viernes, 8 de julio de 2011

El mundo de Paris

El concepto de famous for being famous surgió a principios de los sesenta y se atribuyó a aquella gente que tenía una fama desproporcionada en comparación a su talento y sus actos, y también a aquella gente que proporcionaba entretenimiento con su mera existencia. Era el inicio de una nueva era, donde el concepto de fama se vaciaría y quedaría reducido a la notoriedad. Sin embargo, me gustaría ver la cara de estos sociólogos al echar un vistazo a la programación norteamericana y contemplar que existen programas como The World According to Paris, Audrina y Keeping Up with the Kardashians. Una de dos: o se santiguarían o sonreirían culpablemente, cogerían el helado de la nevera y procederían a impregnarse de la frivolidad de nuestros tiempos.


Paris Hilton es el caso más obvio del famous for being famous (concepto que primero se atribuyó a Zsa Zsa Gabor, para que quede claro cómo hemos evolucionado) aunque ella misma niegue que sea cierto en su nuevo reality donde quiere demostrar al público que es más que una niña consentida y fiestera. Según ella misma, Paris es “actriz, cantante, diseñadora y escritora”. Una mujer que supo aprovechar a su favor un acto que la atormentó tanto como la filtración de un vídeo porno (One Night in Paris, gran título). Desde entonces ha ido encadenando programas, desde los road trips de The Simple Life con la otra celebutante, Nicole Richie, hasta concursos para encontrar su nueva BFF (americana y también inglesa), se ha parodiado en series (Supernatural), ha aparecido en películas (La Casa de Cera), ha hecho mil cosas fashion-related y ahora encima anima a Maverick Viñales. Pero la heredera desheredada ahora tiene un problema: resulta que a Estados Unidos no le interesa tanto su percepción del mundo y su reality se la ha pegado.


Quizá es una cuestión de saturación (porque interés en ella lo hay o no estaría en todas las revistas) o sencillamente se tuvo en demasiada alta estima en la presentación del programa. Dijo que iba a ser un retrato de su paso a la vida adulta, un concepto demasiado serio para su parroquia y lo mejor es que su reality tampoco era esto. En él solamente se ha visto cómo seguía siendo la misma niña tonta a la que le gusta el rosa, que no mueve un dedo para nada y que tiene un novio ultra-celoso. Bueno, esto y que una de sus mejores amigas, Brooke Mueller, aún piensa en la bebida mientras recuerda sus tiempos felices con Charlie Sheen (que recordemos que le puso un cuchillo en la garganta). Vamos, que hubiera atraído a más gente si hubiera sido honesta y hubiera dejado claro qué íbamos a ver, aunque fuera tan trivial y hubiera perdido de vista el gran pilar de esta clase de programas: en cada episodio tiene que pasar algo. Descubrir que su madre Kathy se prepara sus propios bocadillos es revelador, pero no es suficiente.


Al fin y al cabo, Paris es un maniquí con un estilo de vida que fascina (por estúpido, excesivo, exagerado, incongruente), pero lo que sale de su boca es bastante prescindible, al igual que le pasa a Audrina Patridge, que no interesa fuera del marco de The Hills. La gente quiere excesos, broncas y sobre todo carisma. Que su simple día a día les entretenga y Paris y Audrina no tienen carisma si no les organizan una gincama diaria (o se enrollan con un tío distinto cada noche). Ni tan siquiera con la madre Patridge corriendo por el reality, una mujer que todo el mundo describe como pasional y peculiar cuando es una alcohólica recalcitrante, Audrina alza el vuelo. Y para ver a dos insípidas Paris y Audrina me quedo con las Kardashian, que esas sí saben cómo hablar a la cámara y vivir adaptándose a los cánones de la ficción televisiva (pero su artículo ya llegará otro día).

5 comentarios:

Kiwi dijo...

"Según ella misma, Paris es “actriz, cantante, diseñadora y escritora”." Otra cosa es que sea buena actriz, cantante, diseñadora y escritora, :).

Crítico en Serie dijo...

Quien canta no necesariamente es cantante. Quien aparece en una película no necesariamente es actriz. Y todos sabemos que ni ha escrito libros ni ha diseñado nada. Pero bueno, según ella, "es la hostia".
Lo mejor es que la llaman "la mujer más guapa del mundo" y mira con cara de "tienes razón, lo sé".
Con dinero... hasta te puedes comprar percepciones.

Arantxa dijo...

Como todo en esta sociedad, esta mujer ha hecho una marca de su propia persona. Ella vende "Paris", un producto fruto de la sociedad del "capitalismo de ficción" en la que vivimos, tal como lo define Vicente Verdú. Naturalmente que vende percepciones, vende el máximo valor de hoy dia: el prodigioso prestigio de la vanalidad ¡como tenerlo todo siendo un parásito! No importa que lo que haga sea bueno o malo: la marca "Paris Hilton" - como la de Barbie - es en si misma la garantía de lo in. Ese es el gran éxito de esta muchacha: u familia levantoó un emporio ofreciendo lujo en hoteles. Ella se ha vendido a sí misma como modelo de lo chic y lo in y ¡el mundo se lo ha comprado! No importa lo que ahora firme, si bisuteria o su ultima aventura. Todo lo vende por millones en el mundo del que es reina :el de la banalidad, la Reina de la apariencia vacia. Esa es la clave de Paris Hilton y de todos los celebrities que triunfan en este Primer Mundo de cabezas huecas llenas de futbol y programas basura.

XeXu18 dijo...

A mi es que lo de Paris Hilton me parece ya de cachondeo sinceramente se lo deberia haber pensado antes de hacer un reality con la intencion de demostrar 1ª que tambien tiene su corazoncito y que es humsna como todos y 2º que es una persona seria porque The world according to Paris no hace mas que confirmar lo que todos sabiamos de sobra , que la Hilton no es mas que una niña rica , creida y prepotente que se cree superior a todo el mundo. Y sinceramente me alegro de que el reality los esten viendo dos americanos aburridos.

Crítico en Serie dijo...

Arantxa, no añado nada más. Defines el fenómeno 'Paris' a la perfección. Lo divertido es ver cómo de distorsionada tiene ella su propia misma imagen. Y ella es lujo... y caspa. Pero funciona (a su manera).

Xexu, lo que molesta es que se crea todo eso. Te recomiendo encarecidamente el reality de los Kardashian, que son más entretenidos en cuanto a contenido (que Paris sólo es fachada). 'Keeping up with the Kardashians' está producido por Ryan Seacrest y cada miembro de la familia sabe muy bien cómo jugar su papel. Muy divertido, la verdad (y mira que Kim se hizo el nombre igual que Paris: a través de un vídeo porno). Por cierto, me quedo con Khloé, que encima ahora está con una estrella de la NBA y su 'Khloe y Lamar' también es terriblemente entretenido.