martes, 9 de abril de 2013

Pesadilla en la cocina

Cuando la televisión decide acoger una figura icónica, hay que sospechar si realmente hay la voluntad de hacer una buena serie o si solamente se piensa en lo fácil de la promoción. Un personaje popular, al fin y al cabo, es mucho más fácil de vender al público, que entiende más rápidamente por dónde pueden ir los tiros o qué tiene que ofrecer.

Al señor Bryan Fuller, el autor de esa maravilla llamada Pushing Daisies, le llegaron dos encargos de este tipo para esta temporada. Por un lado, desarrolló un remake de La Familia Monster que no llegó a buen puerto y que, cuando el canal NBC emitió el piloto de forma aislada, pudimos entender porqué. Le falló el pulso a la hora de conciliar el humor familiar con lo terrorífico de la familia. Por eso había que coger con pinzas Hannibal, la otra novedad que había adaptado y que incluía el caníbal más famoso de la historia del cine. Tipo inteligente y comensal inquietante que podría dar más de un quebradero de cabeza tanto a Fuller como al canal para no pasarse de la raya en la televisión generalista de Estados Unidos.

La resolución, por suerte, está clara desde un principio. Da la impresión que NBC le dio absoluta libertad a la hora de tratar la antropofagia del doctor Hannibal Lecter y en el primer episodio, si bien no le vemos yendo a cazar, sí muestra escenas muy escabrosas y cínicas, como la preparación de la cena. Tiene un tratamiento bastante sutil y esto, en la televisión de hoy en día que intenta atrapar al espectador en el mínimo de tiempo posible, es refrescante.

De hecho, Hannibal es una grata sorpresa. A sabiendas que el público ya conoce los rasgos principales de Lecter, dedica la primera mitad del episodio a presentar a Will Graham, el especialista en perfiles criminales protagonista del libro El Dragón Rojo de Thomas Harris e interpretado por William Petersen en Manhunter y Edward Norton en la película del mismo nombre. Y lo caracteriza como un hombre con problemas de socialización y cuya mayor virtud y defecto es su capacidad por empatizar con los psicópatas que investiga. Su lucha diaria, en realidad, es evitar convertirse en uno de ellos y se insinúa que Lecter procurará divertirse con la frágil estabilidad psicológica de Graham.

Este doble tira y afloja de Will (consigo mismo y con Lecter) permite que Hannibal sea una serie de casos más ambiciosa de lo habitual, y como los dos retratos principales van bien encaminados, tiene potencial para ser una obra notable. Fuller es un buen creador de universos y atmósferas y David Slade, que dirige el piloto, convierte esa visión en algo tan atractivo como enfermizo. Es exactamente lo que su autor quiere que sea, independientemente de donde se emite, y Fuller no se pone muchos límites. Los órganos vitales encima de la madera de la cocina son arriesgados por definición y las escenas oníricas de Graham, metiéndose en la piel del asesino, bastante crudas.

Si encima le sumamos que Hugh Dancy transmite la humanidad y las inseguridades de su personaje con mucha eficiencia y que Mads Mikkelsen interpreta a un Lecter igual de perturbador pero que aborda de distinta forma que Anthony Hopkins, Hannibal puede convertirse en una serie de asesinatos tan extrema como estimulante. Fuller está dispuesto a envolvernos una vez más, pero en un mundo culinario mucho menos almibarado que el del pastelero de Pushing Daisies.

P.D.Podcast: El programa de Yo Disparé a J.R. de esta semana puede que sea el más populista de los últimos meses. Aquí tenéis la guía:
- 0’: Presentación y Hannibal, análisis del piloto.
- 13’: Juego de Tronos, el arranque de la tercera temporada.
- 24’: Balance de The Walking Dead con spoilers del 3x16.
- 57’: El Doctor Who y la nueva companion.
- 66’: Top of the Lake de Jane Campion, ¿pierde de vista la investigación?

2 comentarios:

Prax dijo...

-Jo, pobre Andrea. Me he sentido muy identificado con eso de ir siempre con la rubia guapa en apuros, por eso yo soy team Andrea total y por eso ya no pienso ver ni un capítulo más de la serie. Aparte, me parece uno de los dos o tres personajes realmente trabajados y con una evolución proyectada a largo plazo que ahora parece truncada y sinsentido.

-¿No habías visto las primeras cuatro temporadas del Doctor verdad? ¿Cómo puedes, entonces, decir tan tajantemente que no te interesan? ¿Un poco atrevido, no? Momentos emocionales hay miles, mejores que cualquiera de la etapa nueva (esa Donna, snif) y también episodios muy oscuros y mucho más adultos de lo que te puedas esperar. Por algo el Doctor de Tennant es el favorito de los fanes, no?

Alberto García dijo...

Es curiosa la disparidad de opiniones.
Hay no pocas críticas de los libros de Tormenta, que señalan que precisamente una de las grandes tramas que no ha ido a ningún sitio es la de Daenerys.
Y sobre todo en libros subsiguientes.
Claro, tiene la suerte de su molonidad y sus dragones, pero francamente, da vueltas.

El tema de Sansa, va mas bien porque ella ha sido la encargada de darnos el punto de vista de la corte en Desembarco. Claro, eso en la serie cambia porque ya no dependes de estos puntos de vista. Pero vamos, futuros eventos cambiarán bastante el tema.

Y Jon, bueno, esto sí que es problemático. Su trama en los libros resulta de lo mas entretenida y van bastante al turrón. Pero en la serie, primero,no han sabido que hacer con ella en la segunda temporada, y segundo y mas importante, el actor es muy limitadito. Se lo comen en pantalla. Y no lo comparemos ya con los de Arya, Joffrey o Bran, que lo hacen francamente bien.

Sobre la estructura de los episodios, la serie se beneficia de los episodios bien equilibrados en cuanto a intervenciones de personajes, y en esta temporada parecen haber encontrado cierto equilibrio. Pero es imposible hacer toda la serie dedicando un capitulo a personaje. Sencillamente el número de episodios no daría. Y además de eso, hay que tener en cuenta la cantidad de hilos argumentales con sus tiempos, que van paralelos. Precisamente el autor menciona que el principio de Festín de Cuervos se solapa con el final de Tormenta de Espadas.

Es comprensible la queja, pero hacerlo de otra forma no se puede. Lo que sí se puede es ahorrar tiempo en algunas escenas inventadas, tipo las prostis de meñique, o la enfermera anarquista de Robb, que no han aportado nada sustancial realmente aparte de ocupar sitio. Que diferencia con esas otras escenas como los tejemanejes de los Tyrell, o las de Cersei y Joff