lunes, 11 de marzo de 2013

¿Hay que ver Scandal?

Estar a la última en televisión es un trabajo. Absorbe muchas horas y encima te deja con la frustración de que la semana que viene todo vuelve a empezar. Por más series que se jubilen, vayan de vacaciones y se guillotinen, siempre habrá otro estreno o regreso a la vuelta de la esquina. O, lo que es peor, de repente el mundo (o los medios de comunicación americanos) deciden que hay que ver una serie. Una que tú odias. Porque una cosa era que Revenge fuera la serie que había que ver el año pasado (ahora ya está pasada de moda) y otra que digan que Scandal da el subidón. Que lo da, sí, pero sigue siendo mala.

Por el sentido del deber (y estar en consonancia con las tendencias), la he retomado. La había dejado cuando, tras el lavado de cara, el estreno de la segunda temporada me pareció igual de malo. Y al ver seis episodios más puede que vea mejoras. De repente, más que una serie de casos, los clientes de Olivia Pope son excusas para ir desarrollando  las relaciones entre los trabajadores de la empresa, sus roces con el Presidente, el contacto con los senadores y alguna conspiración de fondo. Como si Shonda Rhimes se hubiera pegado un maratón de The Good Wife pero con tensiones sexuales ridículas, personajes irritantes y diálogos tan arrogantes como vergonzosos. Vamos, que Olivia es la gemela negra, fea y menos lista de Alicia Florrick, aunque ella se crea todo lo contrario.

Los cambios, no obstante, los veo. Todavía no sé si los compro. Hacen de Scandal algo mucho más entretenido y hasta complejo, pero sigo sin encontrar un solo personaje decente. Incluso la mujer del Presidente, esa pobre cuernuda, prefieren mostrarla como una bruja sin sentimientos y calculadora para que el affaire de Olivia sea lícito. Y Olivia habla de la dependencia de matar de uno de sus trabajadores como si fuera un pequeño vicio. Cero tacto. Pero seguiré con la misión.

Es pronto y sé que quedan bastantes locuras propias de la Shonda que plantó un psicópata con un rifle en el vestíbulo del hospital de Anatomía de Grey o esa loca que secuestró a Violet, la ayudó a parir y a continuación le robó el bebé en Private Practice. Y, de hecho, entiendo que cause furor. Las tramas tienen potencial adictivo y la creadora no se anda con pequeñeces. Ella habla de un JFK contemporáneo con su Marilyn, su atractivo y sus detractores. Y habla de una mujer con más poder e inteligencia que la CIA entera. Pero la elegancia no es su fuerte, ni en los diálogos, ni el montaje, ni esos planos cubistas a través de cristales (aparecidos de la nada).

Sólo espero conectar con ella en algún nivel para disfrutarla más allá del hate-watching. Ver para criticar es divertido pero disfruto mucho más viendo con pasión. Pero dudo que llegue a ser buena en algún momento. Puede que sea tan entretenida y llena de momentos que me olvide de lo mala que es. O que, por lo menos, sea tan y tan mala que hasta parezca buena (el efecto True Blood en las últimas temporadas). Y, llegue a la conclusión que llegue (sobre todo cuando vea los giros que me quedan por ver), ya comentaré.

Dicen que hay que verla. A ver si yo también acabo por decirlo.

P.D.Podcast: Yo Disparé a J.R. vuelve con un programa variado, comentando algunos estrenos del midseason americanos, recomendando una serie nórdica, haciendo balance de Black Mirror y recordando una serie icónica como Battlestar Galactica (#winning). Aquí tenéis una guía:
- 0’: Presentación y Vikings, el Juego de Tronos del canal History.
- 16’: Golden Boy, la carrera policial del hombre que desvirgó a Lady Mary.
- 28’: Black Mirror, la polémica serie que fue de mejor a peor.
- 42’: Bron Broen, un asesinato sueco-danés muy notable.
- 59’: Battlestar Galactica, la niña de los ojos de Marina.

Ir a descargar

6 comentarios:

Alx Zero dijo...

Si consigues entrar en lo que Shonda propone, tendrás la hora televisiva más disfrutable de la semana. Es la nueva gran serie mala/buena y cómo bien dices, todavía nos faltan por ver un final de temporada loco. Aún así, Shonda se marca cada episodio que le hacen enrojecer a uno de vergüenza ajena y a la vez darle al play para ver el siguiente. Maldita.

Crítico en Serie dijo...

Llevo 7 episodios y la cosa está que arde. Espero que también tenga preparada una buena traca final.

poliptoton dijo...

Hola:
Respecto al podcast... ¿Soy el único que cree que está bajísimo de volumen? No sé si es cosa de Ivoox o qué, pero vamos, que a mí me cuesta oír cuando lo escucho fuera de casa...

Saludos.

Raquel Tevas dijo...

en lenguaje cinematografico mostrar el reflejo de una persona en un espejo o similar significa que ese sujeto tiene claros y oscuros alude a la dualidad de esa persona, ni buena ni mala.
Así que esos planos cubistas que mencionas a mi sí que me parecen apropiados.

Virtudes100 dijo...

Acabo de ver un capituló, en donde la protagonista (Olivia), descubre que su papá es el líder de una sociedad "süper secreta de asesinos). Y lo descubre porque está sociedad manda a hacer bolígrafos con el nombre y logo de la "súper secreta sociedad".

Y la actriz con cara de "todo apesta", le reclama. Es la cara que pone siempre que quiere parecer dramática. Última vez que vi esta estupidez.

Jorge Hernán Santibáñez Burrows dijo...

La estoy abandonando en los capítulos iniciales de la segunda temporada. ¿Las razones?...Como decimos en Chile: "FOME" (aburrida). Ni siquiera algún dejo de realidad. Trato de saltarme las partes en que sale la siempre sufrida protagonista (¿no la dejan sonreír?). Las escena de Olivia con su presidente-amante son en realidad insufribles. La historia es una imbecilidad extrema. Creo que tuvo razón el peruano Henry Ian Cusick (Stephen) en abandonar la serie luego de la primera temporada. Todo mal…