miércoles, 21 de abril de 2010

La caída de los Goliats

Se supone que Daños y Perjuicios debía tener tres temporadas. Nunca me lo he creído. Una cosa es lo que dijeran los contratos y la otra cual era la idea inicial. El final de la primera temporada, aunque fuera sublime, me dejó con la sensación de que no era orgánico, que había una pieza en él que sobraba. Y luego, la segunda temporada, confirmó las sospechas: de ese ejemplar primer año sólo quedaban las formas. El fondo, sin embargo, se había emborronado con la codicia de la cadena que quería continuar con ese imán de premios. La realización seguía siendo estupenda, pero se pasaron de la raya e incluso las trampas llegaron a ser tramposas.


Fue una temporada tan mala y con una resolución tan ridícula, que las ganas para ver la última entrega eran casi nulas. No porque no pudiera dar más de si la relación entre Ellen Parsons y Patty Hewes, sino porque no confiaba en la pericia de los guionistas. Pero a veces vale la pena pasar por un bache, por hondo que sea, y Daños y Perjuicios supo compensar al público.


Como si ellos mismos supieran que había sido un bodrio, pudimos olvidar que William Hurt y Marcia Gay Harden habían pasado por allí, y pudimos hacer ver que Rose Byrne no se había pasado cada episodio con esa pose amenazante mientras sostenía una pistola con la mano (una imagen estupenda que al final no significó nada). Ellos aplicaron fanesia y yo también.


Así, partiendo del hecho que esos trece episodios nunca existieron, Daños y Perjuicios encauzó otra vez todo su potencial y narró otra vez la caída de un magnate, esta vez inspirándose en el caso Maddox. Desmontaron la historia, como sólo Damages sabe hacer, y jugaron otra vez con los grises, en lugar del negro mórbido que teñía a todos los personajes del segundo año. Y, para colmo, supieron darle un sentido de la totalidad a la obra, gracias en parte a los nuevos personajes interpretados por Martin Short, Lilly Tomlin y Campbell Scott, y también del monstruoso Arthur Frobisher, que aún tenía mucho que aportar.


Entre ellos y la relación de Ellen y Patty, Daños y Perjuicios nos ha acabado brindando un doble relato acerca de la ambición, el poder y la capacidad de corromper que tiene el dinero. Y a través de esos Goliats de la economía ha sabido elaborar un discurso que ha ido más allá de la panfletaria criminalización del sistema o del propio dinero para meterse con la naturaleza de las personas. Unos seres que, cuando el viento no les sopla a su antojo, pueden ser maestros del autoengaño y justificar los medios para cualquier fin.


Inesperadamente, Damages se ha despedido por la puerta grande. Ahora lo que costará no será obviar sus fallos, sino olvidar que ha desaparecido de la programación la serie más bien interpretada y realizada de la televisión.

9 comentarios:

LiPooh dijo...

La primera me maravilló y aunque la segunda no fuese tan grande, me supo también a poco.Voy a echar mucho de menos a una de mis abogadas favoritas, menos mal que aún me queda la tercera.

Saludicos

KeiTza dijo...

Pues a mi me ha parecido todo lo contrario. El principio me encantó pero después ha ido perdiendo fuelle y no me ha creado la tensión que sí consiguieron las otras dos. La aparición de Wes Krulik y todo lo que conlleva me pareció algo forzada.

Un telespectador más dijo...

Yo me encuentro entre esos críticos de la segunda temporada, sobretodo por el final de chuste que nos brindaron, pero es que con esta temporada se ha redimiedo completamente. Menudo final de serie nos ha regalado, encajando todas las piezas a la perfección, para quitarse el sombrero.

Saludos!

P.D: Precisamente hoy he escrito sobre el final en mi blog, pásate si quieres ;)

seriéfilo dijo...

a mi la segunda temporada no me parecio tan mala, la verdad, pero esta tercera ha sido superior, más pausada y menos tramposa pero mucho más coherente y con un final de infarto, yo me lo he pasado bomba.

WATANABE dijo...

Como has dicho la segunda se pasó de tramposa y laberíntica pero sus actores y realización estuvieron a la altura. Celebro que la tercera recupere el pulso y lamento que la cancelaran. Por otro lado tampoco veo el problema en que una serie dure más de tres temporadas.

Alejandro A dijo...

me ha encantado tu crítica, todavía no termino la tercera temporada pero esta temporada me está encantando y me tiene intrigado, sin embargo perdió algo de brillo y hubo algunos episodios un tanto aburridos pero aun así sigue siendo una serie enorme

MacGuffin dijo...

Hmm, me das entonces esperanzas para que vea la tercera temporada en verano. Aplicaré también fanesia a la segunda temporada, que se irá al mismo sitio donde está la 2ª de Friday Night Lights.

satrian dijo...

Como me alegro de la despedida tan maravillosa que ha tenido Damages, la tercera temporada me ha encantado.

Little Johan dijo...

A mí la segunda no me disgustó demasiado, supongo que también influido por lo que había leído ya que esperaba algo peor. Esta tercera temporada ha estado muy bien pero el capítulo final para mí no ha estado a la altura, con desenlaces muy sacados de la manga y muy precipitados en algunos casos. Es una lástima que no podamos disfrutar más de la serie.