Nikita.

Nota: ya vi los dos episodio de The Secret Circle y no esta nada mal, tras el piloto que me dejo un poco frió , su segundo episodio mejora mucho....

Patricia dijo...

No pensaba ni dedicarle un minuto, para cualquiera de los 70, o sea yo misma ,que jugaba con sus amigas a ser los Angeles de Charlie, va a ser que no.
( PD: Yo por supuesto, era la rubia y con los chicos en la calle jugabamos a Los Angeles de Charlie contra los Hombres de Harrelson)

Crítico en Serie dijo...

NSN, pues ya veré TSC. También me quedé un poco frío con el piloto, así que tenía mis temores. No parece que vaya a ser tan atrevida y trepidante como Vampire Diaries.

Patricia, yo siempre fui más de jugar a Los Vigilantes de la Playa. Corríamos a cámara lenta y esas cosas.