martes, 3 de septiembre de 2013

La pérdida de la inocencia

En Australia de vez en cuando se puede encontrar alguna perla. Hablé hace poco de esa comedia de autor llamada ‘Please Like Me’, tuvimos una adaptación literaria de altura como fue ‘The Slap’ y este verano he recuperado ‘Puberty Blues’. Puede que el título suene peor que mal, que parezca casi el nombre de una parodia, pero es una obra melancólica y refrescante, y no porque tenga olas en los títulos de crédito.

La ficción toma prestados los ojos de Debbie y Sue, dos chicas todavía muy niñas que empiezan a sentirse atraídas por los chicos y quieren atraer la atención de los populares de su clase. Su perspectiva es inocente pero también es pragmática. De la misma forma que fuman por apariencia, tampoco le dan muchas más vueltas a a la hora de perder su propia virginidad. Porque ellas viven en los años setenta y, para bien y para mal, les permite tener algo más de libertad.

Es uno de esos extraños casos que, aunque los adolescentes sean el eje central de la obra, no debería etiquetarse como un producto teen. Es una obra reflexiva, que no se pasa con el factor nostalgia pero que es consciente de qué está retratando. En más de una ocasión, de hecho, la dirección decide tirar por una fotografía casi onírica para rebajar la crudeza de las imágenes, acciones que pueden resultar erróneamente normales cuando suceden. Como la imagen de una chica en el asiento de detrás de un coche, inconsciente de tanto beber, y los amigos que pasan uno por uno para desabrocharse los pantalones y desahogarse con ella.

Porque, que ellas sean inocentes, no hace que la obra también lo sea. Tampoco estas dosis de crudeza la convierten en una serie desagradable. Es todo lo contrario, pues la mayor parte del tiempo es simpática y a ratos es inevitable que se me escape la sonrisa cuando veo a Sue y Debbie riéndose como dos niñas tontas porque un chaval les hace caso. 

Y, como añadido, es uno de esos curiosos casos donde el guión perfila a la perfección cada personaje. Puede presentar quince personas en un intervalo de tiempo mínimo y, cuando concluye el piloto, ya tienen una identidad definida y que deja entrever que todavía hay un fondo que explorar. Ya sean los alumnos, sus padres y las relaciones que tienen todos entre ellos. Y, como su primera temporada tiene playa, surf y tan sólo nueve episodios, es demasiado tentador recomendarla en el blog. Para aquellos que todavía no hayan asimilado que el verano ya ha pasado. Volveré a hablar de ella, así que a ver si alguien se anima.

3 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Apuntada.

Castevete dijo...

La he visto (me costó lo mío dar con ella) y me ha encantado, refleja de una forma tan valiente y tan necesaria el machismo y la violencia sexual, con situaciones que aunque estén ambientadas en la Australia de los años 70 son desgraciadamente extrapolables a nuestro contexto actual, es de esas series de "adolescentes" que cuando las ves piensas: "qué bien me hubiera hecho ver esto a los quince años". Es una historia oscura, pero con destellos luminosos, especialmente ese final tan alegre y liberador.

christina c h m dijo...

hay un link para ver con subtítulos?