lunes, 16 de diciembre de 2013

¿Es 'Homeland' la mayor decepción del año?

Me hacía hasta ilusión llegar a diciembre y escribir un artículo sobre porqué ‘Homeland’ era lo peor del año. Se notó tanto durante su segunda temporada que eso no iba a buen puerto que, cuando llegó en septiembre y demostró que no volvía con energías renovadas, le tenía ganas. ¿La razón principal? Que con ella siempre he tenido la impresión que los guionistas tomaban decisiones bastante estúpidas. Así de claro. Algunos dirán que es una cuestión subjetiva, que ellos entienden mejor su propia ficción que un espectador cualquiera (en este caso yo), pero verla se convirtió en algo frustrante. Si hubiese saltado el tiburón en un momento concreto, fue cuando el novio de Dana Brody atropelló un peatón. Desde allí, todo fue cuesta abajo.

La tercera temporada, no obstante, ahora sí ha terminado y es el momento indicado para soltar veredictos, para decir hasta qué punto ha sido mala y si es lo peor del año. En cierto modo, podría justificarse que sí porque demostró ser muy buena televisión (televisión con ritmo, con inteligencia y con agallas) y aguantó el listón una temporada y media, lo cual es muy poco, para pasar a ser un entretenimiento bastante lamentable y de giros improbables. Pero también veo que esta última temporada, que parecía no tener rumbo, sí lo tenía. Ahora puedo comprender el plan final de Alex Gansa. Lo tenía, que ya es mucho, pero lo ejecutó con muy poca gracia y una resolución inverosímil.

A partir de aquí me será imposible seguir mi análisis sin destripar elementos de la season finale.

Para empezar, se metieron en un terreno muy pantanoso. El sargento Brody debía morir porque era la única salida para el personaje pero lo llevaban a cabo en el momento inoportuno: una parte de los espectadores odiarían a los creadores por eliminar una parte esencial de la trama (es lo que ocurre cuando le tienes en nómina tres años) y los más críticos se quejarían de que llegaba dos años tarde. Esto no quita que, por lo menos, tenían un plan que nos recordaría a los inicios (ese titubeo de lealtades que fue demasiado previsible) y que tendría una despedida muy digna donde resultó muy lógica esa afirmación de Brody de que ya no era un militar.

Para llegar a ese punto, sin embargo, hay que preguntarse hasta qué punto era necesario vivir todo lo anterior y, si la respuesta es afirmativa, si era indispensable que la serie se volviera tan aburrida. Perdió el ritmo y perdió la tensión (la aventura suramericana de Brody era una operación de Morfeo) pero hay una pregunta que es muy divertida y que resume la primera idea: ¿por qué intentaron desarrollar a Dana otra vez a partir de una relación con un chico imbécil? Este arco, ni que sea porque ya se vejó el personaje públicamente por ser un relleno en la segunda temporada, es probablemente el peor giro televisivo del año.

Pero hay otras ideas que me llevan a pensar que la falta de inspiración era una realidad como los retratos de Quinn y la nueva analista que parecían ir hacia alguna parte y que se quedaron en nada. ¿Los retomarán más adelante? Seguro pero si se les dedican tantos minutos sería interesante que pudiéramos contemplarles como personajes con fuerza propia más allá de su aportación al caso de Carrie (sobre todo cuando dejaban entrever unos viajes que quedaron en nada). Saul demostró que era soporífero si se le daban demasiadas escenas (no es el arquetipo de hombre con el que me iría a tomar unas cervezas por decirlo de alguna manera). Y otra pregunta del millón: ¿por qué nos torturaron con el personaje de Dana y después, cuando Brody se redime, no nos muestran una última escena suya y de su madre?

Mis diferencias con la serie, que conste, ya son irreconciliables por otros elementos, llamémoslo relevantes (los detractores) o anecdóticos (los defensores). La obsesión de Carrie de pensar que Brody era una víctima cuando simplemente le acusaron del crimen equivocado fue muy cansino como espectador, pero menos desesperante que verla en la valla llamando a Brody en medio de la muchedumbre. Ese momento no tiene ni pies ni cabeza (por lo menos que salga viva de allí). Y lo que jamás podré pasar por alto es la confianza que deposita la CIA en ella a pesar de su trastorno mental. Nadie en su sano juicio (lo que excluiría a Carrie) le daría un puesto de alta responsabilidad en Istanbul.

Curiosamente, desde que la CIA descubrió su diagnóstico, creí que los responsables de ‘Homeland’ serían lo suficientemente inteligentes como para darle un puesto en la agencia menos estable, una especie de colaboración freelance. Pero que ahora encima nos vendan que ella es la persona que debe estar a cargo de una unidad (una mujer que jamás sigue órdenes y tiene una agenda personal en cada misión) es ridículo. Y por esto sí que no paso. Es una suspensión de la incredulidad excesiva.

4 comentarios:

Fernando dijo...

No he leido el articulo porque me falta el ultimo episodio deHomeland, que lo vere en un rato. Pero no puede ser mas decepcionante que Dexter, que aunque ya había caido, la temporada pasada fue mas que decente, lo que hacía pensar que a lo mejor mantenía el nivel para esta ultima. Error

Sergi Sanz Gil dijo...

Desde Lost no veía una serie con una gran primera temporada y las siguientes con la sensación de que me estavan llevando al huerto. Y ya tienen firmada una cuarta! Al menos en el caso de Lost, los showrunners tenían "la excusa" de los universos paralelos, los saltos temporales y todos los estupefacientes que debían consumir escribiendo los guiones. Pero es que estos van de serios y joder, más de chiste no pueden parecer. E inútiles, porqué presentar capítulos de relleno en una temporada de 12 capítulos es de ser inútil.

Ksawery dijo...

La serie tenía poquísimo recorrido desde el momento en que se planteaba como que o Carrie era una loca o Brody era un traidor. Resuelto ese punto, la serie dejaba de ser aquélla que nos vendían para ser otra necesariamente diferente.

Esta última temporada ha sido pura propaganda. Ni siquiera han intentado disimular (hubo reuniones entre los responsables de la serie y la CIA mientras que Obama la recomendaba como su serie, creo recordar, favorita).

¿Un terrorista islámico en Caracas? Genial. Atizamos a Irán y a Venezuela con el mismo golpe. Que sea absolutamente absurdo es irrelevante.
¿Torre de David? Ni se le parece ni se explica qué es y por qué está como está.
¿Quinn sintiendo remordimientos por matar a un niño? El colmo del cinismo.
¿Carrie diciendo que el Jefe de la Guardia Revolucionaria enviaba niños para que explosionasen las minas antipersonas? Cinismo XXL

Y hay más, muchas más.

Es decir, acabada la historia como tal (¿quién será el que dice la verdad? ¿qué sucederá mientras tanto?), han optado por la propaganda pura y dura.

No olvidemos que hoy la gente "aprende" de historia o de política a través de la televisión.

BAL Pablo Balsera dijo...
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