lunes, 3 de marzo de 2014

El guionista asesino

Kyle Killen es gafe. O tiene mala suerte o simplemente no vale para meterse en el juego de Hollywood. Pero su currículum es más fatídico que el de Nathan Fillion antes de protagonizar ‘Castle’, más en la línea de Christian Slater, ese señor que en los últimos años ha enterrado todos sus vehículos de lucimiento. Por lo tanto, que Killen y Slater se unieran para un proyecto, el primero como creador y el segundo como protagonista, era probablemente la peor idea de la historia de la televisión. Quizá alguien del canal ABC creyó que dos signos negativos darían positivo. No fue el caso.

‘Mind Games’ es la tercera serie escrita por Kyle Killen que fracasa y, si nos fijamos en su formato, era una consecuencia lógica de sus anteriores trabajos. El pobre intenta encontrar una fórmula que guste al público sin renunciar a ser original y otra vez no ha atraído el interés de la audiencia. Se estrenó con poco más de tres millones de espectadores y un 1.1 en los demográficos, lo que son unos datos inaceptables para un drama de una network.

La primera vez que llegó a televisión fue en 2010 con ‘Lone Star’. Era el niño bonito de esa temporada que estaba a punto de arrancar por ser joven y por apostar por un planteamiento distinto. ‘Lone Star’ tenía potencial para ser una especie de culebrón de calidad sobre un chico (James Wolk) que mantenía dos vidas paralelas con dos identidades distintas. Por un lado estaba casado con una chica sencilla y también parecía estar enamorado de una joven de buena familia en cuyo negocio quería trepar. Pero la etiqueta de promesa de la industria le duró poco, sobre todo cuando se estrenó el piloto y obtuvo el título de estreno con peores audiencias de la historia de las networks (que ya le han robado, que conste). A los dos episodios la serie ya estaba fuera de la programación.

Como la trama se consideró que era muy serializada, que era algo poco habitual en la televisión generalista, optó por acercar unir un planteamiento high-concept con una temática muy familiar, la policíaca. Así creó su segunda serie, ‘Awake’, sobre un policía que alternaba dos vidas pero con un toque más onírico. Él tenía un accidente de coche y desde entonces cada día despertaba en una realidad distinta: en una había muerto su mujer, en otra el fallecido era su hijo. Una idea original que captó otra vez la atención de los críticos, que tuvo un episodio de presentación con muy buena acogida pero que tampoco se ganó el favor del público. De hecho, hasta la propia serie sufría por querer gustar a un público amplio: por más que tuviera casos de la semana, lo interesante era todo lo demás. Y no ayudó que la NBC fuera un canal en horas bajas: una temporada y la propia ‘Awake’ y el policía protagonista se fueron al cielo con la mujer, el hijo o quien fuera.

Por esto había expectación por ver qué ocurría con ‘Mind Games’, tanto por morbo como esperanza. ¿Sería otro fiasco en su currículo? ¿Sería tan interesante como los demás proyectos fallidos? Pues sí y no. Se estrelló y esta vez nadie lamentará si acaba desapareciendo de la parrilla porque esta vez ha querido probar su originalidad de otra forma y no acaba de cuajar. Como plantear premisas diferentes en marcos reconocibles no le funcionó, esta vez aplicó el esquema de “caso de la semana” a una temática curiosa. En ‘Mind Games’ dos hermanos intentan ayudar a personas o empresas a lograr sus objetivos mediante elaboradas estrategias de sugestión y persuasión, basadas en teorías sobre el subconsciente. Y esta premisa tiene un punto fantasma y repelente que ningún atisbo de originalidad podría salvar, sobre todo porque no resulta nada original cuando se le echa un vistazo.

Lo único que sorprende es que recibiera el visto bueno del canal ABC, sobre todo viendo como tiene uno de los personajes más insoportables que se hayan visto en los últimos años. Steve Zahn ya es un actor que coger con pinzas, pues imaginad si encima interpreta a un bipolar con tendencia a gritar y dar golpes a las cosas. Y tiene más defectos, pero podemos ignorarlos. Al fin y al cabo, en breve ‘Mind Games’ estará fuera de la programación y no volveremos a acordarnos nunca más de ella. Y Kyle Killen probablemente recibirá algún encargo en un par de años y todos nos preguntaremos hasta qué punto la industria puede tener tanta paciencia. Si el resto de humanos la cagásemos tres veces seguidas en nuestro trabajo, fuera por la razón que fuera, dudo que nos dieran una cuarta oportunidad, sobre todo porque esta última vez Killen se ganó el fracaso a pulso.

1 comentario:

Wally Bluth dijo...

Mind games parece una adaptacion de Los Simuladores, es exactamente la misma idea. Si te gusta el concepto mirate esa serie porq es de lo mejor hecho aca en argentina, no tiene desperdicio. Saludos ;)