jueves, 17 de julio de 2014

No confundamos el (maravilloso) original con la copia (barata)

Siempre defenderé las chicas de ‘Mujeres Desesperadas’ a capa y espada. Fueron un fenómeno y hay que recordarlas cada vez que toque hablar de la representación de las mujeres en televisión. Como diría Alicia Florrick, quizá la lucha por los derechos de la mujer se hizo precisamente para que algunas de ellas eligieran libremente ser amas de casa, que es una opción tan válida como aspirar a la presidencia del gobierno. Sea como sea, lo único que espero es que la existencia de ‘Devious Maids’ no sirva para distorsionar el papel de las mujeres de Wisteria Lane en el marco de la historia de la televisión.

La crítica suele tener un punto de vista bastante masculino de las cosas y a veces hay quienes lo aprovechan para destruir referentes. Sólo hace falta ver que se aprovecharon las horribles películas de ‘Sexo en Nueva York’ para lapidar la reputación de la maravillosa serie de televisión. Por esto hay que andarse con cuidado y, si bien las asistentas latinas de Marc Cherry dan vidilla al panorama veraniego, hay que diferenciar entre una cosa y la otra. ¿‘Mujeres Desesperadas’ y ‘Devious Maids’ acaso no son muy parecidas? Sí. Pero son tan iguales que no pueden ser más distintas.

A lo largo de los años, ‘Mujeres Desesperadas’ no siempre mantuvo el mismo nivel, esto también es cierto. La primera temporada fue una maravilla que tuvo un equilibrio perfecto y luego los arcos podían funcionar mejor o peor, pero siempre mantenían un alto nivel cómico y unas interpretaciones memorables. Cherry encontró la fórmula ideal, los capítulos siempre tenían ritmo y justamente esto le acabé echando en cara, que no se atreviera a salirse del molde en ningún momento. Pero pocas series pueden alardear de tener ocho temporadas de correctas para arriba (varias excelentes, repito) y de crear personajes-mito que puedan recordarse y reivindicarse hasta el fin de los días (con Bree Van de Kamp en cabeza).

‘Devious Maids’, en cambio, juega en otra liga. Copia todos y cada uno de los conceptos pero, como demostró Gus Van Sant con ‘Psicosis’, una copia plano por plano no tiene porque copiar también la calidad, ni tan siquiera en el caso de estas dos series que tienen detrás a la misma persona. Para empezar, el presupuesto es menor y se nota: la música es una horterada (se te echa de menos, Danny Elfman), los decorados todavía son más de cartón y el reparto no tiene el mismo nivel. Solamente Ana Ortiz (Marisol) y Judy Reyes  (Zoila) podrían encajar en Wisteria en un papel importante, tanto a nivel de personaje como de talento.

Pero también tienen que ver los guiones. ‘Mujeres Desesperadas’ podía leerse como una lectura socio-cultural de la clase blanca adinerada de los Estados Unidos y de la educación machista que arrastraban las protagonistas, además de ser una comedia aguda y brillante. ‘Devious’, por más que sea la única serie con un reparto de latinas, no puede decir lo mismo. Es mucho más mamarracha y no sirve para analizar una parte de la realidad, solamente utiliza los tópicos para divertir (y tampoco los utiliza para dejarlas mal, que conste, que Eva Longoria ya se preocupa de vigilar que no suceda).

Y ‘Mujeres Desesperadas’, si bien participaba en comedia en los premios, tenía muy claro que también era una serie dramática. No solamente los arcos de temporada contenían suspense, encima hacían hincapié en un desarrollo dramático de los personajes. Se reían de los obstáculos y de los golpes de la vida, pero siempre había algún instante puramente dramáticos. Bree podía tener instantes geniales gracias a su alcoholismo pero era igualmente terrible y había instantes de pura decadencia.

En ‘Devious’, en cambio, hay broma tras broma tras broma y lo dramático está casi por obligación. Como formaba parte de la infalible fórmula de Cherry, hay que aplicarlo. Pero no tiene la misma intención y estoy seguro que, cuando llegue el momento, el propio creador reconocerá que era un divertimento. ‘Mujeres’ había dado todo de sí y era momento de pasarlo bien con estas asistentas latinas con actitud. Y, que conste, me lo ha hecho pasar muy bien también este verano, pero sabiendo diferenciar entre comer un buen foie y un paté de marca blanca.

1 comentario:

El chico que pasaba por allí. dijo...

Genial artículo, y solo decirte, que que grande fue Mujeres Desesperadas.