jueves, 17 de noviembre de 2011

La mala pata de Zoe Hart

Existe un subgénero televisivo y también cinematográfico ambientado en pueblos remotos cuyo objetivo es transmitir tranquilidad de espíritu y aprender a apreciar los valores de toda la vida, como que en la gran ciudad hay el mal y en los pueblos se halla el Señor. En estas series siempre se parte desde el punto de vista del forastero que intenta encajar en una comunidad de la que, en realidad, piensa que está por encima porque rezan los domingos y no van con tacones al trabajo.


En casi todas ellas siempre se cumple una regla no-escrita: por tortazos que se lleve el protagonista (ya sea en Cicely, Everwood, Elmo o San Martín del Sella), siempre cae de pie, aprende una lección y consigue la redención por parte de algún habitante que, por haber nacido allí, es mucho más auténtico y tiene línea directa con Dios y con las raíces de la tierra. Bueno, en todas partes menos en un recóndito lugar de Alabama llamado Bluebell donde la doctora Zoe Hart, criada en esa jungla amoral llamada Nueva York, hereda una consulta médica.


Allí, en lugar de ganarse el cariño de la gente con sus dotes médicos, ocurre lo contrario. Su compañero de consulta, Brick Breeland, la trata como si fuera una analfabeta estúpida, su hija Bree le hace bullying social y encima Zoe es experta en meter la pata, hablar con arrogancia y se gana enemistades allá donde pasa. Lo peor es que la pobre siempre comete alguna buena obra pero, por omisión y circunstancias varias, la gente ni se entera. Pase lo que pase, ella sigue siendo la urbanita que no va a misa, que enseña demasiada carne y que no sabe identificar qué serpiente te ha mordido sólo con ver la picadura.


Si hubiera algún tipo de balance natural entre los pueblerinos, la consulta de Zoe y su vida amorosa, seguramente el productor ejecutivo, Josh Schwartz (OC, Gossip Girl, Chuck), hubiera encontrado el tono de los clásicos de la WB como Las Chicas Gilmore o Everwood y Hart of Dixie sería una serie muy recomendable para todos aquellos que echan de menos la bondad de los pueblos con poco más de cuatro esquinas. Pero esto no sucede y, lo que debería diferenciar a la serie en el planteamiento (la muy mala pata de Zoe), simplemente frustra. Y razones para ignorar la serie hay unas cuantas: es forzada en sus diálogos, la mayoría de los actores son ineptos a la hora de fingir un acento sureño (Scott Porter, ¿en serio?), no hay ninguna clase de equilibrio y es tan light como la leche desnatada.


Otra cosa es que yo, por motivos personales, busque excusas para seguirla y me agarre a ellas como a un clavo ardiendo simplemente porque está Rachel Bilson y los flechazos de juventud (me refiero a OC) no se olvidan de la noche a la mañana (quien crea que empecé Southland por las buenas críticas está muy equivocado), aunque su personaje a veces se merezca una ejecución pública y la tensión sexual con el prometido de Lemon sea nula (Porter otra vez).


Por lo menos (que es muy poco) sí que la tiene el malote del bar y vecino suyo Wade Kinsella (Wilson Bethel), cuya chispa da algo de vida a la serie, y no me disgusta cierta química grupal que han desarrollado con el alcalde del pueblo. Eso sí, hablo de estas virtudes a modo de placer culpable (y tengo muchos remordimientos por ello), que algunos diálogos y situaciones son para alzar los ojos y quedarte ciego.

5 comentarios:

Bastian Schalk dijo...

Yo vi 3-4 episodios... y como carezco de ese amor injustificado hacia Rachel Bilson, pues la dejé aparcada. Actriz que, por cierto, no solo me parece limitadísima sino que su carisma no es tanto como se cree.

Es una lástima, porque la serie tenía puntos para ser una Everwood 2.0... y pienso que los guionistas podrían rectificar muchos errores y encauzarla, pero como eso es más difícil que el Betis gane la Liga, pues me bajé del carro (y no creo que me vuelva a subir).

Merx dijo...

Totalmente de acuerdo con tu artículo.
A la pobre Zoe le dan por todos lados y ella tampoco parece saber cómo encajar en el asunto. ¿Cuantas veces va a repetir que quiere seguir los pasos de su padre? (primero uno y luego el otro) ¿Cuantas veces va a decir que solo va a estar un año en BlueBelle?
Y luego, ¿que les pasa con los personajes secundarios? Que aparecen y desaparecen como arte de magia. Y menudo lío con el cambio de orden de capítulos. En cuanto a los personajes, el abogado es un soso de cuidado y el único chico un poco interesante es el vecino. Y es verdad, que ella parece sacada directamente de O.C.
Pero es que Summer Roberts fue, y es, mucha Summer.

Crítico en Serie dijo...

Bastian, esperar que una serie se quite sus defectos es más imposible que improbable porque generalmente sus creadores no son conscientes de ello, creen que forma parte fundamental de la esencia de la serie.
Sea como sea, estoy de acuerdo contigo: Rachel Bilson tiene menos carisma del que se cree porque Summer era un personaje hecho a medida y no era el centro de todo. Pero no digas en voz alta que he dicho esto, que la amo injustificadamente y es más divertido defenderla que meterse con ella, que esto es muy fácil.

Merx, supongo que el tema secundarios será cuestión de avanzar poco a poco y seguir elaborando la 'química del pueblo'. Pero sí, no estaría mal ver a Zooey volver a misa o a la peluquería, que nos ayudaría a ver Bluebell como el 'todo' que es (de la misma forma que las chicas Gilmore se paseaban por Stars Hollow y encontraban siempre a la señorita Patty, Luke, el del minisupermercado, etc).

Abril22 dijo...

Yo también veo la serie por Rachel Bilson y por haber salido en The OC (Ais qué bonicos todos menos la petarda de Marisa Insoportable!)

La serie es ligera pero no creo que pretenda más no todo va a ser mega denso y dramón como Mad Men o The Killing y cia...

Su personaje me hace cierta gracia, el vecino y el alcalde me molan y me gusta lo que sea que halla entre Lemon y el Alcalde que por cierto tienen más tensión que Porter y Bilson... Yo espero que se líe con el vecino jajaja!

anto33 dijo...

A mí la serie me entretiene,pero me da rabia que Zoe,como dices,no consigue que nadie se entere cuando hace algo bien y acabe recibiendo por todos lados.Se repite demasiado.Creo que ya es hora de que algo empiece a cambiar.Por cierto,lo del vecino es muy predecible.Y el prometido de Lemon,¿cuándo se enterará de que es cornudo?