miércoles, 22 de enero de 2014

'Looking', una serie que parece auto-limitarse

Las expectativas estaban muy altas con ‘Looking’. El colectivo homosexual puede que cada vez tenga más presencia en televisión pero hay pocas series que se atrevan a hablar sin pelos en la lengua, sobre todo en el ámbito sexual. Si encima le sumamos que el canal que la emite es HBO, famoso por ofrecer contenidos de calidad y sinceros como ‘Girls’, por ejemplo, pues la curiosidad era máxima. Por esto no es de extrañar que haya dejado frío a más de uno. ¿Tiene potencial? Sí. ¿Lo exprimió en el piloto? No exactamente.

Su primera escena es un buen punto de partida. Un chico mono llamado Patrick (Jonathan Groff) se mete entre los arbustos de un parque para tener sexo con un desconocido. Una escena que podría resultar sórdida pero que simplemente resulta cómica cuando recibe una llamada de sus amigos y se siente absurdo. No se juzga y queda claro que, pese a haberlo probado, Patrick no está hecho para el ‘cruising’. Poco después le conocemos: desarrolla videojuegos, se cree un romántico pero jamás ha tenido una relación estable, y está abierto a cualquier idea con tal de encontrar pareja. Él es uno de los personajes que sustentan ‘Looking’ y los otros dos son Agustín, un artista que explora la opción de tener una relación abierta con su novio, y Dom, un camarero acercándose a la crisis de los cuarenta.

Como hay quien se mosquea cuando se dice que ‘Girls’ es la voz de una generación y siempre hay que concretar que hay muchas corrientes en la juventud actual y que ella lo es de las modernas, liberadas, blancas, bienestantes, universitarias y cosmopolitas que quieran sentirse mínimamente identificadas, ‘Looking’ lo es para un grupo de homosexuales. No hay que meter a todo el mundo en un mismo saco si ellos no quieren y ‘Looking’ es urbanita, sexual y también moderna, y que cada gay decida si hablan de él o no. Pero esto no quita que es una mirada honesta y realista. Lena Dunham es visceral, antipática y transgresora, mientras que este nuevo proyecto es más amable, en la línea de ‘How to make it in America’. Quizá esta es parte del chasco, que se esperaba otra cosa aunque ‘How to make it’ sea un referente maravilloso. Y quizá otra es que ‘Looking’ no tiene ningún instante sorprendente, memorable o profundamente entrañable.

La dirección de Andrew Haigh es solvente y me gusta que haya optado por rodar una serie llena de color. También es elegante a la hora de insinuar todo lo que sea sexual sin ser explícito, que es una opción muy válida (y este arte lo tienen muy perfeccionado en ‘The Good Wife’, una serie en abierto). Pero da la impresión que Michael Lannan, su creador, escribió un episodio piloto reprimido por él mismo, como si le diera miedo pasarse de listo o decepcionar a los gays que buscan una mirada donde reflejarse.

Es distante en momentos donde debería ser cercana como ese trío o la cita frustrada de Patrick, y parece que escriba lo que todo el mundo espera de él (los directivos, los gays, los heteros) sin pensar en qué quiere decir. Ni se centra en mostrarnos la estrecha amistad de los protagonistas, ni escribe ningún encuentro sexual interesante, ni olemos San Francisco, ni resulta creíble cuando cuenta algo que no tiene que ver con el sexo (Dom y su compañera de piso). Es evidente que no se puede hacer todo esto en veintitantos minutos, pero sí había margen para impactar con una estampa que nos permita reafirmarnos en su potencial.

Pero habrá que darle unos cuantos episodios de margen. Las intenciones están allí. Aplaudo que no intente ser una versión sofisticada de ‘Queer as Folk’ sino que quiera hablar de homosexuales más allá de si tienen mucho sexo o poco. Pero estaría bien que Lannan se dejase llevar, se auto-limitase menos ya que lo importante en las comedias de HBO es percibir que nos encontramos ante una voz que tiene algo que decir, no sobre todos nosotros pero sí sobre unos cuantos.

1 comentario:

Aide Hernández dijo...

Me da gusto que hayan renovado la serie looking que muchos la han llamado la Girls en versión gay, a mí me fascinan ambas series, ya que nos muestran las cosas como son sin ataduras, ni problemas, dejando fluir el momento