domingo, 6 de febrero de 2011

Las licencias de Raylan Givens

La libertad a la hora de contar una historia es algo que no vemos tan a menudo en televisión como deberíamos y por esto es un elemento que muchas veces valoro por encima de otras cosas, sobre todo cuando la veo. Son las propias series las que suelen marcarse unos límites, lo cual no está mal. El problema es cuando esta estructura impide expresar la narración como sería oportuno y se subyuga a las formas (que también deben estar). Por esto me quedé de piedra al ver el final de temporada de Justified el otro día (sí, más de medio año después). Coge las riendas de la historia y la resuelve como le da la gana. Sí, señor.


Para empezar, Justified no era el procedimental que pintaron en los primeros episodios, como también un día nos reveló Fringe y en menor medida incluso Sons of Anarchy (con la que la comparo por ser de la misma cadena). Esa presentación con un caso para cada episodio era más un forma de contextualizar el pueblo y a Raylan Givens que no un modelo a seguir. Así lo demuestra, por ejemplo, el simbólico papel que acaba realizando Erica Tazel en todo el engranado. Pero sobre todo es en el tramo final, en el último tercio de temporada, donde dejó claro que todo iba encaminado hacia un mismo sitio, el de resolver los cabos sueltos de Raylan (desde el padre, al nazi reconvertido, los gángsters de Miami y Ava Crowder), y que los casos sólo importaban en cuanto tenían relación con la trama principal (que hasta ese momento no estaba nada claro que fuera tan absolutista).


La gracia del asunto estuvo, sobre todo, en la forma en que se enfrentaron al reto. Si la drástica evolución de Boyd iba a cambiar el rumbo de la historia, pues qué mejor que dejarle protagonizar claramente la primera mitad de la season finale. Siete minutos tarda Raylan en aparecer y en dieciocho sólo tiene tres escenas básicamente anecdóticas. Son tonterías como estas las que dictan qué visión (y capacidad de decisión) tiene el responsable de una serie, en este caso Graham Yost.


En lugar de seguir el esquema rígido establecido en los anteriores episodios, se sale de la norma para nutrir el relato. Y el duro golpe que recibe Boyd con la aniquilación de sus compañeros, el cara a cara entre Raylan y su padre, y la traca final en la casita de Bo Crowder son las guindas que hacen del pastel uno de los más sabrosos del año pasado. Todo, como tiene que ser (que por algo son sus formas), con un ritmo pausado marca de la casa, que por algo Harlan County no es Charming.


El motivo de mi tardanza, como ya expliqué hace poco, era que no encajaba en el target de la serie, algo en lo que sigo creyendo. Pero también es cierto que, si algo se sobresale de alguna forma, también se pueden hacer excepciones. Ayuda, por supuesto, la presencia de Timothy Olyphant, que debe despertar la faceta más homo de todos los hombretones que siguen Justified. Y cuando por fin Winona se integra (la muy atractiva Natalie Zea), de cara a la recta final, el triángulo amoroso adquiere más profundidad, sobre todo por el tacto de la situación.


En las series, sean de la característica que sean, el espectador suele saber con quién está predestinado cada personaje, por más que los golpes y traiciones puedan alejarles más o menos (o las circunstancias del rodaje, con abandonos y despidos). Y mientras que al principio era obvio que Raylan pertenecía a Winona, Yost supo dibujar con tanto cariño a Ava, que al final uno ya no sabe quién es la media naranja del lobo solitario. Una razón extra para recibir con muchas ganas la segunda tanda de Justified, que llega este miércoles.

4 comentarios:

Hopewell dijo...

Veo que te pasó lo mismo que a mi, porque yo también vi Justified de manera tardía. De hecho, hace una semana y algo le hice una entrada (http://norrishopewell.blogspot.com/2011/01/justified.html)
Y, basicamente, coincido en todo lo que dices. Amé el tono western de la serie.

WATANABE dijo...

A mí me gustó toda la temporada más o menos por igual. Sólo eché de menos que la mayoría de episodios no estuvieran a la altura del sensacional piloto. Si en la segunda consigue dar ese pequeño salto de calidad que tanto le reclamo, puede que llegue a ser una de las más grandes del momento.

Crítico en Serie dijo...

Hopewell, yo en realidad la empecé cuando se estrenó, hice una crítica rápida y la acabé dejando, pues no me despertaba suficiente interés. Pero con las críticas positivas y mi deriva hetero (SoA, Terriers) decidí darle una segunda oportunidad retomando los últimos cinco episodios. Flipé.

Watanabe, para mí los mejores episodios son los últimos, que saben mezclar el procedimental con la serialidad. Si siguen por ahí, harán una de las series más estimulantes del momento, junto con Fringe, por ejemplo, a la que me recordó por su voluntad de mezclar ambas fórmulas.

Labekoa dijo...

Cuando en su momento me preguntaron porque me gustaba tanto Justified, respondi que basicamente porque era una serie en la que cada uno de los personajes podia estar al otro lado de la linea en cualquier momento, no era dificil imaginar a Raylan como un frio asesino o a Boyd como un Shane suelto por Kentucky. Ademas la localizacion de la serie lejos de NY, LA o Miami le otorgaba un punto extra. Asi se convirtio en una de las favoritas.