lunes, 12 de marzo de 2012

Estrellas caídas

Se suele pensar que las ediciones All-Star de los concursos televisivos son una forma de recuperar antiguos espectadores con los participantes que tanto les gustaron en su momento. No sé si los propios ejecutivos que encargan el programa piensan lo mismo. Sea como sea, esta clase de ediciones no acaban atrapando antiguos espectadores, sino que premian aquellos que han sido fieles al programa.


Pocas cosas he visto más estimulantes que el gran Heroes vs Villains de Survivor, para poner un ejemplo, aunque para gozarlo de cabo a rabo se necesitara haber invertido más de 150 horas en la historia del programa (y de la televisión). Claro que no siempre se puede hacer diana y a veces hay excepciones como el Project Runway All-Stars que tenía todos los números para ser más que satisfactorio y se ha quedado en algo un tanto insípido.


No opino que el problema sea la ausencia de Heidi Klum, Nina Garcia, Michael Kors y Tim Gunn en un sentido estricto. Angela Lindvall puede que no opine demasiado en el panel de jueces, pero por lo menos es consciente que no puede emular a Heidi; Isaac Mizrahi y Georgina Chapman, fundadora de Marchesa, son voces con las credenciales suficientes para juzgar los vestidos de los concursantes; y Joanna Coles, la editora en jefe de Marie Claire y doppleganger de Tilda Swinton, merece un spin-off e incorporarse en las ediciones normales del reality. Diría que los tiros van por otra parte.


Primero de todo, la novena edición de Project Runway fue explosiva y, si comparamos, había mucho más talento en ese taller de moda que en el centrado en las revelaciones del pasado. Cuando Coles dijo en cierto punto de la actual temporada que “jamás había habido tanto talento en el taller de Project Runway”, esas palabras estaban vacías. Las Olimpiadas de la moda protagonizadas por Anya, Joshua, Viktor, Kimberly, Laura, Bert, Anthony Ryan y Olivier (es que fue muy, muy potente) siguen llevándose la palma por delante de cualquier otra temporada. Además, como el programa duraba una hora, también había más tiempo para ver las rencillas y seguir el proceso creativo, algo que ahora he echado algo de menos.


Sin embargo, el mayor defecto de la actual edición es que los jueces perdieron la perspectiva y echaron a bastantes concursantes muy prometedores a favor de otros mediocres (y a partir de aquí habrá spoilers). No puede ser, por ejemplo, que un favorito como Rami fuera expulsado por una mala semana cuando había vestidos extraordinariamente insulsos (¿what about Kara?) o que Mila también fuera eliminada antes que personajes como Kenley (Michael y Nina jamás le hubieran pasado el mismo vestido una y otra vez) o Austin Scarlett (que ya en la primera temporada tenía un gusto bastante pasado de moda que le impidió llegar a la final).


Son estas cositas las que hacen que el All-Stars no sea lo lucido que podría ser. Hay otros factores como la falta de dramatismo ahora que todos son conscientes que ganar o no tampoco les va a cambiar la vida, pero esto siempre he considerado que pasa a un segundo plano en un reality como este. Lo que importa, al fin y al cabo, es el talento que hay en el taller y el problema es que la mayoría de los concursantes no han estado a la altura. Suerte que siempre nos quedará Mondo.

2 comentarios:

David Vázquez dijo...

Lo de la expulsión de Rami huele raro, no es posible que alguien que ha ganado varios retos lo echen a la primera de cambio. Para mí lo peor es que sigue Michael Costello que es lo más hortera y repetitivo que puede haber en todo el concurso, Rami, Mila Jerrel y Kenley son mucho mejores, él copia de los demás o de sus anteriores trabajos. A mí me tiene indignado.

Saludos :)

Crítico en Serie dijo...

Mila FTW. Y Michael... no me disgusta tanto como pensaba. Piensa que en su edición le tenía bastante manía e iba con sus detractores y ahora hasta me cae simpático.