lunes, 5 de diciembre de 2011

El camino que no era de rosas

Las posibilidades de que Supernatural consiga otra racha tan intensa como la tercera, cuarta y quinta temporada son escasas y pocos se atreverían a pronosticar lo contrario. Esa lucha definitiva entre el bien y el mal, en el que participaron ángeles, demonios y hasta Lucifer, fue un periplo tan intenso, arduo y definitivo que incluso el mismo Eric Kripke debía saber que sería interpretado como su particular salto del tiburón.


Pero las series, como las personas, tienen un ciclo vital y que hayamos pasado los mejores tiempos no tiene porqué significar que tenga que haber un final inminente. Que yo sepa, a los veinticinco ya no aguantamos las resacas como unos campeones y no por ello nos pegamos un tiro a la mañana siguiente de salir a tomar unas copas.


Supernatural, sin embargo, se vio obligada a cambiar y exploraron la mitología de esos seres que habían dejado de lado, los que se podían denominar “monstruos” sin más (vampiros, cambiaformas, dragones y lombrices varias). Además añadieron una dimensión fraternal completamente impredecible, el asunto del alma de Sam, que cambiaba las normas con las que se regía la serie.


Esto no quita que los responsables fueron un tanto cobardes con el conflicto que habían creado. Primero, costó entender muchas de las decisiones que tomaba el cuerpo de Sam, pues parecían tener una motivación moral, y tampoco exploraron del todo lo monstruoso que era un ser sin conciencia. Tampoco les ayudó que, tras el factor apocalíptico de las temporadas anteriores, la sexta entrega estuviera claramente por debajo del pasado ciclo. La intensidad se había rebajado a la fuerza y también era absurdo fingir que eso no era así.


Episodios más que decentes (Frontierland), que conste, los tuvo y seguramente también uno de los más divertidos, The French Mistake, donde los hermanos Winchester se descubrían protagonizando una serie de ficción que narraba su propia vida. Estos juegos tan meta sólo se los puede permitir un producto consolidado que conoce sus bases y que ha tenido un largo recorrido. Imaginemos, por lo tanto, que Supernatural hubiera terminado al final de su quinto año. No hubiéramos tenido semejante autohomenaje que tanto complació a sus seguidores.


Es por estas chispas de genialidad que acogí el séptimo tomo con ilusión. Sigue con dos personajes de carne y hueso que aún tienen margen para evolucionar (mirad cómo lo hizo Dean en la sexta temporada) y sigue impresionándome con lo bien hecha que está por emitirse en el canal que se emite. Siempre habrá una parte de mí que querrá ver qué pasa con los Winchester una vez que impidieron el Apocalipsis bíblico. Todos sabíamos que, tras presenciar tanto horror (y haber ido y venido del infierno), no sería un camino de rosas. Pues aquí lo tenemos.


(Supernatural tiene mucha suerte de tener una comunidad de fans muy entregada que se dedica a retocar sus pobres imágenes promocionales (exacto, no sólo escriben relatos eróticos incestuosos. Por esto, como la fotografía es de terceros, dejo aquí su link.)

3 comentarios:

OsKar108 dijo...

Había pensado abandonar y ni empezar esta 7ª temporda, pero aún me quedaba un gusanillo por dentro y ya que Moltisanti me comentó que la temporada había empezado bastante bien, lo intenté y me puse al día tras los 4 primeros capítulos, pero tengo que decir que creo que ahora sí que me bajo del barco del todo, aunque los 2 primeros, y este último me han gustado como para seguir, pero me he vuelto a aburrir en tramos de la mayoría de los capítulos; pero bueno, hasta que vuelvan aún me lo pienso.

¡Saludos!

WATANABE dijo...

Lo dejé al final de la quinta (en lo más alto) y no me arrepiento. Algún día veré los episodios que me digáis que han sido buenos.

Crítico en Serie dijo...

Oskar, seguramente tendrían que optar por 'aligerar' un poco las formas. Entiendo que todo es trascendente, pero incluso cuando llegaba el apocalipsis había más raciones de humor. Quizá podrían cambiar un poquito el tono.

Watanabe, que conste que no estoy de acuerdo con dejar una serie cuando cierra un ciclo. Te puede salir bien la jugada, pero soy de la opinión que las series siempre se merecen un voto de confianza, sobre todo cuando te han satisfecho durante tanto tiempo. Nunca sabes lo que te puedes acabar perdiendo. #inmyopinion, claro.