viernes, 6 de julio de 2012

El mejor reality de la historia

Se tiende a pensar por estos lares que, si coges un grupo de individuos y les instalas cámaras delante, lo más probable es que sean imbéciles o simplemente tengan un coeficiente intelectual bajo mínimos. A esta gente que por regla general asocia los realities con la basura (pues así funciona en España), les aconsejaría que aprovecharan las altas temperaturas y el periodo de vacaciones para darle una oportunidad al concurso norteamericano de Survivor, que hace unos días fue analizado en A.V.Club y encumbrado a mejor programa de telerrealidad de la televisión.
La disección tenía su lógica y muchos de los puntos ya los habían comentado anteriormente en el blog. Por ejemplo, destacaban que su formato era peculiar y muy propia, pues era un híbrido entre un documental, un programa de convivencia y un concurso. Pero lo que realmente lo diferencia es su propósito: quiere ir más allá, contar algo. Según la publicación, todas las grandes series se pueden reducir a simples temas (Breaking Bad habla de cómo el poder puede corrumpir y The Wire cómo afecta a los ciudadanos el fallo sistemático de las instituciones) y Survivor no es menos. Nos cuenta de qué es capaz el ser humano para conseguir un millón de dólares y hasta qué punto algunos individuos son capaces de traicionar sus propios principios morales.
Se podría rebatir la veracidad de la premisa argumentando que es una realidad alterada y planificada. Los concursantes viven en unas circunstancias y un contexto determinados por los productores: habitan en una isla, saben como funciona el programa porque han visto varias ediciones antes y tienen a cámaras rodeándoles. Esto, sin embargo, no tiene porqué influir decisivamente en el comportamiento de todos ellos. Puede que al principio todos estén tímidos y tengan camaritis (de la que algunos nunca se libran y sólo piensan qué va a sobrevivir la sala de montaje), pero al final todo queda reducido a sus actos. Puede que les sigan todos los movimientos, pero al final las relaciones humanas y el millón de dólares acaban nublándoles la vista.
Desde esta perspectiva, es muy interesante ver el programa. Como algunos consiguen mantener su palabra y sus principios (si creas una alianza, nunca debes romperla antes de llegar al objetivo fijado), mientras otros se convencen poco a poco de renunciar a ellos y los hay de turbios que directamente entran sin ningún ápice de integridad. Hasta qué punto las personas son capaces de mentirse a si mismas, creyendo que no habla de ellos mismos cada movimiento que hagan en el concurso (como echar a tu aliada porque cae mejor que tú y quedarte con el bully porque despierta más odio). Cómo, por más que digan, los jueces (que son los últimos concursantes expulsados) tienden a castigar al sincero que asume una estrategia y, en cambio, algunas veces consiguen venerar estos mismos movimientos. Bueno, y qué importancia tienen algunas cualidades como el don de liderazgo (vale la pena ver la edición de Palau solamente por esto), el atractivo y el carisma para avanzar en el juego, la desventaja que también pueden suponer, y cómo una manzana podrida puede envenenar la cesta entera y hasta qué punto es peligrosa la semilla de la duda.
Por lo tanto, una recomendación para este verano es adentrarse en este experimento tan entretenido e intelectualmente estimulante (sí, lo he dicho) que encima suele ambientarse en paradisíacas playas perfectas para estas fechas. Si alguien aún no se ha subido al carro, aconsejo empezar por Cook Islands, trasladarse a Micronesia y después cualquier edición ya servirá, como Pearl Islands, All-Stars, Samoa, Gabon y Panama. Acabando, por supuesto, con el histórico Heroes vs Villains para el que hay que conocer a los concursantes de antemano y que ha sido la experiencia televisiva más estimulante de mi vida. “De nada”, que dirían en Awkward.

6 comentarios:

Alx Zero dijo...

Discreparía con eso de comenzar con Cook Island, yo lo hice y me costó casi media edición conectar con el formato, ademas de que luego peca de previsible. Diría que la mejor manera de comenzar sin spoilers son China y Pearl Islands, dos ediciones superlativas que no hacen más que ir creciendo.

Por lo demás, absolutamente de acuerdo.

Hopewell dijo...

Yo descubrí este programa en Gabón y desde entonces pienso eso mismo: Que es el mejor programa de la historia de la televisión. Obviamente, me he tragado todas las temporadas, como un campeón.

P@B dijo...

Y donde se puede ver esto???

Wendy Darling dijo...

Con tu amigo el utorrent :D

Yo empecé por Héroes vs. Villains, y aunque me encantó... no lo comprendí con la profundidad necesaria que debia de tener. Entonces tiré adelante, pero las temporadas han ido a peor... y empecé por la primera, y no puedo más que decir que estoy enganchadísimo de volver a ver (por primera vez :D) a Sandra (magnífico el primer capítulo de Panamá, con ella negociando con los isleños en español : "No, Papi, el de ahí me daba tres Balboas", a Russell, en el mismo capítulo robando los zapatos de la tribu adversaria, los escarceos amorosos de Colby y Jerri en Australia, el fracaso de Boston Rob, destinado a convertirse en leyenda en el programa, la maravillosa serpiente de la primera temporada...).

Mi recomendación, pues, es empezar desde el principio... y ver cómo en casting, en pruebas, en selección de escenarios el reality va creciendo hasta llegar a Heroes vs. Villains, que para mí sería un magnífico final para el programa.

Crítico en Serie dijo...

ALX, quizá tardaste en conectar porque era tu primera edición. Con Samoa, que es con la que me inicié, también tardé unos cuantos episodios. Se trata de acostumbrarse al formato, pero Cook creo que va muy bien para entender el formato por lo que es. Por cierto, le he puesto ésta a Juan y bien que me está funcionando el experimento.

Hopewell, Gabón, gran edición. Sobre todo el tramo final (que el primer es más bien aburrido). Aunque yo... debo reconocer que no he visto todas las ediciones. Me faltan Tailandia, Guatemala, África y Marquesas. Mal, mal. ;)

P@B, Torrents, por supuesto, como bien dice Wendy.

Wendy, menuda mala suerte que empezaras por HvsV. Si hubieras hecho el camino inverso, probablemente sería algo aún más memorable dentro de tu imaginario televisivo.
Pero yo no recomiendo empezar por el principio. Diría que ahora sólo se pueden ver esas ediciones como fan incondicional, como persona que tiene curiosidad por descubrir cómo empezó todo. Al fin y al cabo, los concursantes eran más ingenuos y el ritmo de los episodios no transcurría con tanto ritmo. Con esto no las desprecio, por supuesto, sólo digo que son menos estimulantes aunque espléndidas. Sobre todo porque las posteriores te lo ofrecen TODO y las maquinaciones son muy divertidas. Claro que nada será tan desesperanzador como ese campamento en Australia donde hasta se les caían mechones de pelo.

Sandro dijo...

El mejor reality show, y mejor que algunas series, sin duda alguna.

Yo me enganche a Survivor hara un par de años y me trague de golpe en menos de 6 meses todas las temporadas que habian hasta el momento (que eran 19 o asi xD)