martes, 15 de julio de 2014

El tirano de culebrón

Los canales de cable suelen tener una imagen de marca más o menos definida, muchas veces a través de las ficciones propias. FX es un canal esencialmente masculino con ‘American Horror Story’ como excepción, ni que sea por el potente elenco de mujeres. Sorprende, por lo tanto, descubrir una serie como ‘Tyrant’ en su programación: un drama político familiar hasta que, veinte minutos después, se revela como un culebrón de manual.

Su responsable, Gideon Raff, consiguió colocar esta serie después de marcarse perfil como creador de la israelí ‘Prisoners of War’, la serie que inspiró ‘Homeland’. El punto de partida tiene gracia, el de un hombre llamado Barry Al Fayeed que regresa a su país de origen con su mujer y sus hijos para una boda familiar, la de su sobrino. Pero él va reticente, temeroso de lo que puede encontrarse y con las heridas de la infancia todavía abiertas.

No tiene que ser fácil crecer en una familia que controla un país con medidas totalitarias y con las calles recubiertas de propaganda de tu propio padre. Ser hijo del miedo, de un hombre que tiranizaba tanto al pueblo como a sus hijos teóricamente por su bien. Por esto Barry no quiso pisar su país desde los dieciséis años tras diseñarse una nueva identidad con el mismo apellido pero otras creencias y formas de hacer, de educar a los hijos y de mantener su lugar en el mundo.

Estas buenas intenciones, sin embargo, llegan hasta cierto punto. Pronto ‘Tyrant’ convierte este elemento novedoso en algo completamente convencional. Lo molesto no es que las imágenes pretéritas en ese país ficticio llamado Abbudin tengan poco presupuesto. Algo bien escrito puede salvarlo aunque no ayuda que el líder se dirija al pueblo en inglés (para una sola escena, que utilice otro idioma, por favor). Pero resulta decepcionante ver hasta qué punto todo es tan superficial.

‘Tyrant’ en ningún momento propone un análisis político-socio-cultural de un país de Oriente Medio, tampoco plantea dilemas acerca de qué es más importante, si la democracia o la seguridad del país, pero sí da la impresión que no cree ser un culebrón que tiene más que ver con ‘Nashville’ que ‘House of Cards’. Le importan las dinámicas familiares disfuncionales con unos personajes poco interesantes a simple vista (los hijos del protagonista apestan) y las dudas del protagonista no se reflejan de verdad en las líneas de diálogo.

Adam Rayner lleva el peso del mundo sobre los hombros pero en ningún momento sus cábalas son estimulantes. Solamente es un tipo bastante mediocre en medio de un sinfín de tramas previsibles y de personajes cuyas intenciones podemos imaginar a los cinco segundos. En 'Nashville' esto también sucede, es verdad, pero por lo menos muestra amor por la música country mientras que 'Tyrant' es culebrón de manual sin ninguna capa que lo dignifique.

2 comentarios:

Oscar Hernández dijo...

Lástima que en mi país no lo continuaron emitiendo a partir del 5to capítulo. Me pareció MUY interesante

Oscar Hernández dijo...

Lástima que en mi país no lo continuaron emitiendo a partir del 5to capítulo. Me pareció MUY interesante